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Los mejores regresos de lesiones que querrá emular Klay Thompson

Primero fue el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, en junio de 2019. Luego el tendón de aquiles derecho, a fines de 2020. Klay Thompson se topó con muchas dificultades en los últimos dos años, pero ahora ya puede contar los días para su regreso: se especula con que el jugador de Golden State Warriors podrá hacerlo antes de que termine el 2021, más precisamente para el partido de Navidad que enfrentará a su equipo contra Phoenix Suns.

Antes de lesionarse, Thompson estaba en el mejor momento de su carrera: All-Star de forma ininterrumpida desde 2015, All-Defensive por primera vez en la temporada 2018-2019, promediando 21,5 puntos por partido a pesar de compartir equipo con Stephen Curry y Kevin Durant, dos de los mejores anotadores de la historia, y con cinco temporadas consecutivas encestando el 46% de sus triples o más. En su regreso, cerca de cumplir 32 años, se espera que le otorgue un salto de calidad a unos Warriors que definitivamente lo extrañaron (no llegaron a Playoffs en 2020 ni 2021) pero también se debe ser medido: poner las expectativas de un Thompson que regrese automáticamente al 100% del nivel en el que estaba parece pensamiento de iluso.

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Ya de por si el suyo es un caso extraño: pocos jugadores han estado más de 800 días fuera de la actividad por una lesión. No se trata del regreso de un jugador que estuvo retirado, como el de Magic Johnson en la temporada 1995-1996 o el de Michael Jordan en la campaña 2001-2002. Estamos hablando de alguien que necesitó pasar por el quirófano y que ahora debe acostumbrarse a un cuerpo que ya no es el mismo, tomando ciertas precauciones.

Por suerte para Klay y la gente de Golden State, ya hubo ejemplos de jugadores que han logrado sortear con éxito situaciones como estas, con mucho éxito: siendo All-Stars y hasta All-NBA en su primera temporada completa de regreso en la liga. Los de Paul George, Grant Hill y Bernard King son tres casos NBA que le pueden servir como ilusión al jugador de los Warriors pensando en casos de jugadores que tuvieron ausencias muy prolongadas.

Paul George

Lo de George tiene una pequeña trampa, ya que jugó seis partidos (como suplente, promediando 15 minutos por encuentro) al final de la temporada 2014-2015 por lo que estuvo apenas ocho meses sin jugar. Pero cuando la entonces estrella de Indiana Pacers regresó en serio fue al abrir la temporada 2015-2016, ya casi 15 meses después de la brutal caída que sufrió en Las Vegas durante un entrenamiento previo al Mundial 2014 con la selección de Estados Unidos que le dejó una fractura expuesta de tibia y peroné.

PG13 volvió con todo a los 25 años, siendo incluso mejor que antes: mantuvo el estatus de All-Star, de All-NBA y de All-Defensive que había conseguido previo a la lesión. Promedió 23,1 puntos, 7 rebotes, 1,9 robos y 4 asistencias por encuentro en una temporada 2015-2016 de la que solo faltó a un partido, dejando bien lejos cualquier tipo de rastro de aquella lesión que podría haber afectado su salto a ser una estrella. Un par de temporadas más tarde George llegaría a estar entre los tres jugadores más votados al premio MVP y hoy en día sigue siendo una figura de la liga (tercer quinteto All-NBA 2020-2021) con 31 años. Aquella noche de Las Vegas quedó solamente como un recuerdo de dolor con una lesión que al menos le permitió acelerar los procesos de recuperación y que no lo llevó a cambiar su estilo de juego (aunque si sus hábitos fuera de la cancha, como contó en esta entrevista con GQ).

Grant Hill

La carrera de Grant Hill estaba en un ascenso meteórico a fines de la década del 90, con el alero de Detroit Pistons señalado como uno de los jugadores que podía tomar la corona dejada por Michael Jordan. En sus primeras seis temporadas en la liga, jugando para Detroit Pistons, promedió 21,6 puntos, 6,3 asistencias, 1,6 robos y 7,9 rebotes por partido con un 47,6% en tiros de campo, estando cinco años consecutivos en el primer o el segundo quinteto All-NBA. Sin embargo, en los Playoffs del 2000 Hill sufrió un esguince en el tobillo izquierdo, continuó jugando, esa lesión se agravó y fue como si a su carrera le hubiesen apretado el botón para reiniciarla.

