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Los Angeles Lakers

¿Por qué están perdiendo los Lakers de LeBron James?

Hay problemas en Los Ángeles y empiezan a ser bastante preocupantes. La temporada acaba de comenzar, pero ya se avistan detalles que no invitan al optimismo en el nuevo hogar de LeBron James. Las victorias están tardando en llegar y la presión puede comenzar a hacer daño en unos jóvenes Lakers que tienen todas las miradas del mundo del básquet puestas sobre ellos.

Las tres derrotas con las que ha dado comienzo la temporada 2018-2019 han dejado la misma sensación al aficionado: no es suficiente con LeBron. Hace falta algo más que acompañe al Rey en ataque o que desatasque el juego a media cancha de los Lakers, que sin Rondo y James no están sabiendo funcionar con soltura.

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Las primeras sensaciones de estos tres encuentros han sido que el equipo es capaz de competir a un alto nivel contra rivales de su misma envergadura, pero que es totalmente inestable, vive de altibajos y que siempre muere en la orilla. La realidad es que pese a las incorporaciones de dos All-Star (Rondo y James) y un interno de garantías como es McGee, los Lakers son el mismo equipo que el pasado año registró un 35-47 de balance total.

Hay que ser justos. El equipo tiene un amplio margen de mejora con respecto a sus jugadores más jóvenes y hay algunos como Ingram que finalmente han dado un paso adelante. Pero con James en tu equipo no vale esperar, el futuro siempre es demasiado lejano y no está permitido fallar.

Un ataque sin ideas ni fluidez

Si bien durante la pretemporada habíamos visto a los Lakers crear situaciones novedosas haciendo partícipes a McGee y Rondo en la realización de jugadas como tal jugando planteamientos como el Weave Spain, basado en jugar "8s" para finalizar con un Spain Pick&Roll, en lo que llevamos de curso los Lakers apenas han hecho gala de su playbook. Un gran error, a mi parecer, pues es ahí donde, gracias al IQ de Lonzo Ball y Rondo en este aspecto, los Lakers pueden ser mucho mejor equipo que sus rivales.

El conjunto entrenado por Luke Walton tiene diferentes carencias en ataque a día de hoy. Una, sumamente importante en la actualidad, es el poco uso y aprovechamiento del pick&roll. En una era en la que el jugar llegando y las situaciones de 2x2 son los cimientos de los equipos, los Lakers solamente hacen uso de este recurso en un 16.7% de las ocasiones a pesar del buen rendimiento que les está dando (0.95 puntos por posesión).

A esto hay que unir que los angelinos están sobreexplotando la zona central para crear situaciones propicias en ataque, buscando constantemente un pase al lado débil que nunca llega, pues uno de los mayores problemas está siendo el juego sin balón.

Como si la cosa no fuese con ellos, en algunos momentos de los partidos, el resto del equipo en pista de los Lakers se quedan totalmente inactivos cuando LeBron James tiene el balón. Sin movimiento, sin cortes, esperando un pase que no se produce porque las defensas están bien posicionadas y acomodadas. En ese sentido, el ataque angelino depende enormemente, como no podía ser de otra manera, de la producción de James sobre bote y en división, donde el mayor beneficiado está siendo JaVale McGee.

El veterano pivote es a día de hoy la sorpresa y uno de los hombres que más seguridad está dando al equipo. Resolutivo con el balón en las manos, correcto en el juego sin balón y atento a cualquier fallo de sus compañeros para solventarlo debajo de los aros, ya sea tras rebote ofensivo o en asistencia. Ha doblado sus minutos en comparación al pasado año y se han multiplicado sus guarismos: 15 puntos, 7 rebotes, 3 tapones. De seguir en esta progresión conseguiría su mejor temporada en lo que a números se refiere.

Volviendo con LeBron, el de Akron está lejos de mostrar su mejor versión, o de hacerlo de la misma forma que nos tenía acostumbrados en Cleveland. Esta temporada está abusando de la penetración con contacto y en aclarado, recurso clásico de James, teniendo que ser mucho más decisivo en este aspecto y, en definitiva, agotándose mucho más físicamente, lo que puede llegar a afectar a su rendimiento en la fase final del partido.

Esta reacción puede deberse quizás a que no está acertado en el tiro exterior. James está tirando más de tres puntos y está anotando la mitad de puntos desde ahí. Acumula un 3 de 19 en triples, lo que significa un 15%, una cifra bajísima y nada acorde a su perfil de jugador. La mayor parte de estos 19 triples intentados están procediendo del tiro tras bote, recurso común en él y con el que ha aterrorizado a más de un rival, pero que en esta temporada está lejos de ser algo peligroso.

