Milwaukee Bucks

Oscar Robertson y el sacrificio estadístico para lograr el título en Milwaukee Bucks junto a Kareem Abdul-Jabbar

Oscar Robertson es conocido como el primer base grande de la NBA. Revolucionario dentro y fuera de las canchas, su figura es en especial recordada por el rércord -recién superado por Russell Westbrook- de 181 triple-dobles en su carrera y el promedio que consiguió de triple-doble durante la temporada 1961-1962, en la que curiosamente no ganó el único MVP que tiene (1964).

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Tuvieron que pasar más de 50 años para que Westbrook lograse algo que toda la comunidad consideraba imposible, promediar triple-doble durante un curso completo y superar la marca de 41 triple-dobles en una temporada. Jugador polarizador como pocos han existido, la estrella de Washington Wizards cuenta con legiones de seguidores y detractores. ¿El principal motivo para enfrentarse a su rendimiento? La falta de victorias o, mejor dicho, de títulos.

Es por ello que, en este contexto, con el récord total de 181 triple-dobles roto, en NBA.com miramos hacia atrás para recordar el título que ganó Oscar Robertson en 1971. Si bien la parte extraordinaria de su carrera fue con los Cincinnati Royals, fue en Milwaukee Bucks donde se coronó campeón. Vamos pues a bucear en el pasado.

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"En realidad, fue mi esposa quien eligió Milwaukee", confesó Robertson recientemente al Milwaukee Journal Sentinel. "Teníamos tres hijas, una tenía alrededor de un año y las otras estaban en la escuela. Y ella miró los sistemas escolares y trató de conseguir una ciudad que fuera comparable a las escuelas a las que iban en Cincinnati".

Robertson firmó una de las carreras más gloriosas de la historia de la NCAA en la Universidad de Cincinnati, para después ser la estrella indiscutible de los Cincinnati Royals -actuales Sacramento Kings- que por aquel entonces pertenecían a la Conferencia Este. Big O tuvo un impacto salvaje y ganó el Rookie del Año con 30,5 puntos, 10,1 rebotes y 9,7 asistencias por noche, algo inédito para un base en la época en la que las grandes torres marcaban las principales diferencias en la liga.

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Sin embargo, los Royals eran una fuerza menor y tan solo alcanzaron los Playoffs en seis de las diez temporadas de Robertson, llegando en dos ocasiones a las Finales de División para caer en ambas ante Boston Celtics, el titán de aquella era. Según la relación de Oscar con la franquicia se deterioraba, y los problemas financieros de los Royals aumentaban, otra fuerza de la naturaleza emergía, desesperada por conseguir ayuda.

Lew Alcindor fue la recompensa a la primera nefasta temporada de los Milwaukee Bucks en la NBA. Finalizaron con el peor balance de la liga (27-55) y ganaron la primera elección, donde seleccionaron a Alcindor, portento dominador formado en UCLA. Arrasó en su primera temporada con 28,8 puntos, 14,5 rebotes y 4,1 asistencias por noche. Ganó el Rookie del Año y guió a los Bucks a las Finales del Este, donde los New York Knicks -a la postre, campeones- superaron al inexperto conjunto de Wisconsin.

Cuando Alcindor salía del Madison Square Garden aquel 20 de abril de 1970, fecha del definitivo 4-1, Ray Patterson tenía ya varias operaciones en marcha. El presidente de los Bucks era de sobra conocedor del diamante que tenían en su pivote estrella. No quería malgastar ni una sola temporada. Precisaban refuerzos para que Alcindor, que años más tarde cambiaría su nombre a Kareem Abdul-Jabbar, llevase la gloria a Milwaukee.

Al día siguiente, el mismo 21 de abril, la noticia saltó al New York Post: Oscar Robertson, cuya consideración era ya de los mejores de la historia del básquet, era traspasado a los Bucks. La pieza veterana que faltaba para dar el paso extra, para conseguir el título de 1971.

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Los Royals finalizaron esa campaña con un pésimo récord de 36 victorias y 46 derrotas para un conjunto cuyas aspiraciones debían ser superiores, pero el proyecto estaba agotado. Trajeron de entrenador a Bob Cousy, mito de los Celtics, para iniciar el proceso que llevaría a los Royals a Kansas City unos años más tarde, estrenándose en la 1972-1973. En la búsqueda del éxito en Playoffs que jamás tuvo, Big O quiso salir y la franquicia también apostaba por su traspaso, más considerando esos problemas financieros.

