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Playoffs 2020

Tres claves del tercer partido entre Oklahoma City Thunder y Houston Rockets que pueden cambiar la serie

Más allá de la importancia en si misma que tiene la victoria de Oklahoma City en el Juego 3, para evitar un 0-3 del que nadie ha salido en la historia de los Playoffs NBA, el transcurso del partido le abrió al Thunder algunas puertas que parecían estar cerradas en este cruce.

Houston ha lucido superior en lo que llevamos de serie, no solo por el 2-1, sino sobre todo desde el juego. Durante buena parte de estos encuentros, OKC lució perdido, lejos de su identidad habitual y buscando la mejor manera de jugarle a unos Rockets que presentan desafíos con los que sus rivales nunca tuvieron que lidiar. Tanto en defensa como en ataque, los de D'Antoni son un equipo completamente diferente a cualquier otro en la historia de la liga y por eso, no sorprende que jugar frente a ellos lleve un proceso de adaptación.

Sin embargo, poco a poco el Thunder se está topando con algunas llaves. En algunos casos por virtudes propias y en otros, por simple fortuna de las circunstancias. Hacemos foco allí y a continuación, repasamos tres factores que se observaron en ese tercer punto y de los cuales los de Donovan podrían aferrarse por el resto de esta 1° Ronda.

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Tiempo de small-ball

El primer factor es uno de esos que calificamos como fortuitos. Al menos hasta cierto punto. Y es que Oklahoma City jugó la prórroga entera con una formación de small-ball, en la que colocó a sus cuatro guardias al mismo tiempo (Paul, Schroder, Gilgeous-Alexander y Dort) junto al italiano Danilo Gallinari. ¿Por qué recurrió a ese quinteto? Porque Steven Adams debió abandonar el campo en el cierre del tiempo regular, debido a un golpe en la rodilla derecha.

Claro que Donovan podría haber apostado por alguno de sus pivotes suplentes, como Nerlens Noel o hasta Mike Muscala. Pero en cambio, por fin se decidió a jugar con Gallo de cinco, algo que la serie estaba pidiendo desde el mismo primer partido. Los resultados de esa alineación saltan a la vista: en los cinco minutos de la prórroga, Oklahoma City anotó 15 puntos y solo recibió 3. Y si bien la muestra es obviamente muy pequeña, es interesante si la complementamos con la teoría.

La sensación es que con Adams (y ni hablar con Noel), Oklahoma City estaba perdiendo mucho más de lo que ganaba. El neozelandés es un buen interno, pero sencillamente tiene muy poco para aportar en esta serie: en ofensiva no es un jugador que vaya a ser capaz de explotar los mismatches favorables en el poste bajo, ni tiene tiro como para requerir atención defensiva. Mientras que atrás, sus problemas eran incluso mayores: superado desde el drible por jugadores más veloces, lento para las rotaciones y sin capacidad para proteger el aro (lleva 1 tapa en 93 minutos).

Sí, Adams es un rebotero inmensamente superior a Gallinari. ¿Pero alcanza para justificar su presencia cuando tenemos en cuenta las otras áreas? Contra unos Rockets que casi no cargan al tablero de ataque, no parece ser suficiente. E incluso con su formación de small-ball el Thunder fue capaz de bajar cuatro rebotes ofensivos en el suplementario y ganar la batalla en los tableros totales por ¡11 a 1!

Las ventajas que representa el hecho de usar a Gallinari como pivote contra este equipo de Houston en particular, son muy claras. En defensa, presentan cinco jugadores más ágiles y capaces de emparejar con lo que los Rockets proponen, ofreciendo la posibilidad de switches sin pagar el precio como lo hacía Adams. Y en ataque, está claro: spacing al extremo, con cinco jugadores abiertos.

Esto no solo le genera espacios a los tiradores, sino que también hace más complicadas las ayudas para Houston, generando situaciones de uno contra uno en las que OKC puede sacar provecho de la creatividad de sus guardias (y de los defectos defensivos de algunos rivales).

No recurrir a este recurso por el simple hecho de no bajar las banderas propias y adaptarse al rival, sería un grave error para el Thunder. Y aunque tuvieron que pasar 12 cuartos para que Donovan se decante por esa alineación, los resultados del tiempo extra más la lesión de Adams, seguramente harán que volvamos a verlo de nuevo en esta serie.

