Dallas Mavericks

¿Qué puede aportar Jason Kidd a Luka Doncic como nuevo entrenador de Dallas Mavericks?

Por un momento, el binomio formado por Luka Doncic y Rick Carlisle en Dallas Mavericks parecía estar llamado a perdurar hasta que uno de los dos decidiese terminar su trayectoria. Sin embargo, una serie de acontecimientos han hecho que esa dupla que, desde fuera, parecía funcionar a las mil maravillas se haya desintegrado. En lugar del veterano técnico se encontrará Jason Kidd, un viejo conocido de la franquicia y de la propia liga que, tras pasar dos temporadas seguidas a las órdenes de Frank Vogel como asistente en Los Angeles Lakers, vivirá su tercera experiencia como entrenador jefe en la NBA.

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Llegados a este punto, la trayectoria de Kidd como entrenador no ha sido ni la mitad de brillante de lo que fue la de jugador. Inestabilidad, problemas fuera de las canchas y sin alcanzar los objetivos marcados a nivel de resultados, la llegada del californiano siembra más dudas que certezas. Más cuando se trata de un movimiento destinado a conducir a los Mavs al siguiente nivel, algo que un experimentado profesional como Carlisle no ha logrado en sus dos incursiones consecutivas en los Playoffs.

El primer y principal reto que Kidd tendrá por delante no es otro que maximizar el talento de su mejor jugador, en este caso Luka Doncic. Una cuestión que no solo depende de él, sino también de las armas que le de la franquicia para construir un ecosistema eficiente, tarea a cargo del nuevo General Manager Nico Harrison. No solo deberá sacarle partido en la cancha, sino entenderse con él fuera de ella, algo donde hay muchas esperanzas alrededor del nuevo técnico por su experiencia previa en la liga como jugador.

Para aprovechar todas las posibilidades que ofrece tener al esloveno como director de juego los Mavericks deberán confeccionar un staff igual de potente que el plantel, lo cual permita a Kidd centrarse en cuestiones más generales y centradas en el propio grupo. Este punto no es para nada menor, pues como se ha podido comprobar durante este año con LA Clippers, Philadelphia 76ers y Brooklyn Nets, contar con un cuerpo técnico con figuras de calidad es una garantía de éxito, pudiendo delegar responsabilidades y encontrar mejor el modo de ser eficiente.

La mejor versión del esloveno ha venido en el momento en el que ha asumido una carga de balón muy alta y donde sus acompañantes tenían la capacidad de elevarse desde la larga distancia sin apenas problemas. Es por ello que una estructura en cancha en la que los cinco estén abiertos sería la opción más inteligente para el nuevo entrenador. En otras palabras, mantener lo positivo que ya existía en el sistema al mismo tiempo que se introducen cambios con el objetivo de pulir detalles.

En ese sentido, el bloqueo directo debería seguir manteniendo una posición de privilegio en el sistema de ataque de Dallas. Es aquí donde la figura de Kidd adquiere mayor importancia, puesto que durante su larga etapa como jugador el californiano logró destacarse como uno de los mejores en este tipo de situaciones de toda la NBA. La diversidad en las lecturas dependiendo de la actuación de la defensa, aplicando un sinfín de recursos técnicos que lo llevaron a hacer de los New Jersey Nets dos veces Finalistas de la competición.

Aunque las épocas sean diferentes, Kidd se labró una reputación de excelentísimo pasador sobre drible hacia las esquinas, un aspecto el cual Doncic domina a la perfección, pero que en postemporada lo hace predecible en según qué tramos.

Si hay algo seguro en la llegada del nuevo entrenador a los Mavs es que el balón seguirá estando en las manos de la perla eslovena. Ahora bien, queda comprobar de qué modo lo hará, si manteniendo la filosofía heliocentrista que caracterizó la etapa de Rick Carlisle o bien tratarán de explotar sus virtudes de un modo diferente en lo táctico.

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Durante las dos pasadas temporadas Dallas ha conseguido crear un sistema sumamente eficiente a nivel ofensivo, promediando 115,9 y 114,3 en ratio de ataque, ambos guarismos históricos de la franquicia. Sin embargo, esta eficiencia numérica ha tendido a hacer a los Mavericks un conjunto predecible, el cual es sencillo de anticipar, y por tanto de mitigar ofensivamente. En cierto sentido, el sistema desplegado por los texanos en Fase Regular y Playoffs apenas contaba con variaciones, algo que sí sucede en buena parte de conjuntos aspirantes. Es normal que el juego tienda a condensarse en pocas manos a lo largo de una eliminatoria, con grandes datos de volumen de uso, pero no así durante la temporada, donde lo habitual es que los esfuerzos se repartan y el balón fluya mucho más.

