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Vidas NBA: Greivis Vásquez, el símbolo venezolano, y otra gran conversación en el podcast de Álvaro Martín

Greivis Vásquez
Getty Images

Nueva semana, nuevo estreno de "Vidas NBA", el podcast que explora las historias de jugadores, entrenadores, ejecutivos y otras figuras hispanohablantes alrededor del mundo de la NBA, producido por NBA Latam y narrado por Álvaro Martín, toda una referencia de la NBA en nuestra región.

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En esta oportunidad, el invitado es nada más y nada menos que Greivis Vásquez, uno de los símbolos del básquet latinoamericano en la última década. Después de un destacado paso por la NCAA, el nacido en Caracas, Venezuela, se transformó en el primero de su país en ser elegido en la primera ronda del Draft NBA, en el 28° del 2010 de la mano de Memphis Grizzlies, su primer equipo en la liga.

Fueron siete temporadas entre sus otros pasos por New Orleans Hornets (con una excelente 2012-2013, donde promedió 13,9 puntos, 4,3 rebotes y 9,0 asistencias), Sacramento Kings, Toronto Raptors, Milwaukee Bucks y Brooklyn Nets, hasta que los problemas físicos en el tobillo derecho interrumpieron su carrera hasta la actualidad, que lo tiene en Bolonia (Italia) luchando por un proceso exitoso que, más allá de permitirle cerrar su carrera en una cancha, le entregue la posibilidad de vivir de manera saludable a los 33 años después de muchísimo sufrimiento y dolor.

Desde sus inicios como una promesa que explotó en su país, pasando por la llegada a Estados Unidos y los desafíos y aprendizajes en la mejor liga del mundo. Una conversación imperdible que puedes escuchar haciendo click en este link, además de encontrar abajo lo más destacado.

Sus inicios en el básquet en Venezuela

"Yo le doy gracias a Dios todos los días porque me dio la familia perfecta, con el papá y la mamá que siempre soñé tener. Mis padres fueron ese ejemplo a seguir. Yo fui un joven muy normal, crecí en sectores populares en Caracas y tuve una infancia muy normal, compartía siempre en familia, éramos de clase media. Mi papá quería que jugara béisbol y me metió. Yo practiqué de muy joven, pero cuando juegas en little league y te mandan a cubrir el center field, en esa categoría muy pocas veces se batea ahí. Hasta que un día mi papá me llevó a un juego de baloncesto profesional y me divertí muchísimo, entonces le dije que quería jugar al básquet. La sistemática en Venezuela es muy diferente a la americana, no se juega en los colegios o universidades. Cuando mis padres se separaron, fui transferido a un programa de baloncesto en el 23 de enero, barrio de donde es mi familia materna. Empiezo a destacar y jugar bien. En mi categoría estaba muy sobre la misma, era muy bueno, y todo Caracas estaba empezando a hablar de un joven, había un flaquito que parece un gringo que juega sin parecer basquetbolista. Y ahí empiezan todos estos sectores populares a hablar de Greivis Vásquez, porque yo jugué en todos los barrios de Caracas".

"Muchas veces les tenía que mentir a mis padres y les decía que iba a jugar en el Parque de Naciones Unidas, donde juegan los Cocodrilos de Caracas, pero iba a un barrio donde era difícil pasar sin que te conocieran, podían pasar muchas cosas y no las más positivas. Los juegos eran de noche, pero mis padres me tenían confianza porque me manejaba muy bien, era muy independiente. Esos juegos marcaron un impacto en mí de que yo no podía jugar con miedo, que el baloncesto era mi pasaje, mi ticket para alcanzar el sueño que siempre tuve, ya que el divorcio de mis padres me impactó mucho y yo quería comprarle una casa a mi mamá, yo quería que ella siempre estuviera bien y nunca sufriera. Mi mamá sufrió mucho el divorcio y fue una etapa impactante para mí".

