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Anécdotas Eduardo Nájera: Mi historia con Vince Carter

Eduardo Nájera, símbolo mexicano de la NBA, presenta su columna exclusiva en NBA.com. En este caso, recordando a una verdadera leyenda como Vince Carter.

Los Dallas Mavericks visitamos los Toronto Raptors. Me metieron de centro, por lo cual era muy rápido. Tenía el balón y estaba botando, me hice hacia atrás para la media cancha. Vince Carter estaba en el poste bajo defendiendo y esperé a que saliera de la pintura, porque era ilegal; tienes que estar cerca del ofensivo. Hice un cruce de izquierda a derecha, cuando veo que Vince se está acercando a su jugador y yo hacia la canasta. Quiere recuperar a la defensa y fue una clavada espectacular, a mi nivel, no al de Vince Carter, que lo dejé impresionado. Me volteó a ver y dijo: "Muy bien, me impresionó, a ver si puedes hacer eso con alguien arriba". Ese fue el primer roce que tuve con Vince Carter y fue interesante, porque después de eso, jugué muchos años contra él durante muchos años. Sentía el respeto mutuo que comenzó por una jugada que lo impresionó.

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En el verano del 2008, después de que con los Denver Nuggets perdimos en primera ronda de Playoffs contra Los Angeles Lakers, hubo una inquietud de diferentes equipos porque era agente libre restringido por parte de Denver. Mi agente y yo exploramos diferentes ofertas. Las que más nos gustaron y llegaron el primer día que empezó la agencia libre fueron la de los San Antonio Spurs por tres años y los Nets, que en ese entonces era Nueva Jersey, no Brooklyn, que tenían al antiguo dueño, el ruso Mikhail Prokhorov.

Recuerdo muy bien, me senté con mi agente, estudiamos las dos propuestas, me comentó que esas eran las mejores, que había otras, pero no le llegaban a la meta que teníamos. Denver estaba tentativo, analizando en igualar la oferta.

Tuve oportunidad de demostrar que tiraba de tres puntos, pero los Nets querían mi experiencia junto a la de los otros veteranos. Cuando vi el roster, uno de los veteranos era Vince Carter, al igual que Devin Harris; estaban en proceso de reconstrucción. Acababan de mandar a Jason Kidd a través de un cambio a Dallas y luego a Richard Jefferson a los Bucks. Me gustó la idea de irme a jugar con los Nets, básicamente por Vince Carter y Devin Harris. Pensé que iba a ser una oportunidad, no solamente de jugar con ellos, sino también de ser un mentor con los jóvenes del equipo.

San Antonio me ofreció tres años y la mitad de la cantidad que me ofreció Nueva Jersey. Fue estrictamente negocio, pero ya viendo el roster y a un jugador súper estrella como lo era Vince Carter, que somos casi de la misma edad, rápidamente me entusiasmó y era el doble de la cantidad de dinero. Del lado financiero era una oferta muy atractiva, pero del lado de cancha me encantó la idea de ir a jugar a una franquicia con un dueño que estaba prometiendo cambiarse a Brooklyn. Estaban tratando de gastar un poco más de dinero en agentes libres.

Tomé la decisión de irme al este del país, que era la primera vez que iba a estar en la Conferencia del Este y, llegando, al primero que conocí de mis compañeros de equipo fue Vince Carter. No lo conocía como compañero, pero la verdad que el poco tiempo que estuve con él, porque después lo cambiaron a Orlando, me dejó impresionado; como persona, un tipazo. Rápidamente nos recibió con los brazos abiertos, me dio mi lugar, sabía que tenía una mente ganadora, la experiencia de jugar en diferentes áreas para ganar partidos. Lo que necesitaba Vince era cómo enseñarle a jugar defensa a los jovencitos.

