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Playoffs 2020

NBA Playoffs 2020: ¿Qué esperar del Juego 4 entre Los Angeles Lakers y Denver Nuggets? Tres historias a seguir

Las Finales de la Conferencia Oeste llegan a un punto clave en la noche del jueves. Desde las 20 México, 22 Argentina (a través de NBA League Pass, Televisa Deportes en MX y DirecTV Sports en Argentina), Los Angeles Lakers y Denver Nuggets disputarán el cuarto episodio de esta eliminatoria, que tiene en ventaja de 2-1 a los de California, pero que encuentra a los de Colorado en un gran momento después del triunfo en el duelo anterior.

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¿Momento del empate para potenciar la capacidad de remontada de los Nuggets, o tiempo para un mensaje de poderío de LeBron James, Anthony Davis y compañía? Vamos con tres historias a seguir en la previa del duelo.

Los Lakers, su energía, defensa e intangibles

Frank Vogel hizo una pintura precisa del Juego 3. "No estuvimos tan en forma como deberíamos haberlo estado, sobre todo para comenzar el partido y en el segundo cuarto. No fuimos lo suficientemente físicos. Y así nos creamos una desventaja de la cual fue difícil salir. Y encima tuvimos una pobre noche para el lanzamiento. Cuando eso pasa, para ganar partidos tenés que hacerlo con tu energía, entrega y lucha, y eso no lo tuvimos en el nivel necesario", analizó el entrenador de los Lakers.

Más allá del juego en sí, de los triples fallados y demás, fue sorprendente la pasividad y falta de intensidad del conjunto de California, principalmente expresada en su defensa. Eso, sin dudas, se potencia porque los Lakers son realmente un equipo candidato y peligroso cuando su defensa está a tope y le permite no sólo contener al rival, sino subir el ritmo de su ataque corriendo. Sin ese alimento, a LA le cuesta.

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Esos intangibles, literalmente, son una cuestión de actitud más que de otra cosa. Los Lakers dieron una imagen de falta de cuidado que no era propia de un equipo con la chance de, prácticamente, sellar la eliminatoria con el potencial 3-0. Más llamativo aún es que su margen tampoco era enorme más allá del 2-0. Es más, si la serie no estaba igualada en ese entonces era por el triple milagroso de Anthony Davis en el J2.

Hablando de Davis, es un buen caso que explica esa llamativa pasividad angelina. Por ejemplo, sumó apenas dos rebotes (promediaba 10,7 entrando a ese partido) y el primero de ellos fue a poco menos de 5 minutos del final. Y hay otro dato clave: en los últimos 7m35s ni siquiera tomó un lanzamiento al aro, algo completamente increíble dado su peso en el equipo (vale el J2 de ejemplo) y que los Lakers se habían puesto a tiro con su remontada.

El factor de los triples

"Fue nuestra peor noche para el lanzamiento desde el Juego 1 contra Portland", sentenció Vogel sobre otro problema que regresó a los Lakers, que son un equipo bastante "transparente" en cuanto a cómo se evidencian sus problemas. Si su defensa no está a tope, sus triples no entran y los complementos no impactan, generalmente hay complicaciones. En el Juego 3 se combinó todo, pero lo de los triples fue realmente claro: un pobre 6-26 (23,1%), con 0-9 en triples catalogados "completamente abiertos" (más 1,8 metros de distancia del defensor más cercano), según NBA Stats.

Cuando los Lakers no encuentran su tiro, su ataque se reciente muchísimo, básicamente porque la defensa se puede cerrar para contener de una mejor manera a las dos principales amenazas como son LeBron y AD. Y cuando decimos cerrar, incluso, puede llegar a este tipo de acciones, donde a Rondo directamente no les respetan para nada su lanzamiento.

En aquella primera noche que mencionaba Vogel, los Lakers metieron un pobre 5-32 ante Portland (15,6%). Así, las tres veces que anotaron por debajo del 30% en triples (al J1 vs. Blazers y el J3 vs. Nuggets se suma el primero ante Houston, con 11-38, 28,9%) se fueron con la derrota en esta postemporada. Los Angeles necesita recuperar su toque.

La batalla de los complementos

A esta altura está descontado que tanto LeBron James y Anthony Davis como Nikola Jokic y Jamal Murray están en un nivel estelar y garantizan un estándar de producción básica y fundamental para cada equipo. Sin embargo, ambos dan un verdadero salto cuando los actores de reparto se suman a la fiesta.

Si los primeros dos encuentros fueron los de Rajon Rondo como líder de un banco realmente útil y productivo de los Lakers, el tercero fue un contraste importante, donde no hubo un aporte sostenido (hasta Alex Caruso, hasta ahí clave, hizo un mal juego). En cambio, Denver sí tuvo piezas para marcar diferencia más allá de sus estrellas, sobre todo un Jerami Grant que acompañó todo su esfuerzo defensivo y de energía con la mejor noche ofensiva de su carrera (26 puntos, 7-11 campo). No sólo eso, Monte Morris también tuvo un tramo clave, sobre todo en la primera mitad, donde anotó 12 de sus 14 puntos.

La tendencia es clara. El que tiene mejor acompañamiento a sus principales suele tener una ventaja en esta serie.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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