New York Knicks

Dominio defensivo y gran tarea de los jóvenes: una tarde ideal para New York Knicks ante Boston Celtics

Sabemos que la calidad de los equipos NBA hace que nadie pueda relajarse ante ningún rival y el duelo de este domingo entre Knicks y Celtics fue ejemplo de ello. Boston llegaba con una seguidilla de cinco victorias al hilo, mientras que New York acumulaba cinco caídas seguidas. ¿Qué pasó? Los de Tom Thibodeau dominaron de una manera completamente impensada y se impusieron por 105-75.

Está claro que la historia del partido pasó por el rendimiento defensivo de la visita. Los Knicks habían comenzado muy bien la campaña en esa área, pero habían tenido un claro bajón en sus últimas presentaciones. Sin embargo, esta vez vimos su mejor versión... no solo de la 2020-2021, sino probablemente en muchos años. La tarea de New York en el campo propio fue superlativa, cerrando cada posible camino de la ofensiva rival y jugando con gran intensidad desde el minuto 0 hasta el 48, más allá de la diferencia. Una marca de los equipos de Thibodeau.

Por supuesto que también hubo mucha ayuda de un Boston completamente desconocido, que no le encontró la vuelta al partido en ningún momento. Los Celtics habían anotado 124 puntos en su primer partido sin Jayson Tatum (ante Orlando) pero esta vez extrañaron al alero, quedando expuestos ciertos problemas de profundidad que tiene el equipo.

Las estadísticas ayudan a entender lo históricamente malo de la actuación de Boston. No solo anotaron apenas 75 puntos, empatando su mínima en la era Stevens (2015 vs Miami), sino que además lo hiceron con un 29,8% de campo, un 15,2% en triples, un 62,1% en libres y sumando más pérdidas (18) que asistencias (15).

De hecho, la actuación de Boston fue históricamente mala. El 7-46 en triples es la peor producción en la historia de la franquicia (mínimo 40 lanzamientos), con un 15,2% que queda completamente alejado del que era el peor registro hasta hoy: un 9-40 (22,5%) en el 2018 ante Orlando. De hecho, si ampliamos el marco a 30 intentos, el 15,2% iguala la peor marca de la franquicia, empatando lo hecho en el 2018 con un 5-33 ante Utah.

Todavía más impactante es el factor porcentaje de campo: se trató de la tercera peor marca de su historia (mínimo 80 lanzamientos), solo superando un 29,3% del 2004 ante Detroit y un 29,6% del 2002 ante Washington. Sin contar el mínimo de 80 disparos, es el quinto peor porcentaje para Boston y la primera vez que quedan debajo del 30% de cancha en los últimos 17 años.

El regreso de Kemba Walker tampoco ayudó a los Celtics. El base jugó 20 minutos en su primer partido de la 2020-2021, pero no estuvo nada bien: lanzó un 3-13 de cancha, un 1-8 en triples y perdió 5 balones en ese período limitado de tiempo. Para colmo, cuando se acercaba a su salida definitiva del campo (la idea era que jugara 20 minutos), sufrió un golpe en las costillas que lo mandó al vestuario, aunque luego regresó al banco sin señales de una lesión considerable. Lo cierto es que Kemba forzó demasiado la marcha, casi como queriendo aprovechar cada posesión en el campo, sabiendo que no tendría demasiadas. Y en un partido donde ningún jugador de Boston estaba certero, ni mucho menos él, eso no trajo buenos resultados para los de Stevens.

¿El único que se destacó en el local? Jaylen Brown con 25 puntos y un aceptable 9-20 de campo. Del resto nadie más anotó por encima de los 10 puntos.

Un domingo completo

Los Knicks no solo se fueron contentos de Boston por la victoria aplastante, sino también por el rendimiento de sus jóvenes, quienes tuvieron un muy buen partido. Julius Randle hizo lo suyo con 20 puntos, 12 rebotes, 4 asistencias y 3 robos, pero lo más destacado vino de la mano de Immanuel Quickley, Obi Toppin y RJ Barrett.

Lo de Quickley fue especialmente destacado. El novato terminó con 17 puntos y 8 asistencias en solo 21 minutos de acción, lanzando un 7-12 de campo y un 2-4 en triples. Su habilidad para generar juego con el balón en las manos ya excede claramente a la de Elfrid Payton y veremos si Thibodeau le mantiene la titularidad al veterano por encima del joven. Lo cierto es que Quickley empieza a lucir como uno de los robos del Draft, combinando manejo, agresividad, buen tiro, visión de campo y un dominio exquisito de la flotadora desde la línea de libres.

A su vez, también vimos los primeros pasajes positivos de Obi Toppin en la campaña, en el que fue apenas su cuarto partido como profesional. El ex Dayton terminó con 12 puntos, 5 rebotes, 5-8 de campo y 2-4 en triples en 17 minutos, teniendo un par de acciones interesantes, ya sea desde su mano perimetral o su capacidad para definir de manera explosiva cerca del aro. Seguramente se irá ganando más minutos con el correr de los partidos.

El que también rindió en un buen nivel fue RJ Barrett. El canadiense tuvo una de sus actuaciones más redondas de la campaña, terminando con un doble-doble de 19 puntos y 11 rebotes, además de 3 asistencias, 2 robos, algunos buenos tramos defensivos y sólidos porcentajes de eficacia: 5-11 de campo, 2-4 en triples y 7-8 en libres. Como la de todo su equipo, un partido que ilusiona a los Knicks.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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