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Regreso NBA

¿Quiénes son los favoritos a cada premio individual de la temporada NBA 2019-2020?

En estos días se conoció la decisión de la NBA de no contar a los seeding games de la reanudación de la temporada a la hora de elegir a los ganadores de los premios individuales de la 2019-2020. Es decir que para cada mención se tomarán en cuenta todos los partidos que se jugaron hasta el momento de la suspensión, aquel (ahora) lejano 11 de marzo. El motivo es lógico: darle igualdad a las oportunidades de los jugadores y entrenadores de los 30 equipos, considerando que 8 de ellos no estarán en el reinicio en Walt Disney World.

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Con esto en mente, es hora de analizar lo que pasó hasta acá para buscar a los principales candidatos para cada uno de los premios individuales que se entregarán para los más destacados de este curso. ¿Quiénes fueron los mejores de la 2019-2020? Lo analizamos.

MVP: larga vida al Dios Griego

Todo lo que no sea ver a Giannis Antetokounmpo repetir galardón será una sorpresa. El segundo MVP apunta a caer en las manos del heleno de 25 años, figura trascendente en el básquet y cuyo camino señala a la gloria más excelente. Este dominador del que queda tanto por ver, incluida evolución, ha cosechado un rendimiento incluso superior al de la pasada campaña.

La competencia no ha sido para nada sencilla. LeBron James sigue en la élite con 35 años, en un remodelado equipo de Lakers que ha visto la mejor versión pasadora del Rey, facilitada por el trabajo de pizarra de Frank Vogel. Un aliciente para James que, para muchos, siempre ha jugado en su contra: es el mejor jugador del mejor equipo del Oeste, donde la rivalidad ha sido más potetente que en el Este.

Los dos cuentan con excelentes entrenadores, un poderoso entramado defensivo (en el que tienen diferentes papeles) y la pelota en sus manos, pero Giannis registra mejores cifras generales y un récord de victorias superior. Hay más debate del que quizás parezca de inicio, pero esta era de la NBA parece tener nuevo dueño, al menos en lo referente al galardón.

Las temporadas de jugadores como James Harden o Luka Doncic quedan un pequeño escalón por debajo, mientras que Damian Lillard firma las mejores cifras de su carrera, pero con su equipo (Portland Trail Blazers) más abajo que nunca.

Rookie del Año: Morant contra el efecto Zion

La 2019-2020 ha sido muy excitante en cuanto a los rookies, incluso podría haberlo sido más. La lesión de Zion Williamson bajó el hype, aunque su regreso y contundencia durante 19 partidos ha hecho saltar las alarmas de nuevo. La bestia ha llegado.

Sin embargo, la cifra de partidos queda demasiado baja. Ja Morant es el joven líder de unos Grizzlies que en verano se despedían de forma definitiva del mejor proyecto de su historia. ¿Resultado? A día de hoy son equipo de Playoffs y varios equipos del Oeste irán con el cuchillo entre los dientes a Disney. Que Memphis se clasifique para postemporada sería una de las historias deportivas más bonitas del año.

Pese a que toca dar mucho reconocimiento al entrenador Taylor Jenkins, también novato, y a jugadores como Jaren Jackson Jr, Dillon Brooks o Brandon Clarke, otro rookie, la pieza diferencial es Morant. Tiene ese algo especial que marca a los grandes, es evidente. Controla los partidos, se hace grande en los finales apretados y su poderío atlético es brutal para un base, todo ello aderezado por una constante buena toma de decisiones.

Zion es mucho Zion, pero como novato es Morant el ganador. Kendrick Nunn, Coby White o RJ Barrett quedan por detrás.

Sexto Hombre del Año: la sequía del pivote

James Harden, JR Smith, Jamal Crawford, Eric Gordon y Lou Williams. La lista de ganadores recientes de este premio solo cuenta a perimetrales, de hecho, el último jugador interior en llevárselo fue Lamar Odom, perfil muy especial por su lectura de juego y preferencia por el exterior. Cuesta mucho encontrar pivotes aquí y toca remontarse a los 90.