Su paciencia, liderazgo, el tipo de persona en los vestidores, todo un profesional. Me sorprendió mucho cómo era paciente con los jóvenes, porque nos dimos cuenta rápidamente que teníamos un equipo con dos, tres veteranos, pero la mayoría eran jovencitos y se volvió todo un entrenador. Entre él y yo tuvimos la oportunidad, él a la ofensiva, yo a la defensiva, de ser mentores, ser ejemplos para los jovencitos y tenía mejor paciencia que yo. Para estar enseñando y tratar de ganar los partidos, y la paciencia que tenía con los jovencitos era mucho mejor que la mía. Es lo que me sorprendió más, así como los valores que tenía como persona.

Los más jóvenes venían con el ego por las nubes, pensaban que iban a ser los mejores jugadores de la NBA. El comportamiento y ejemplo de Vince Carter y la manera de comunicarse con ellos fue increíble. Lo vi individualmente hablando con ellos y colectivamente, la manera en que perdíamos, porque teníamos un equipo que nada más era él a la ofensiva y algunos jovencitos. Me tocó ver cómo los orientó. Por ejemplo, Ryan Anderson no tenía un rol dentro del equipo y recuerdo esa plática con Vince Carter: cómo lo estaba motivando para encontrar ese rol, tenía una buena habilidad que era tirar de tres puntos y fue lo que me sorprendió más. Dijo: "Concéntrate en lo que haces mejor y cuando tengas oportunidad, en las prácticas, lo mejores. En los entrenamientos podemos concentrarnos en tu defensa, pero concéntrate en los lugares en los que necesito que estés listo para tirar de tres puntos, porque si te la estoy pasando significa que estás abierto y quiero que tengas la confianza, te la voy a dar. Olvídate del entrenador, yo soy tu entrenador dentro de la cancha y cuando te dé ese balón necesito que tires a la canasta, porque por eso estás aquí". Me encantó, porque a raíz de eso Ryan Anderson empezó a entender su rol de tirador y después de esa plática con él empezó a producir mil veces mejor dentro de la cancha.

Conmigo fue igual, teníamos una frustración con los jóvenes. Yo estaba más frustrado que él por la falta de experiencia y la actitud de no jugar a la defensa como debían, estaban más concentrados a la ofensiva. Me agarró a mí y me dijo: "Tienes que tener más paciencia, orientarlos un poco mejor. Tal vez uno a uno, llevarlos a tirar un poco, darles unos tips en cuestión de defensa para que nos puedan ayudar, porque tenemos que hacerlo en equipo y si te frustras con ellos, vas a tener problemas más grandes y lo que tienes que hacer es creer en ellos y que lo van a hacer y darles el ejemplo para que te sigan a la defensa y me sigan a mí a la ofensiva. Tal vez podemos crear una química mucha mejor para ganar partidos". Lo intenté hacer después en Dallas y cuando regresé a Charlotte, porque al final, aunque no juegues, tienes que estar concentrado y eso fue algo que me dejó claro Vince Carter. Aunque no estés jugando, tienes que estar en la banca orientando y asegurarte que los jóvenes estén escuchando, pero de una manera positiva. Lo más fácil era criticar y tiene razón. Lo más difícil alabar de una manera positiva lo que están haciendo bien y, más adelante, cuando sea el momento adecuado, tratar de darles una retroalimentación, no regaños ni críticas.

Me quedó muy claro y lo he usado en mi vida diaria. Depende de cómo comuniques tu mensaje, ellos lo van a tomar. Si lo haces de una manera crítica, ellos se van a cerrar y no van a escuchar. Eso fue exactamente lo que me dejo muy claro Vince Carter. Como persona tienes que usar ese método para que la gente te escuche de una manera abierta en lugar de ser critico y cierren su mente y ya no te escuchan.

Y en cancha también hicimos diferentes jugadas. Contra los Spurs, me la pasa en un pick and roll y termino con frialdad arriba de Manu Ginóbili y Tim Duncan. Ese era el juego de Vince Carter y cuando veía que lo hacía alguien más, yo creo que respetaba más a la gente. Una vez traté de clavársela a Yao Ming, se puso duro, la fallé, pero estuve a punto de… Vince Carter me volteó a ver diciendo 'wow', o sea, sorprendido viendo que podía hacer jugadas como las que hacía él. Aunque yo trataba de hacerlas una vez cada seis meses, él hacía cinco por partido.

