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Phoenix Suns

Steve Nash defiende sus dos MVP: "Yo todavía venía de la escuela del base pasador; quería que nuestro equipo floreciera"

Probablemente sea difícil encontrar un equipo y un jugador con un legado tan grande sin haber jugado jamás en las Finales, que los Phoenix Suns de Steve Nash.

Con el canadiense en la base, los dirigidos por Mike D'Antoni generaron una verdadera revolución con su ofensiva de siete segundos o menos, abriendo las puertas definitivamente para el cambio de era: del juego rudo y físico que había dominado los '90, al básquet abierto, perimetral y sin posiciones que vemos en la actualidad.

A tal punto fue el impacto de esos Suns, que aún promediando 15,5 y 18,8 puntos respectivamente, a Nash le alcanzó para quedarse con los MVP de las campañas 2004-2005 y 2005-2006.

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El que con esos números anotadores haya podido superar en los votos a leyendas como Kobe Bryant, Shaquille O'Neal, Tim Duncan, Dwyane Wade o el propio LeBron James, entre otros, ha hecho que con el paso del tiempo, muchas voces hayan empezado a levantarse para tildar esos premios como inmerecidos.

Cualquiera sin la edad suficiente como para haber disfrutado del juego de Nash en esos años y que dependa de las estadísticas como su única referencia, probablemente vaya a estar de acuerdo con la calificación de esos MVP.

Sin embargo, hay mucho más de lo que que se ve a simple vista y el propio jugador lo explicó recientemente, durante su participación en el podcast de Matt Barnes y Stephen Jackson.

"No quiero defenderme a mí mismo, pero aunque promediaba entre 15 y 18 puntos en esos años, yo cerraba partidos y anotaba mucho más en los últimos cuartos, cuando se lo necesitaba. Pero seguía viniendo de la escuela de ser un base pasador, por lo que nunca salía pensando: tengo que jugar y meter 25 puntos. No... yo quería que nuestro equipo floreciera, que mis compañeros se sientan bien y consigan puntos fáciles. Y después aparecer en escena cuando se me precisaba".

Y vaya que cumplió con esa premisa: a pesar de ya estar por encima de los 30 años, Nash promedió 10,9 asistencias en su segunda etapa con Phoenix (2005 a 2012), liderando la liga cen cinco ocasiones consecutivas (incluyendo las dos del MVP).

"Esos fueron años especiales, en los que tuve un salto de calidad como jugador y me volví una amenaza en todo sentido", contó un Nash que jamás había superado las 8 asistencias de media en sus primeros ocho años NBA (los primeros dos en Phoenix y los siguientes seis en Dallas. "Pero también tuve la suerte de jugar con un equipo que encajaba muy bien y que quizá necesitaba alguien que cree para ellos. Porque ellos podían terminar las jugadas como los mejores de la liga. Encajábamos perfecto: ellos resaltaban mi juego y yo el de ellos. Colectivamente éramos muy difíciles de controlar".

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Claro, jugar con definidores del calibre de Amar´e Stoudemire y Shawn Marion, más tiradores súper certeros como Joe Johnson o Quentin Richardson, hacía la vida de Nash mucho más fácil.

"Pasé de ser un jugador de nivel All-Star a un dos veces MVP. Nunca me pondría en la categoría de un Tim Duncan o un Kobe Bryant. Pero esos equipos eran especiales. Creo que lideramos la liga en anotación en cada año que estuve ahí".

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Pero y entonces, ¿qué les faltó exactamente para tener ese último empujón que los dejara en las Finales? "No llegamos, pero éramos un equipo de calibre de Finales. Solo que jugábamos en la Conferencia Oeste, donde tenías que superar a grandes equipos", respondió el canadiense.

"Esos años fueron increíbles. Me dieron algunos de los mejores recuerdos de mi carrera. Jugamos de manera increíble. Nunca pudimos superar esa barrera, pero jugamos tres o cuatro Finales de Conferencia, en un Oeste súper difícil. Nunca llegamos a las Finales, pero en esos años, a los equipos que ganaban el Este, nosostros les podíamos ganar por 30 puntos las dos veces".

Más allá de la exageración de los 30 puntos, el punto de Nash es cierto: en las seis campañas entre 2005 y 2010, Phoenix tuvo marca de 9-3 frente a los finalistas del Este, incluyendo un 2-0 sobre Miami en la 2005-2006, un 2-0 sobre Cleveland al año siguiente (con victorias de +15 y +19) y un 2-0 sobre Boston en la 2009-2010.

¿Hubiera sido distinta la historia, en caso de jugar en la costa atlántica? No lo sabremos a ciencia cierta, pero en principio parece muy probable.

Es imposible, o al menos injusto, medir a un jugador simplemente por sus números o palmarés colectivo. En esa postura, el contexto y las circunstancias muchas veces son dejadas de lado, para priorizar los datos fríos y duros. Los revolucionarios Suns del genial Nash, son un ejemplo claro de ello.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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