La edición de este año puede romper por fin con esta línea de un perfil dominado por los bajitos. Si bien la candidatura de Montrezl Harrell es muy sólida, Dennis Shcroder no se queda para nada atrás. Oklahoma es la gran sorpresa junto a Memphis y Miami en las clasificaciones. Nadie daba un centavo por ellos, incluso menos que por los Grizzlies. El Thunder parecía encaminado a traspasos y reconstruir, pero marchan por delante de Houston en la clasificación.

Schroder está haciendo su mejor temporada desde que llegó a la NBA. Un seguro de vida, dentro de su caos ha conseguido dar más orden gracias a Chris Paul y al buen juego a media cancha de Oklahoma. Tira mejor que nunca, está sensacional desde el triple (su laguna ofensiva) y a nivel defensivo es uno más. Curso muy serio con 19 puntos, 4,1 asistencias y 3,7 rebotes desde el banco.

Harrell es la esperanza de una figura casi extinguida. Quedan pocos pivotes de banco que realmente tengan un impacto numérico importante, y los que sobreviven tienden a ser perfiles modernizados como Davis Bertans, un ala pivote tirador que vive en el triple.

Salvador de los Clippers en más de una noche, Harrell toma el testigo de Lou Williams como mejor jugador de banco de Doc Rivers, aunque todavía se alimenta principalmente del escolta (en funciones es segundo base). Energía constante, defensa mejorada y una fuerza diferencial a la hora de conseguir puntos cerca del aro. Cierra su 2019-2020 con 18,6 puntos, 7,1 rebotes y 1,1 tapones por noche. La de Schroder contra Harrell parece la pelea más reñida de la noche. Hagan sus apuestas.

Defensor del Año: ¿habrá hazaña histórica?

Michael Jordan, Hakeem Olajuwon. A esos dos nombres se reduce la lista de jugadores que, a lo largo de la historia, consiguieron ganar el MVP y el premio al Mejor Jugador Defensivo en una misma temporada. ¿Por qué lo mencionamos? Porque Giannis Antetokounmpo tiene una gran chance de sumarse a este grupo selecto.

Primero, desde las sensaciones. Giannis puede ser tan dominante como cualquiera en ese costado de la cancha, producto de un físico y cualidades únicas que le permiten contener a cuanto rival se le ponga adelante (sumado a un enfoque constante por superarse y dominar desde todo punto de vista). A ello hay que sumar los números, que tienen (y con diferencia) a los Bucks como el mejor equipo defensivo del curso, permitiendo 101,6 puntos por 100 posesiones, más de 3 menos que el segundo en la lista (Toronto, con 104,9). El griego, además, es el líder en Defensive Win Shares (0,206) y tiene el mejor rating defensivo individual (96,5) entre los jugadores que promedian al menos 30 minutos. Una verdadera bestia.

Quizás, sólo dos nombres pueden discutirle la mención. Anthony Davis, el ancho de unos Lakers que tienen la tercera mejor defensa (105,5) impulsada por la presencia del ex New Orleans en la pintura (0,135 Defensive Win Shares, 2° con más tapones por partido con 2,4); y Rudy Gobert, el dos veces ganador y candidato constante como ancla defensiva de una de las mejores estructuras en la liga como Utah Jazz (2,0 tapones por encuentro, 0,122 Defensive Win Shares).

Jugador de Mayor Progreso: Bam Bam contra el resto

Si la carrera por el Mejor Entrenador no es la más peleada, entonces lo es la del Jugador de Mayor Progreso, con un amplio abanico de candidatos. El tema aquí es que la definición o la consideración puede ser muy amplia. Si el progreso debe ser acompañado con un toque de "factor inesperado", entonces Bam Adebayo parece tildar todos los casilleros de la candidatura. Asumió la titularidad de Miami por primera vez y pasó de jugador de rotación a estrella. De los 8,9 puntos, 7,3 rebotes y 2,2 asistencias en 23,3 minutos de la 2018-2019, a los brillantes 16,2 puntos, 10,5 tableros y 5,1 asistencias en 34,4 minutos de la 2019-2020, que lo vio llegar al All-Star Game. Un crecimiento meteórico que, a los 23 años, lo puso como uno de los mejores y más versátiles interiores de la liga, con una gran mente ofensiva y una capacidad defensiva por demás destacada.