"Pasó el tiempo y mi familia empezó a ir a todos mis juegos, a los campeonatos nacionales cuando representaba a Caracas, y empieza a sonar mi nombre en todo el país porque era el mejor jugador de toda mi categoría, y quedaba campeón en todos los nacionales, al punto de que iba a jugar en categorías mayores. Esos fueron mis comienzos, no fueron nada fácil porque el divorcio me impactó, el estar en dos casas diferentes me afectó mucho porque no todo el mundo sabe lo que es eso cuando tienes hijos. Pero fue parte de mi crecimiento, y el baloncesto fue la parte de mi vida que me ayudó a ser libre y a olvidarme de los malos momentos que viví".

La llegada a Estados Unidos

"Mi vida ha sido hacer posible lo imposible. Cuando mi madre estaba embarazada, un médico lo dijo que no me tenía que tener. No me dijeron por qué, pero es la primera vez que cuento esto. Y hace un tiempo atrás, con esto de la lesión que estoy pasando, mi mamá me dijo esto de que yo supuestamente no tenía que nacer. Le pregunté por qué y me dijo que ese no era el punto. Entonces yo nací con un propósito en mí. Cuando voy a Brasil por una invitación para el Básquet sin Fronteras, estaban los mejores jugadores de Sudamérica y Centro América. Me fue muy bien y conocí a este agente que se llama Arturo Ortega, un español que vive en Madrid que hoy en día es familia, más que un amigo. Cuando se terminó la competencia me dice 'Greivis, ¿tu quieres ir a jugar en Europa con un equipo profesional, a lo mejor no un primer equipo o división porque estás muy joven, o quieres ir a estudiar a Estados Unidos?'. Yo sin duda le dije que quería ir a Estados Unidos".

"Mi familia no es de mucho dinero, pero yo quiero estudiar y graduarme. Esa fue parte de la condición de mi mamá, que me permitía jugar baloncesto si yo me sacaba buenas notas. Siempre fui un buen estudiante. Cuando llegué a Venezuela, le dije a mi familia que me fue buenísimo, que conocí a muchos scouts. Ahí incluso conocí a Masai Ujiri, el Presidente de Operaciones de Toronto Raptors. Era un scout de Denver Nuggets en ese momento y participó de aquel evento. También les dije que había conocido a un agente que representaba a los mejores de Europa en la NBA que me dijo que me iba a ayudar a conseguir una beca en Estados Unidos, o que si quería ir a jugar a Europa. Y yo queria estudiar, quería básquet universitario, quería seguir los pasos de Diego Guevara, a quien veía por ESPN en ese momento. Ortega se tardó una semana en llamarme y decirme 'creo que te conseguí una beca'".

"Conversó con quien era el head coach asociado de la Universidad de Gonzaga, Tommy Lloyd, quien cometió un error. En vez de mandarme a un colegio cerca de la Universidad de Gonzaga, me manda cerca de Washington DC. Ahí aparece David Adkins, quien me manda mi visa estudiantil a Venezuela. Yo no tenía ni idea del colegio al que podía asistir. Ahí veo que sale Montrose Christian School. Cuando googleo el programa de baloncesto, lo primero que sale es que Jordan Brand era patrocinador. Yo no lo podía creer. Lloré de felicidad, para mi familia era difícil darme unos zapatos Jordan, quien no quería ponerse esos zapatos. Y de repente iba a ir a un colegio con esa marca de patrocinador. Era un sueño hecho realidad. Ahí no pensé si iba a llegar a la NBA o nada. Pensé que mi vida estaba cambiando. Era un joven de 15 años".

Los aprendizajes de sus grandes entrenadores

"Todos los entrenadores que tuve fueron un privilegio para mí. Mi primer entrenador en la NBA fue la más importante porque fue el más severo. Lionel Hollins era tipo old school. No le gustaban los novatos ni mi juego, pero al final el trabajo, la dedicación y la constancia hicieron que él tuviera que ponerme a jugar. Hoy en día es que me dice 'tu eres de esos jugadores que me gustaría tener más. Nunca dejaste que mi actitud contigo de exigirte de más te derrocara. Me demostraste que tenías eso bien puesto para salir a la cancha y dar lo mejor para el equipo'. Yo terminé siendo el suplente de Mike Conley pese a que trajeron a varios en el puesto".

