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NBA Finals

La pizarra de las Finales NBA 2019: DeMarcus Cousins, un generador de juego muy especial

El 26 de enero de 2018, en un partido entre Houston Rockets y New Orleans Pelicans, DeMarcus Cousins se rompió el tendón de Aquiles. Una de las lesiones más graves para el jugador y brutales de ver para el seguidor. Más devastadora aún tratándose de un pivote. Más todavía en un jugador como Cousins. Por encima de los 211 centímetros de altura y los 120 kilos de peso, en un perfil móvil y de largo recorrido sobre la cancha.

Esa lesión lo obligó a perderse los 42 partidos restantes entre temporada regular y Playoffs. La mejor campaña de su carrera y su primera aparición en postemporada. Además de estropear la posibilidad de firmar el enorme contrato que todo el mundo NBA esperaba que rubricase hasta ese fatídico 26 de enero. Los siguiente 45 partidos de temporada, esta vez con los Warriors, también se esfumaron. Encima después volvió caer, sin siquiera 25 minutos disputados en Playoffs.

Hasta las Finales: hasta el Game 2 contra Toronto Raptors. Porque sí, el primero de la serie fue muy duro para Boogie. Pero no el segundo. Ese segundo encuentro fue una maravilla.

Más: DeMarcus Cousins, de su gravísima lesión a este prometedor presente

Y precisamente sobre eso nos centraremos en esta pizarra de las Finales. Desgranar a Cousins en el Juego 2 ante los Raptors. Más en concreto vamos a analizar cómo por medio de su visión, inteligencia y capacidad de generar juego fue fundamental para la mayor irrupción de un equipo al arrancar el tercer cuarto unas Finales. Eso no es poco.

Lo más básico: Cousins, en 27:37 minutos, firmó 11 puntos, 10 rebotes, 6 asistencias, 2 tapones, 3 pérdidas, 5 faltas, un 1 de 3 en triples, 2 de 5 en tiros de dos y un perfecto 4 de 4 desde la línea de personal.

Una primera parte para olvidar

La primera parte de Boogie mantuvo la tónica del primer encuentro de la serie. En el caso del partido inicial era algo previsible, después de un mes y medio fuera de las canchas, sin ritmo y en un escenario tan complejo como el de las Finales, en el Scotiabank Arena contra los Raptors de Kawhi. Desde luego hay escenarios menos exigentes para regresar de una lesión.

En los 10:52 minutos que jugó durante los dos primeros cuartos, Cousins fue más un problema que una solución para Steve Kerr. Sacó faltas y terminó con una producción elevada de 7 puntos y 3 rebotes, pero también con 3 faltas personales y 2 pérdidas. En general fue una de las peores primeras partes que hemos visto a los de Oakland en los últimos años. Cargar en exceso contra la desdibujada primera parte de Boogie es desmesurado.

Solo Curry, Klay y Dray se libraron, más en ataque que en defensa.

DeMarcus Cousins, un generador de juego muy especial

Encontrar a un siete pies capaz de dribal y pasar la pelota es algo poco usual. Hay casos de unicornios como Giannis Antetokounmo o Ben Simmons, casos muy contados entre millones, que demuestran una combinación de poderío atlético e IQ únicas. En Cousins encontramos otro perfil. Una mezcla del pivote clásico, pesado, de juego de espaldas y de recursos. El de jugar lento y de hacerlo pasando por el poste, combinado con un grande moderno. De los abiertos, que lanzan y pasan.

Las características de DeMarcus son especiales por eso. Prefiere los ritmos lentos, aunque es capaz de subir contraataques picando la pelota sin problemas. Es más, es un arma a explotar por sus entrenadores. Por dentro es donde más daño hace, aunque cada vez tiende más a jugar de frente, abierto y desde afuera. Su recuperación de dos lesiones muy serias seguidas hablan maravillas de su sacrificio, ética de trabajo y fuerza mental.

Y sus detalles técnicos en los pases, inteligencia y visión de juego son deliciosos. Un cóctel de los antiguos servido en un recipiente moderno, uno que con los años se volvió algo vintage y funcionó incluso mejor. Eso es Cousins como jugador y pasador.

En la segunda parte del Game 2 de las Finales dio un cátedra de pase y toma de decisiones. Más todavía si tenemos en cuenta las circunstancias propias de la temporada de Boogie y del partido para los Warriors. El primer factor a tener en cuenta es que el sistema de Kerr potencia como ningún otro a Cousins como pasador. Sí, es cierto, pueden ser mejores con small ball e incluso defender mejor sin DeMarcus. Pero la presencia del pívot es un factor inesperado en este equipo. Y se beneficia como todos de un sistema ofensivo que potencia sus habilidades.

La imprevisibilidad de los sistemas, el uso de los cortes, de los continuos bloqueos para mover a la defensa y despistarla. La frescura de la pizarra y el amplio espacio que otorga la ofensiva de Kerr da muchísimas posibilidades a Cousins. En la segunda parte las vimos y se reflejan en el vídeo del artículo.

Firmó 5 asistencias en 16 minutos de segunda parte, 3 de ellas en el salvaje tercer cuarto en el que Golden State ganó el partido. Y solo con una pérdida. Lo utilizaron especialmente como catalizador inicial del ataque. Recibió sobre todo en la media distancia o directamente en el triple para sacar a Marc Gasol y así privar a los Raptors del ancla defensiva que cierra su aro.

La mano derecha de Cousins es una delicia para los pases. Es sobre la que apoya todo la responsabilidad de la ejecución del lanzamiento, ya que la izquierda suele servir como escudo, aunque es capaz de dar pases con ambas manos muy precisos. Y si una palabra define al ex de Pelicans y Kings como pasador es "precisión". Sabe esperar y leer la jugada, que además en estos Warriors ya conocen y sabe dónde tiene que mirar. Boogie recibe, observa y decide. Es un maestro en controlar el tempo.

Segundo máximo asistente del encuentro (empatado a 6 con Iguodala, que jugó más pero tuvo menos balón) y mayor porcentaje de asistencias. El 35% de Cousins en este apartado quiere decir que, mientras estuvo en pista, más de 3 de cada 10 tiros anotados por sus compañeros llegaron por asistencia del pivote. En un sistema que comparte la pelota y que es tan horitonzal como el de Golden State, y al lado de Draymond Green (9 asistencias esa noche), no es una tarea sencilla.

Si con Boogie en pista los Warriors encajaron en la primera parte un net rating de de -20,7, en la segunda Cousins registró un +47,1. Terminó el partido como el jugador con el que Golden State sacó mayor ventaja contra Toronto por cada 100 posesiones. Cifra que encaja con lo ofrecido por el jugador en la segunda mitad.

Es un jugador especial, con características para nada comunes. Y en ese repertorio tan carismático, la capacidad de generar juego de Cousins es una de las más especiales. Una sin la que Golden State hubiese perdido el Game 2 contra los Raptors. Porque sin la actuación de Boggie, y no hemos analizado en concreto su defensa, los Warriors jugarían en Oakland el Game 3 por vivir o morir en la eliminatoria por el anillo.

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