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NBA Draft 2020

NBA Draft 2020: ¿Cómo juega Skylar Mays? Perfil y scouting del base defensivo

Se acerca la noche del 18 de noviembre y nosotros seguimos repasando a los mejores proyectos del baloncesto universitario e internacional elegibles para el Draft 2020 de la NBA. Ahora le llegó el turno de nuestro análisis a Skylar Mays, guardia surgido de LSU.

¿Quién es y cómo juega Mays? Lo analizamos a continuación.

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Información personal

Skylar Mays es un guardia de 1,93 de estatura y 93 kilogramos, nacido el 5 de septiembre de 1997. Formado originalmente en Baton Rouge, terminó su etapa de secundaria en la Findlay Prep de Nevada, para luego volver al estado de Louisiana para representar a LSU desde la campaña 2016-2017.

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En los Tigers no tardó en ganarse la titularidad y tuvo una excelente carrera, en la que salió como inicial en 121 de sus 130 partidos, dejando la institución con una media de 12,4 puntos, 3,6 rebotes y 2,9 asistencias. Su mejor temporada fue la 2019-2020, promediando 16,7 puntos, 5 rebotes y 3,2 asistencias, con un excelente 54,8% de campo, un 39,4% en triples y un 85,4% en libres, siendo elegido al Quinteto Ideal de la poderosa SEC.

Vale destacar que también fue elegido como el All-American Académico del Año, relacionados a sus estudios médicos, demostrando su capacidad para brillar no solo adentro del campo, sino también en los salones de clase.

Fortalezas

Mays tiene un buen perfil físico para el rol del combo-guard, con buena altura (1,93) y largo de brazos, además de ser un jugador fuerte y con buena capacidad atlética.

Como anotador, el de Baton Rouge es extremadamente eficiente y su mapa de tiro sería el sueño de especialistas en analítica como Daryl Morey, priorizando casi exclusivamente los triples y las bandejas. Su inteligencia no solo se limita a sus mencionados estudios médicos, sino también a la toma de decisiones dentro del campo.

Como triplero Mays ha tenido un progreso muy interesante. Aunque lanzó apenas un 32,9% en sus primeros tres años en LSU, mejoró esas cifras a un 39,4% en la 2019-2020 con 4,1 intentos por partido. La mayoría de esas conversiones llegaron en catch and shoot (74%), pero también mostró su capacidad para levantarse desde el drible. Por otro lado, aunque intentó muy poco en la media distancia, cuando lo hizo fue extremadamente efectivo.

De todas maneras, lo que destaca a Mays en ofensiva es su capacidad para atacar el aro. Más de la mitad de sus intentos llegaron en situaciones de definición, siendo la segunda mejor marca entre los 36 perimetrales NCAA que se proyectan para el Draft, solo superado por Isaac Okoro de Auburn. Aunque no es demasiado creativo con el balón, al menos al nivel universitario aprovechó su enorme agresividad, potencia y buena velocidad para llegar hasta el aro frecuentemente. Y como si esto fuera poco, fue un buen definidor una vez que lo hizo (56%).

No le escapa al contacto y muchas veces lo genera él mismo: tomó por arriba de 5 tiros libres por 40 minutos en sus últimos dos años en LSU, anotando el 85% de sus simples.

Rara vez fuerza malos tiros y pierde pocos balones.

Defensivamente, Mays trae muy buenas condiciones naturales, a las cuales les agrega dedicación y consistencia. Capaz de defender bases y escoltas. Solía tomar al mejor guardia anotador rival en LSU, complementando eso con un rol importante en ataque, lo cual habla de su energía (34,4 minutos por partido sobre 40 posibles).

Esta posesión en la que niega la penetración de Kira Lewis, posiblemente el proyecto más veloz del Draft 2020, y luego la termina con el rebote defensivo, es sencillamente sensacional.

Excelente rebotero para su estatura y posición y especialista en robos: promedió más de 2 por cada 40 minutos en sus cuatro años en LSU.

Debilidades

Mays fue un excelente jugador NCAA, pero su proyección a la NBA es bastante más complicada y no tiene el potencial de un jugador diferencial, proyectándose más como un segundo o tercer base. Su principal limitante es lo poco que trae a la mesa como playmaker para sus compañeros, promediando apenas 3,9 asistencias por 40 minutos durante su carrera en LSU.

Aunque brilló a la hora de atacar el aro, no muestra gran habilidad o elusividad con el balón en las manos. En la NCAA llegó hasta la pintura principalmente gracias a su ventaja física y atlética, pero será más complicado que lo haga en un nivel de competencia superior. Aún en LSU tuvo números flojos cuando fue utilizado en situaciones de aclarados.

Su manejo de balón está lejos de ser el más creativo o seguro. Aquí lo vemos no siendo capaz de resolver una doble-marca en un momento clave, sumando una pérdida que eventualmente les costaría el partido ante su clásico rival (Auburn).

Su mejora triplera ilusiona, pero no hay que perder de vista que lanzó por debajo del 33% de tres en sus primeros tres años. Debe consolidarse como un tirador seguro para tener minutos NBA.

Posición de Draft proyectada: 2° Ronda.

Comparación NBA: Brad Wanamaker.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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