Lesionado, Hill firmó un contrato de 93 millones por siete años con Orlando Magic, por entonces uno de los contratos más altos para un alero. El problema fue que apenas pudo jugar cuatro partidos en la primera temporada, 14 en la segunda, 29 en la tercera y nada en la cuarta. Desde abril del 2000 a noviembre de 2004 Hill jugó menos de 50 partidos y hasta debió superar una infección de SARM generada en una operación que puso en riesgo su vida. Pero en la temporada 2004-2005, ya con 32 años, mostró que todavía tenía su talento listo para ser utilizado. Con menos explosión que antes pero siendo igual de importante, Hill volvió a las canchas tras más de un año y medio sin jugar y promedió 19,7 puntos, 4,7 rebotes, 3,3 asistencias y 1,4 robos por partido encestando el 50,9% de sus tiros de campo, fue elegido como titular para el All-Star Game y ratificó que tenía cuerda para rato en la NBA.

El tobillo lo volvió a complicar después y Hill debió readaptarse (aunque todavía pudiendo definir por encima del aro, muy lejos de lo impresionante que era en los 90) para jugar hasta los 40 años en un equipo de Playoffs como lo hizo, pero al menos antes pudo disfrutar de un año más de estrellato, aunque fue difícil. "Volver no es tan fácil como la gente puede pensar. En lo físico regresas más rápido que en lo mental y emocional, que es más importante y difícil. Tenes que acostumbrarte a la velocidad del juego", declaró hace un tiempo.

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Bernard King

Los avances científicos en la medicina deportiva han sido enormes en los últimos 30 años: hay que tener en cuenta eso para entender el contexto de lo increíble que parece la historia del regreso de Bernard King tras la horrible lesión que sufrió en marzo de 1985. King, alero de New York Knicks, se rompió el ligamento anterior cruzado de la pierna derecha y también el cartílago de esa rodilla además de fracturarse otro hueso. Hasta ese momento, nadie en la NBA había podido regresar de una lesión así y parecía el fin para un jugador tres veces All-Star que estaba cerrando el mejor año de su carrera: promedió 32,9 puntos, 5,8 rebotes y 3,7 asistencias por partido en esa temporada. En la campaña anterior, menos espectacular, había terminado segundo en la votación al premio de MVP. Con 28 años, sentía que le cortaban las alas.

Sin embargo, King dice que no le creyó a nadie de los que le decían que su carrera se había terminado, pero que fue pensando en el regreso paso a paso: "No soñaba con regresar. Puse como un objetivo poder volver a un cierto nivel. Lentamente, cada día fui escalando esa montaña, mi propio monte Everest", contó. Dos años y unas semanas después de haberse lesionado, King pudo volver a pisar una cancha de la NBA y lo hizo a lo grande: el 10 de abril anotó 7 puntos contra Milwaukee Bucks pero el 15 de abril ya estaba sumando 30 contra Detroit Pistons.

Los Knicks veían que su explosión ya no era la misma y eligieron dejarlo marcharse como agente libre: ganancia de Washington Bullets, equipo donde King fue resurgiendo poco a poco: promedió 17,2 puntos y 2,8 asistencias en 29,6 minutos en la temporada 1987-1988 y terminó aportando 28,4 puntos y 4,6 asistencias en 37,5 minutos en la campaña 1990-1991, en la que logró ser All-Star a los 34 años con ocho partidos de al menos 45 puntos anotados, incluida una "venganza" de 49 puntos, 11 rebotes y 5 asistencias para ganarle a New York Knicks en el Madison Square Garden. "Jugar en el All-Star Game es la culminación de un sueño en el que solamente tres personas creíamos", declaró al ser elegido. En el medio también debió readaptar su juego, poniendo menos peso en la explotación de su capacidad atlética (salió de su operación sin ligamento anterior cruzado en su rodilla derecha) y más en su técnica y su sapiencia.

En comparación con estos casos una ventaja para Thompson, además de las nuevas innovaciones en la medicina y en el cuidado del cuerpo del deportista, reside en que su estilo de juego puede permitir que en ataque se desgaste menos, apoyándose principalmente en su tiro exterior y sin ser un playmaker como King, Hill o George. Su mecánica perfecta para lanzar triples debería seguir estando intacta: al menos eso se puede apreciar en distintos videos de internet. Por el bien del espectáculo, deseamos que su historia sea la de otro regreso exitoso.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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