El tema es que, desde lo numérico, hay casos quizás más fuertes que el de él, y probablemente ninguno como el de Jayson Tatum, que saltó de los 15,7 tantos del año pasado a los 23,6 de esta 2019-2020 que, con el correr de los meses, lo vio sacar todo el potencial de súper estrella que se le esperaba. Ahí está quizás la diferencia con Bam. De Tatum se esperaba (y espera) muchísimo, y el bajón de su año sophomore potencia aún más este crecimiento que luce 'lógico'. Pero está claro que lo suyo fue superlativo (All-Star, por supuesto). Un paso atrás puede estar Brandon Ingram, que pasó de 18,3 tantos, 5,1 recobres y 3,0 asistencias en la 2018-2019 con los Lakers, a tomar el mando de los Pelicans sin Zion: 24,3 puntos, 6,3 recobres, 4,3 asistencias, mención al All-Star y confirmación como un anotador completísimo. En su cuarta campaña al fin llegó la versión que se esperaba cuando fue tomado como #2 del Draft 2016.

¿Y puede meterse Luka Doncic en la discusión? Cómo no hacerlo, si hasta está en la conversación para MVP. ¿Cuánto pesa en la decisión el hecho de ser de segundo año y que, generalmente, este tipo de jugadores pega un salto en relación a su año de novato?

Entrenador del Año: la pelea abierta

La carrera por el premio al Mejor Entrenador del Año debe ser uno de las más abiertas, o hasta la primera en la lista, todo un mensaje del excelente caudal de entrenadores que hay alrededor de la liga y del fantástico trabajo que han realizado varios de ellos con sus respectivos equipos. Realmente es imposible valorizar a uno por encima de otro.

Por ejemplo, Mike Budenholzer ha ratificado (con lo difícil que es) todo lo bueno del año pasado, llevando una vez más a los Bucks a lo más alto de la competición (y con diferencia). Pero, por caso, ¿cómo menospreciar lo hecho por Nick Nurse? Toronto Raptors perdió a su estrella y MVP (Kawhi Leonard), y aún así parece aún más sólido que el año pasado (2° del Este). Un equipo que, como si fuera poco, afrontó múltiples bajas en todas sus figuras a lo largo del curso y siempre se las ingenió para mantenerse competitivo. Enorme mérito de Nurse para tener a todos listos, incluso a los del fondo del plantel.

Siguiendo en el Este, ¿cómo descartar a Erik Spoelstra? Con Jimmy Butler como único nombre top (y lejos de las súper estrellas, claro), se las ingenió para formar una de las estructuras más sólidas y competitivas del torneo, transformando a Bam Adebayo en estrella y sacando enorme rédito de secundarios desconocidos (Nunn, Robinson y el rookie Herro, por ejemplo). ¿Cuánto menos fue lo de Brad Stevens, la mente brillante detrás de los Celtics, que perdieron a Irving y Horford pero encontraron las versiones estelares de Jaylen Brown y, sobre todo, de Jayson Tatum para seguir en la pelea?

Y si nos vamos al Oeste, ¿se puede dejar de lado a un Frank Vogel que tomó el fierro caliente de tener que dirigir a LeBron James en Los Angeles Lakers después de quedarse afuera de los Playoffs? Además, tuvo presión extra con el arribo de Anthony Davis. ¿El resultado? Líderes de la Conferencia, rendimiento top y una química brillante dentro de un vestuario con personalidades fuertes. Hay varios nombres más, sin duda, y uno que no puede no mencionarse es el de Taylor Jenkins. Debutó en la liga nada más y nada menos que haciendo de Memphis, un equipo por el que nadie daba algo a inicios del curso, un conjunto que está aferrándose al 8° puesto de Playoffs con un plantel repleto de jóvenes.

Cualquier respuesta parece válida para esta carrera.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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