Denver Nuggets

Nikola Jokic y Bam Adebayo, dos maneras de entender el juego desde el puesto de pivote

Cuando uno se imagina un pivote tiende a visualizarlo cerca del aro, preferiblemente de espaldas y tratando de recibir la bola. Al fin y al cabo, las secuencias más memorables de los jugadores grandes han sucedido ahí. Los míticos cortes de Hakeem Olajuwon zafándose de su defensor con un reverso para finalizar en bandeja, las acometidas sin rival de Shaquille O'Neal contra la canasta o las absurdas exhibiciones anotadoras de Wilt Chamberlain del pasado más remoto. La tendencia invita a creer en que es ese el espacio natural del hombre grande, el sitio donde debe desempeñar sus funciones, casi como imposición o castigo, sin opción a darle una dimensión diferente a su juego, y por supuesto sin pretender desempeñar otras responsabilidades que no sean la de anotar en los aledaños del aro y hacerse con todo rechace posible.

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El origen del término inglés center, el cual hace referencia a la posición mencionada, no tenía que ver tanto con el hombre grande, el pivote por antonomasia, sino por ser, precisamente, el centro del juego. Ubicado en los postes altos o bien sobre la línea de tiros libres, el center sería el encargado de llevar a cabo la conocida como Pivot Play, de ahí el nombre que ha trascendido en nuestra lengua la posición de pivote. Esta jugada nació hace ya prácticamente un siglo y serían los New York Celtics o, como se les conocería popularmente, Original Celtics quienes harían de esta acción la seña de identidad de su ataque.

"La jugada no fue un descubrimiento de la noche a la mañana, sino que sucedió de manera progresiva", escribió uno de sus integrantes, Nat Holman en 1950. "Los Celtics desplegaron esta jugada en la cual un hombre se movía lentamente alrededor de la línea de tiros libres, recibía el balón y desde ahí conectaba otro pase, realizando una lectura rápida. Desde ahí, el center se asentaría y haría de él el centro neurálgico de la órbita ofensiva".

En esencia, el equipo más notable en los orígenes del profesionalismo en el básquet construyó todo su ataque a través de que una figura fuese la que organizase el juego de espaldas al aro y ubicado siempre en la parte alta de la zona. Prácticamente un siglo después poco o nada tiene que ver este deporte con aquel que se veía en los años 20 del siglo pasado. Ya no hay jaulas, el reloj de posesión ha compartimentado el juego y los físicos han avanzado tantísimo que un jugador de aquella época sería un perfecto extraterrestre en la actualidad. No obstante, hay ciertos aspectos que han prevalecido, o más bien han encontrado una manera de aflorar de un modo muy similar, especialmente en los últimos años.

Tras décadas de embargo y restricción de la creatividad del jugador grande, reducido hasta el extremo a un facilitador o en el mejor de los casos la principal referencia anotadora, el surgimiento de figuras con una facilidad para la creación de juego enorme ha hecho posible que finalmente se mire a los interiores de un modo diferente. En otras palabras, pasando de ser considerados pivotes a centers en su acepción más clásica.

De entre toda la generación de hombres grandes llamados a dominar el juego en los años venideros hay dos en concreto que se han hecho un hueco principalmente por su creatividad, variedad y capacidad para ejercer como verdaderos directores del juego de sus respectivos equipos: Nikola Jokic y Bam Adebayo.

Presentar quién es el serbio o por qué merece una mención resultaría una ofensa a todo lo que realizó el pasado curso, convirtiéndose en el primer MVP elegido en la 2ª ronda del Draft así como el primer interior en lograrlo desde Shaquille O'Neal en el año 2000. No obstante, sí es preciso destacar el talento de la figura de los Nuggets como uno de los jugadores más inteligentes y resolutivos que haya pisado una cancha en los más de 100 años de historia de este deporte.

La facilidad con la que conecta con sus compañeros demuestra una anticipación propia de una mente privilegiada para esto, controlando todo aquello que sucede alrededor suyo, como si su cabeza pudiese monitorear y mapear los espacios abiertos y desgranar todas las opciones posibles de cada movimiento. Como un perfecto cálculo en la relación continua de acción y reacción, Nikola Jokic se ha establecido como un sistema de juego en sí mismo y una de las armas más difíciles de detener de toda la NBA.

Un dos contra uno, una defensa hundida, un mal espaciado... ¿Problemas? Soluciones. O mejor dicho, Jokic.

Mientras, Bam Adebayo interpreta el juego y sus espacios de un modo más diferente, creciendo desde el orden y las estructuras más que a través de la interpretación sobre un lienzo en blanco. El ex de Kentucky es el perfecto ejemplo de que lo importante para ser uno de los ejes de un ataque no son tanto las habilidades desde el bote o tener una variedad inagotable a la hora de ejecutar un pase, sino más bien entender lo que te rodea, comprender la defensa rival, sus movimientos y los posibles caminos que pueda tomar. Todo esto en cuestión de décimas de segundo. Tomar una decisión y llevarla a cabo creyendo que verdaderamente es la correcta para no frenar en ningún momento la fluidez ofensiva del grupo.

Erik Spoelstra confió en el potencial de Adebayo para que acabase convirtiéndose en uno de los jugadores grandes con mejor visión de juego. Y por visión no solo me refiero a anticipar y ver lo que puede ocurrir, sino también a la comunicación no verbal que sucede en una cancha, esa que se realiza a través de las miradas y que tan importante es cuando los códigos propios son conocidos por los 29 rivales de la liga. La élite se define por los pequeños detalles, aquellos que marcan la diferencia cuando todo se iguala. Un gesto, conectar tras simplemente cruzar los ojos, con Adebayo todo esto importa y compone uno de los perfiles más interesantes de toda la competición, a lo que añadir un talento defensivo fuera de toda duda.

Miami Heat y Denver Nuggets se verán las caras en esta jornada del 8 al 9 de noviembre (23:00 de Argentina y 20:00 de CDMX) en uno de los duelos más interesantes de toda la velada, el cual se definirá por lo que Bam Adebayo y Nikola Jokic realicen o sean capaces de realizar para que sus respectivos equipos logren funcionar tal y como deberían. Ambos gigantes están consiguiendo devolver a la posición de center su significado original, aquel que "Dutch" Dehnert elevó a su máxima expresión en los albores del profesionalismo y que gracias a la constante evolución de este deporte está permitiendo atravesar barreras que en los años 20 del siglo pasado ni siquiera era posible imaginar.

Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a la NBA o a sus organizaciones.

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