Atacar a Harden

Cuando antes hablamos de los defectos defensivos de algunos jugadores de Houston, el principal apuntado es obviamente James Harden. Quien si bien ha mejorado notablemente en algunas facetas y es una especialista en otras, sigue teniendo debilidades claras en ese campo, especialmente a la hora de negar la penetración en el perímetro.

El Thunder tuvo serios problemas para superar a los defensores de Houston en velocidad durante los primeros dos partidos. En los primeros dos partidos, apenas anotaron 21,5 puntos vía penetraciones, lo cual quedó rankeado 12° entre los 16 equipos de Playoffs. Además lanzaron apenas un 38,7% de campo en esas situaciones, válido para quedar anteúltimos.

Lo más llamativo es que durante toda la temporada, esa fue la especialidad de Oklahoma City: fueron el segundo equipo que más anotó por penetración (30,3) y el sexto más efectivo (49%). Y sin embargo, la rapidez y versatilidad de la defensa de Houston estaba siendo capaz de negar esos rompimientos. Sin un pivote lento al cual atacar, los playmakers de OKC tenían siempre un defensor por delante.

Bueno, esa historia empezó a cambiar en el tercer encuentro: anotaron 34 puntos por penetraciones y lanzaron un 12-22 (54,5%). Y aunque es injusto responsabilizar a Harden por todas esas conversiones, lo cierto es que La Barba fue el blanco principal de los jugadores del Thunder para empezar a encontrar caminos abiertos hacia la pintura.

Chris Paul, responsable de 4 de esas 12 conversiones, lució especialmente agresivo a la hora de exponer la peor versión de Harden.

Oklahoma City abrió la serie tratando de llevar la bola al poste bajo con Adams y de aprovechar su clara ventaja de estatura en diferentes posiciones. Pero luego de que esa estrategia no funcionara en lo más mínimo (como no suele funcionar para ningún rival de Houston), la nueva prioridad parece pasar por recuperar esa frecuencia de rompimientos de la que disfrutaron durante toda la 2019-2020. El Thunder puede ganar esta serie forzando la marcha y creando en velocidad. No dominándola desde lo físico.

El factor Dort

El último factor a repasar es quizá el más importante. Porque en unos Rockets que todavía aguardan por la recuperación de Russell Westbrook, está claro que la dependencia ofensiva sobre Harden es todavía más grande a la que de por si nos tienen acostumbrados. Y con eso en mente, tener a un defensor que al menos por ahora, esté siendo capaz de neutralizar al oriundo de Los Angeles, no podría tener un peso mayor para el futuro de la serie.

Estamos hablando obviamente de Luguentz Dort, el novato que ha sido el encargado de marcar a Harden en los últimos dos partidos (se perdió el primero por lesión). Y lejos de sentirse superado por la responsabilidad, el trabajo del canadiense ha sido extraordinario.

Harden ha tomado 21 lanzamientos frente a Dort en lo que llevamos de serie y sus porcentajes son ínfimos: 3-21 de campo y 2-16 en triples. 14% y 12% de acierto, respectivamente. Y esto no es nuevo o producto de una simple mala noche: en la ocasión en la que se enfrentaron en la Fase Regular, la estrella de los Rockets lanzó 2-13 de campo y 1-11 en triples en acciones defendidas por el rookie.

Hace tiempo que no se veía a un jugador con resultados semejantes frente a Harden, ya con la muestra de tres partidos enteros. ¿Es sostenible ese 5-34 de cancha y 3-27 en triples que está permitiendo el perimetral del Thunder? Probablemente no en esos níveles, pero a la vez, queda claro que tiene todas las herramientas para como mínimo, hacerle el trabajo muy difícil a su rival.

Además, la importancia de Dort es doble si tenemos en cuenta los problemas que ha tenido el Thunder para frenar a Harden cuando el canadiense no estuvo en el campo: el ex OKC está lanzando un 26,7% en los 56 minutos en los que compartió cancha con Dort, pero un fenomenal 60% cuando este no está en la cancha.

Más allá de sus limitaciones ofensivas (lleva un 2-14 en triples), Oklahoma City necesita tener a Dort en el campo para competir con Houston. Lo cual nos lleva nuevamente al primer factor: si tenemos en cuenta que Paul, Schroder, Gilgeous-Alexander y Gallinari no pueden faltar en los momentos claves por su poder ofensivo y que Dort no puede hacerlo por su defensa, llegamos a la misma conclusión... es tiempo de small-ball para los de Donovan.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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