Which one is better? Dunking on Manu and Tim Duncan or Kd?

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Tuve tantas pláticas con él, convivimos mucho, cenas, salimos juntos, fuimos hasta tomarnos un par de tragos cuando cumplió años, pero era un tipazo fuera de la cancha y como jugador, ¿qué puedo decir? Lo primero que vi fue un talento puro y lo vi en las prácticas. Hacía unas cosas increíbles, que casi, casi era la razón por la que lo comparaban con Michael Jordan cuando salió de la Universidad de Carolina del Norte. Es uno de los mejores atletas que ha producido esa universidad y uno de los mejores atletas que ha producido la NBA.

Si ves las jugadas que hizo fueron increíbles, de cómo atacaba el aro, cómo llegaba en tráfico, podía terminar arriba del aro, arriba de todos y tenía una actitud impresionante; no le tenía miedo a nadie y en aquel entonces había muchos bloqueadores, muchos defensores en el aro, centros que podían pararlo. Eso lo ves en los juegos, pero en las prácticas veías tantas cosas maravillosas con el balón, botar, la manera de moverse, la rapidez y es un tipo que no tenía el cuerpo como Michael Jordan en la definición, lo veías y no se veía que era un atleta puro, pero cuando entrenaba, me tocó ver unas jugadas increíbles con el balón. La manera de atacar, de defender era increíble. Vince Carter ha sido un jugador que ha tenido un impacto gigante con sus compañeros de equipo y fue uno de mis favoritos en convivir dentro de la cancha como compañero.

Otra etapa más fue verlo jugar con los Mavericks. Algo emocionante, porque sabía lo que teníamos en Vince Carter, sabíamos que iba a ser una excelente persona fuera de la cancha. Tenía el nivel para meter esas canastas cuando se necesitaban o crear una jugada para Nowitzki o para quien fuera.

Creamos un ambiente el cual somos selectivos ahora con nuestros atletas. Tendemos a adquirir jugadores con carácter fuerte, pero muy positivo que encajen con nuestros jóvenes, veteranos y nuestros entrenadores. Cuando se presenta la oportunidad de firmar a Vince Carter, fue una adquisición que todos votaron que sí. Eso habla mucho como jugador y como persona, volvemos a lo mismo. Mi trabajo ahora como scout es buscar ese tipo de jugador que tiene que ser completo; no solamente tiene que producir dentro de la cancha, pero también fuera de la cancha tiene que estar involucrado con la comunidad, tiene que tener esos valores, fundamentos como persona que van a resaltar en la cancha y van a representar a la institución al máximo. Fue una de las decisiones más fáciles que hemos hecho.

Ahora no me sorprende verlo jugar a los 43 años por el cuerpo y la habilitad atlética que tiene. Ya cuando aumentas a eso la experiencia y su inteligencia dentro del básquetbol, se vuelve un jugador completo. Tiene una fortaleza dentro de su cuerpo que puede tirar en cualquier lado de la cancha, eso no me sorprende para nada. Tiene ese cuerpo y esa habilidad atlética que lo vemos a sus 40 y tantos años. No ha sido un tipo que haya perdido mucha habilidad atlética. Cuando él acepta el rol de ser el cuarto o quinto mejor jugador del equipo, lo hace aún mejor. Muchas veces estuvo en la banca, entraba y jugaba. Yo creo que lo que le hizo jugar tanto tiempo es la pasión por nuestro deporte, le encanta y lo vi, fui testigo de que ama el básquetbol, que lo sueña, que lo come, que lo ama.

Me gustaría que regresara un año más. Son los jugadores que admiré dentro y fuera de la cancha, incluso a sus 43 años, creo que todavía tiene mucho que dar. Su decisión fue retirarse, pero me gustaría verlo un año más en la NBA.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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