"Después voy a New Orleans y ahí me encuentro con el mejor entrenador que he tenido en la NBA, el que más he querido y Dios quiera tenga la eventual chance de trabajar con él nuevamente o si de da el milagro de que pueda volver a jugar para retirarme jugando. Monty Williams es un gran entrenador y una gran persona. Fue una gran experiencia en mi vida, me entregó la pelota y pasaron muchas cosas en ese equipo. Ahí nació mi hijo también".

"Cuando me cambian a Sacramento me encuentro con Mike Malone, quien me encantaba. Pero ya venía con un pequeño problema en el tobillo derecho y me costó un poco. No me adapté muy bien y me cambiaron a Toronto. Esos creo que fueron los mejores años de mi vida como jugador, dentro y fuera de la cancha. Cuando me cambiaron a Milwaukee pensé que iba a ser el despegue de mi carrera, y las lesiones no me ayudaron. Fue una experiencia particular con Jason Kidd, jugué en el segundo año de Giannis Antetokounmpo... Terminé muy dolorido del tobillo, me recuperé en el verano y firmé por un año con Brooklyn. La idea era que jugáramos juntos con Jeremy Lin, y yo pensé que ese era el punto para quedarme jugando por mucho tiempo, porque sé que podía ser abridor, me gustaba Kenny Atkinson. Pero el tobillo derecho derrotó a todas las expectativas. Yo sigo pensando que un Greivis Vasquez perdurable estaría jugando hoy en día. Hoy en día lo atlético es clave, pero llega un punto donde eso se reduce y te fuerza a pensar, a jugar un baloncesto inteligente. Por eso es que Luka (Doncic) entra en la conversación para ser el Jugador Más Valioso este año".

El valor de la inteligencia y la sabiduría para jugar

"Un jugador tiene que entender lo que quiere el entrenador. Cuando tu entiendes qué quiere el entrenador, llegas a madurar como jugador. Yo tenía que defender a Westbrook, a Chris Paul, a Tony Parker en el Oeste. Y eran monstruos. ¿Qué trataba de hacer yo? No era el más veloz, pero hablaba con el entrenador defensivo, hablaba una hora antes de la práctica para ver videos de cómo lo tenía que defender, quería que me diera ejemplos y que lo practicáramos durante 15 ó 20 minutos después de la práctica. Lo hice con todos mis entrenadores defensivos porque sabía que tenía ese problema, tenía que defender mejor. Esa es la diferencia entre ganar 8 ó 14 millones. O ser un piloto abridor en un equipo. Si te etiquetan como ese jugador que no puede defensivamente, es un problema en la NBA porque toda la NBA te puede ver así. Yo peleaba contra eso, por cómo y quién soy, porque quería comprobarle a toda la NBA que sí podía ser ese jugador".

"Cuando llego a Toronto, le saqué punta a toda esa experiencia, porque entre más tienes, más te vas dando cuenta lo que quieren los entrenadores, sabes las tendencias de los jugadores. Ahí mi experiencia empieza a jugar un papel importantísimo en mi carrera. Tanto así que en Toronto era una disputa por quién cerraba los juegos entre Lou Williams y yo. Él tenía una ventaja, era un jugador súper ofensivo. Y yo pienso que en ese año no llegamos más lejos porque no necesitábamos puntos, sino defensa. Tal es así que al año siguiente lo cambiaron, pese a que es un tremendo jugador. Yo tenía que batallar contra todas las características dentro del equipo. Y tenía que estudiar el juego mucho más, tenía un compromiso con mi carrera".

"Es lo que siempre le digo a los jugadores jóvenes. No es tu talento, es qué tan comprometido estás en el desarrollo de tu talento. Con el talento vas a llegar, pero no necesariamente eso te garantiza que te quedes. Es cómo tu trabajas, cómo puedes hacer feliz a tu entrenador. Ahí están tus minutos, tu cheque, la diferencia entre ganar 8 ó 20 millones. Es cómo tú puedes convencer a tu entrenador de que eres este tipo de jugador. Lo más importante de todo, que es lo que me caracteriza como persona, es que nunca tengo miedo. Nunca le he tenido miedo al fracaso. Y para jugar en la mejor liga del mundo no puedes tener miedo. Es primordial".