Lo curioso del caso resulta en que los ejecutivos encontraron un escenario, la salida de Robertson a los Washigton Bullets, una de las potencias del Este, actual equipo de Russell Westbrook y, unos meses después, víctima en las Finales a manos de Milwaukee Bucks. Oscar contaba con derecho a veto en su contrato y, tras hablar con su mujer, rechazaron el movimiento a Washington. El coste para los Bucks fue elevado, entregando interesantes jugadores como Flynn Robinson o Charlie Paulk, pero el precio merecía de sobra la pena.

Robertson aterrizó en un joven conjunto con tan solo un jugador de mayor edad que él. El núcleo era inexperto y dejó sus estadísticas a un lado para liderar, para ser el complemento perfecto de Alcindor. Es cierto que sus cursos más brillantes a nivel estadístico quedaban atrás, pero en su última campaña con los Royals promedió 25,3 puntos, 8,1 asistencias y 6,1 rebotes, élite de la liga a sus 31 primaveras.

"Hice muchos sacrificios por el equipo porque sabía que teníamos algunos jugadores jóvenes que tenían que mejorar", explicaba Robertson. "Bueno, mi anotación fue sacrificada. Buscando ponerlos en el juego y mantener algo de unidad en la cancha. Manejar nuestra ofensiva, mantener las cosas bajo control, esa era mi tarea".

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No todas las estrellas están dispuestas a ceder relevancia anotadora. El ego es capaz de consumir hasta las almas más puras y convertir en desencanto una aventura destinada a la dicha. Este no fue el caso. Robertson quería lograr su primer título y para ello puso sus estadísticas a un lado. Su misión era liderar como un veterano, aunque esos significase lanzar menos al aro.

Por aquel entonces, los Bucks, una franquicia recién nacida, pertenecía al Oeste, y en los Playoffs del 71 se cruzaron con los San Francisco Warriors y Los Angeles Lakers antes de alcanzar las Finales ante los Bullets. Big O abrió la postemporada con 31 puntos, 9 asistencias y 7 rebotes ante los Warriors; dominó a los Lakers en el definitivo Juego 4; y promedió 8,9 asistencias en los Playoffs en un equipo cargado de talento anotador.

"Estaba muy feliz porque era mi primer campeonato", explicó la leyenda. "Y también lo era para algunos de los otros muchachos, incluido Kareem. Significó mucho. Significó mucho porque en el básquet nadie pensaba en ciudades más pequeñas, pueblos más pequeños. Incluso en esta época todos querían ir a Los Ángeles, a Nueva York, a Detroit, a Chicago. Quieren las grandes ciudades".

Era la tercera temporada de los Bucks en la NBA, un mercado pequeño, y gracias al Draft y al tino de Ray Patterson -responsable también de la elección de Alcindor, aunque era obvia- tenían su primer título en las vitrinas. Robertson tenía firmada la extensión de contrato y todo indicaba que era el inicio de una era de dominio. Sin embargo, las lesiones hicieron mella en Oscar y, después de perder las Finales de 1974 ante Boston, anunció su retiro. Fue entonces cuando Alcindor pidió el traspaso, salió a los Lakers y aquella función terminó antes de tiempo.

Con el paso de los años la figura de Robertson queda relegada a ese mito del insuperable triple-doble, aunque fue mucho más. Presidente de la Asociación de Jugadores y protagonista de una demanda colectiva antimonopolio, conocida como Oscar Robertson vs. NBA, que resultó en un cambio fundamental para los deportes norteamericanos. Revolucionó el básquet en la cancha siendo el primer base de tamaño imparabe y sus actuaciones sociales en la tensa década de 1960 son recordadas por otras leyendas, como el propio Jerry West. Y llegado el momento de la verdad, supo dar un paso al lado para seguir siendo estrella sin serlo. Renunció a la anotación y al brillo individual para que jóvenes pudiesen desarrollarse, pese a que su estatus era ya de ícono, porque su meta era el logro colectivo. Así logró Oscar Robertson su único título de campeón NBA.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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