Una dinámica que se extiende al resto del equipo, mientras que la mayor parte de los tiros de dos puntos vienen asistidos (52.9%) gracias al juego que James y Rondo despliegan, en el caso de los triples el registro que llama la atención es el 28.1%, esto es el porcentaje de triples no asistidos, es decir, tras bote.

Los Lakers tienen un problema con la línea de tres puntos. Juegan rápido, pero no interpretan los espacios y gravitan en torno a la zona, dejando huérfanas las esquinas.

El clavo al que agarrarse está siendo la transición ofensiva, la mejor de la liga a día de hoy con 32.3 puntos al contraataque. Esto significa que el 25% del total de sus puntos está viniendo por este tipo de situaciones, siendo uno de los equipos que más posesiones están jugando por partido (108). Un ritmo alto al que le están sacando partido, pero a la vieja usanza, ya que no son transiciones abiertas, sino aglutinantes y que culminan con bandeja y tres jugadores cargando hacia el aro.

Si los Lakers quieren empezar a ganar partidos de forma más o menos regular han de expandir el campo, empezar a tirar de playbook y seguir explotando el pick&roll. Por aquí pasan las aportaciones de Ball y Rondo como timones del equipo. A todo esto hay que añadir que si James empieza a anotar desde fuera muchos de estos problemas se evaporarán ya que los equipos dejarán de hundirse en defensa para pararle y habrá más espacios para que el resto juegue.

Una defensa que preocupa

Hasta ahora la parte positiva había sido el ataque, pues la defensa de los Lakers es una de las peores de la liga según arrojan la frialdad de los datos. Antes de entrar en numerologías vamos a indagar un poco en los porqués y en los cómos.

El mayor inconveniente está siendo JaVale McGee, lo que produce en un lado lo deshace en el otro. Su defensa del pick&roll está dejando mucho que desear, no tanto por cómo lo encara, sino por cómo lo lee. Y es que McGee sigue sin identificar cuándo tiene que hundirse porque va a haber una penetración y cuándo su par va a quedarse atrás para tirar o dejar espacio a su compañero. En el encuentro ante los Spurs, Aldridge fue un verdadero quebradero de cabeza para el pivote. Este nunca sabía si debía salir a puntear o estar atento para cerrar el aro, y así se reflejó en los 37 puntos que éste convirtió ante Los Ángeles.

McGee sufre no solo por sus propias carencias, la propuesta defensiva de los Lakers está siendo inconclusa, cambiando en cada bloqueo o pasando por detrás, pero sin saltar agresivo al jugador con balón. Como resultado los equipos atacan a placer.

Como añadido, el sistema de ayudas que los de oro y púrpura plantean es sumamente previsible y vago, puesto que la línea exterior no es una de las más temibles en este sentido de toda la liga que digamos. En cuanto un jugador con balón supera a su defensor se produce una finta desde lado fuerte (si no salta completamente en el peor de los casos) y el defensor del lado débil en esquina hace la ayuda. Contra Spurs y Rockets se vio que esto puede crearles un gran obstáculo a superar, pues la solución del ataque es sencilla: balón al hombre solo y extra-pass.

La única presencia de McGee como hombre alto se está traduciendo en un pobre índice de rebotes. Este aspecto no parece estar muy claro desde el banquillo y en los tres primeros encuentros no se ha visto una clara organización del mismo, yendo todos los jugadores cerca del aro a por el balón. Como resultado ocupan la posición 22 en porcentaje total de rebotes capturados (48.3%).

Como cierre de este apartado, hay que decir que, si su transición ofensiva está siendo determinante, su balance tras pérdida es bastante mediocre, encajando 18.7 puntos por cada 100 posesiones tras pérdida, lo que les coloca en 10º lugar en la NBA.

Conclusiones

Hay que dar tiempo a Los Angeles para que encuentre su juego y aterrice, eso está claro, pero no podemos ser ajenos a esta problemática que acecha con perseguir al nuevo equipo de LeBron James. Un James que debido a estos malos resultados grupales está teniendo un net rating negativo, con un -9 acumulado, una de sus peores temporadas hasta la fecha.

A los Lakers les queda mucho y dar un paso adelante en defensa es vital. Los 117 puntos de defensive rating les coloca como uno de los cinco peores equipos en este aspecto de la liga, que salva un poco su buen ataque, pero que ni por asomo es excusa para tan pobre defensa.

Veremos cómo se desarrollan las próximas semanas en Hollywood y qué ajustes realiza Luke Walton para dar más chispa al equipo.

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