La evolución de la NBA

"La liga evolucionó. Pienso que Greivis Vásquez jugando ahora también hubiese evolucionado. El juego ha cambiado mucho. Cuando jugué la liga hace tres años, era completamente diferente. Mira lo que hace Luka (Doncic) ahora, lo que hace LeBron (James), lo que hace James Harden. La liga está muy dinámica. Mira lo que hace Kawhi Leonard, o lo que ahora pasa lastimosamente con Golden State. Es un negocio que no es para todo el mundo. A veces nosotros nos deleitamos con un baloncesto increíble, pero la gente no sabe lo que está atrás de todo eso".

"No es solo el talento, y por eso lo veo a Luka y me da orgullo, porque es un jugador talentoso pero que además entiende. Yo veo eso. El año pasado fue bueno para él, pero sabía que este año el tenía que mandar un mensaje para toda la NBA. Si no lo hacía, hoy sería un jugador más de rol. Y su mensaje le dice a la NBA que no sólo vino a quedarse, sino que vino a marcar un impacto, a cambiar el baloncesto, a que la gente entienda que el baloncesto internacional es tan bueno como el americano y a hacer cosas increíbles. Se está metiendo en el corazón de todos por cómo está jugando el baloncesto. Es una obra de arte, y es difícil hacerlo todos los días. Por eso es que no todo el mundo es una estrella".

Su actualidad en Italia

"Vine a ver en Bolonia al doctor Sandro Giannini, el mismo que operó a Carlos Delfino, y cuando me vio el pie me dijo que me podía ayudar, me dijo que si terminaba el proceso con él, había una chance de poder volver a jugar. Cuando me dice eso le digo que sí, que sueño, deseo y respiro volver a jugar, pero que lo que más quería era estar saludable, porque tengo tres hijos, con uno de ellos voy a fútbol, es atleta y muy bueno, y yo no puedo ni correr con él. Estoy caminando medio chueco, no estoy caminando bien y necesito que mi familia me vea bien, porque no sólo soy un jugador de baloncesto o entrenador, sino que soy un ser humano y quiero estar bien, quiero ser un ser humano normal. Él me asegura que yo puedo volver a caminar normal, pero que hay menos posibilidad de poder jugar, aunque puede ser que sí. Entonces decido tomar esta opción en Bolonia. Después de eso y la operación veremos qué pasa".

El proceso de definición sobre sus opciones del futuro

"Ha sido difícil. Voy a dar un ejemplo. Cuando tienes un equipo y cuentas con dos o tres jugadores buenísimos por posición, es demasiado. A veces mucha gente dice que eso es un buen problema pero no, es un problema de organización de ese talento. Ahora, si tienes a un talentoso y a otro que no lo es tanto, ya la metodología es diferente. En mi caso, son tantas cosas buenas por las que puedo optar que a veces me ahogan en un vaso de agua. Lo hablamos al principio. En el baloncesto, lo atlético te ayuda, pero llega un momento donde te exige a pensar y te reduce las opciones, teniendo que tomar una opción y jugar inteligente. En este caso, en mi vida las opciones ya están un poco reducidas, y pienso que después de este proceso aquí en Italila, voy a tomar una decisión específica de lo que quiero hacer en mi vida, porque me va bien como empresario, pero quiero estar envuelto en el baloncesto, quiero desarrollar, quiero hacer una academia, quiero impulsar el baloncesto en Venezuela... Son muchas cosas buenas con las que ya tuve un poquito de experiencia pero que no puedo hacer todo a la vez. Mientras estamos hablando, llega el momento preciso de tomar una decisión, pero obviamente estando saludable. Una sola cosa o máximo dos donde pueda desarrollar todo mi talento, garra y esfuezo para dspués ver qué otras cosas puedo hacer".

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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