Doncic ha concluido la campaña 2020-2021 liderando la NBA en uso ofensivo con 36%, únicamente un 0,8% menos que en la anterior, lo que hace de él el único jugador junto a James Harden en tener dos cursos consecutivos con más del 36% de uso. El reto en ese sentido de Kidd será construir un sistema de ataque en el que el esloveno siga siendo la luz que lo guíe sin que asuma una cantidad semejante de balones. Algo que, en cierto modo, ya realizó con anterioridad en los Bucks.

Kidd antes que nadie quiso entregarle las llaves del ataque a Antetokounmpo, consiguiendo que rápidamente se convirtiera en All-Star y sus datos como asistente y anotador creciesen considerablemente. El técnico confeccionó un sistema en el que el griego fuese capaz de crear desde el uno contra uno para el resto de sus compañeros al estilo de un base clásico y donde el poste bajo siguiera teniendo cabida. Todo ello sin darle especial relevancia al bloqueo directo, pues pretendían evitar que los rivales pudiesen castigar su falta de tiro o de pocos recursos desde el drible con defensas más agresivas. Con Doncic todos estos problemas deberían desaparecer, pues los dos son como el día y la noche a la hora de juzgarlos como jugadores, una cuestión que puede hacer de Dallas un equipo muy interesante de seguir.

Tipo de acción (Uso y ránking NBA)
Temporada Aclarado Bloqueo directo Transición Poste bajo
2015-2016 8,5% - 5º 12,5% - 27º 13,8% - 11º 10,1% - 4º
2016-2017 7,2% - 15º 13,4% - 28º 14.9% - 10º 8,1% - 7º
2017-2018 7,5% - 10º 15,9% - 21º 19,4% - 2º 5,5% - 20º

En el periodo en el que Jason Kidd fue el entrenador de Milwaukee se pudo ver un sistema de juego bastante tradicional, uno entre tantos que suelen verse a lo largo de una temporada regular. En él las secuencias por tríos en un lado del campo tenían un alto protagonismo, creando tanto desde el pase como a través de bloqueos indirectos como forma de liberar tiradores y generar posibles penetraciones al aro.

Pese a la brillantez de Kidd como jugador, este no pudo o no supo trasladarlo a la cancha en los Bucks, ocupando en la mayor parte de sus años en la franquicia el suelo de la liga en eficiencia ofensiva:

Temporada Ratio ofensivo Ránking NBA
2014-2015 102,0 25º
2015-2016 103,4 26º
2016-2017 108,5 13º
2017-2018 108,3 12º

El problema del ataque de los equipos de Kidd estuvo en el spacing que mostraban a media cancha, el cual era extremadamente deficiente. La colocación y distribución de los jugadores que no intervenían directamente en la acción de balón estaba lejos de ser la más adecuada, sin maximizar las posibilidades de atacar con Middleton y Antetokounmpo junto a tiradores como Tony Snell o Mirza Teletovic. Los Bucks tenían vocación de jugar abiertos y sin mucha presencia del juego interior pero no quedaba claro nunca cómo iban a llevarlo a cabo y si iba a ser o no eficiente. Por eso la importancia de tener un cuerpo técnico sólido que ayude a pulir puntos como estos.

Lo que más ha destacado en estos últimos años de los Mavs de Carlisle ha sido su espaciamiento ofensivo, probablemente el mejor de toda la NBA, lo que ha permitido ver destacar a figuras de segunda línea como Maxi Kleber, Dorian Finney-Smith, Trey Burke o Tim Hardaway antes de su explosión como jugador. El spacing va a ser uno de los puntos que más va a tener que trabajar Kidd si quiere maximizar su tiempo en Dallas.

Por otro lado está la cuestión defensiva. En el mencionado tramo en la franquicia de Wisconsin, los equipos de Kidd se caracterizaron por ser conjuntos extremadamente agresivos en esta parcela, confiando todo su sistema a mantener una alta intensidad con defensas dobles sobre los manejadores rivales. Una propuesta que no siempre es sinónimo de eficiencia, ocupando la parte baja de la liga en 3 de sus 4 temporadas al frente del equipo. Sin embargo, el técnico confeccionó un perfecto ecosistema de rotaciones para corregir esos desajustes, un punto que puede ser crucial a la hora de ser exitoso con Dallas pues en 3 años no han logrado dar con la tecla en ese sentido.

Jason Kidd no tiene ante sí un reto sencillo. Dirigir a uno de los mayores talentos de la actual NBA como es Luka Doncic no será fácil, pero a diferencia de Milwaukee Bucks ahora sí cuenta con cierto bagaje y experiencia tras haber pasado dos campañas bajo las órdenes de Frank Vogel, modulando su personalidad y dando sentido a su estilo de juego. Todas las esperanzas de futuro de los texanos pasan porque las cosas salgan bien entre el esloveno y el ex-base.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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