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Playoffs 2020

Tiempo de balance para el traspaso por Russell Westbrook: ¿error o acierto de Houston Rockets?

Es tiempo de balance para varios de los mejores equipos de la temporada. Uno de ellos son los Houston Rockets, recientemente eliminados por los Lakers en cinco partidos. Y si bien ya hemos hablado del equipo desde un punto de vista general, en este caso la atención estará puesta específicamente en una de sus piezas más importantes: Russell Westbrook.

Cuando los Rockets enviaron a Chris Paul a Oklahoma City a cambio de Russ, lo hicieron con varias ideas en mente: conseguir un mejor complemento para Harden, diversificar la ofensiva en el clutch, sumar una amenaza en transición y obviamente, poder sortear esa barrera de las Finales de Conferencia, en un año en el que sabían que los Warriors ya no serían los de antaño.

¿Qué respuestas fueron encontrando en cada una de esas búsquedas? Ya con su 2019-2020 en los libros, es tiempo de repasarlo. ¿Qué salió bien, ¿dónde fallaron? y lo más importante, ¿valió la pena el traspaso?

El encaje con Harden

Una de las primeras dudas que surgían tras la llegada de Westbrook a Houston, pasaba por lo que significaría compartir el protagonismo para dos jugadores que en los últimos años, se habían acostumbrado a manejar los hilos de sus ofensivas a placer. Incluso con Chris Paul a su lado, Harden había registrado el porcentaje de uso más elevado de la 2017-2018 y 2018-2019, mientras que Westbrook había terminado primero en la 2016-2017. ¿Podrían mantener valores similares, no solo de uso, sino de impacto general, jugando juntos?

Rápidamente quedó claro que sí. Curiosamente, el que terminó cediendo algo más fue Harden, quien pasó de un uso del 40,5% en la 2018-2019 a un 36,3% en la actual temporada. Mientras que Westbrook sorpresivamente, subió sus promedios: de 30,9% a un 34,4%. Algo similar pasó en cuanto a los lanzamientos: Harden pasó de 24 a 22 por cada 36 minutos en cancha, mientras que Russ subió de 20,2 a 22,5.

Las dos estrellas demostraron que podían convivir sin que ninguno cambie demasiado su juego y se mantuvieron entre los mejores perimetrales de la liga. Harden terminó promediando 34,3 puntos (máximo anotador del torneo), 7,5 asistencias y 6,6 rebotes, mientras que Westbrook se quedó en 27,2 tantos, 7,9 rebotes y 7 asistencias. Bastante superior a las 22,9 unidades que había sumado en la campaña anterior junto a Paul George en OKC.

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Variante en el clutch

Entre las posibles ventajas que la llegada de Westbrook parecía ofrecerle a Houston, estaba el hecho de sumarle variantes para los finales apretados, saliendo de ese festival de aclarados que solía ser la ofensiva de los Rockets en el clutch. Y es que claro, Russ es uno de los jugadores más impredecibles de la liga y con sus pros y contras, su agresividad podía ser importante para destrabar encuentros cerrados.

En este apartado, el resultado fue interesante y le dio el visto bueno a Houston. Harden siguió siendo el hombre más buscado en el clutch, tomando 21,3 disparos por cada 36 minutos en esa situación. Sin embargo, Westbrook terminó cerca con 18,2 intentos, siendo además mucho más eficaz: 50,9% de campo vs un 35,9% de La Barba.

Incluso con el triple no hubo grandes diferencias en esos tramos: Westbrook lanzó solo un 22,2%, pero Harden no fue mucho mejor con un 25%. Russ fue además el segundo con más frecuencia de robos en el clutch (1,7 por 36 minutos) y segundo en tapas (1 por 36 minutos). Fue ese playmaker que Houston esperaba.

El contraste con lo que sucedió en la 2018-2019 es gigantesco: allí Harden tomó 28,6 disparos por cada 36 minutos en el clutch, mientras que Paul apenas 8,4. Lo que era un show de un solo hombre, se transformó en un binomio.

Impacto en transición

Esta era la faceta con más garantías en favor de Westbrook, quien claramente le daría a Houston un poder de fuego en transición que no tenían con Paul. Los resultados marcan exactamente eso: los de D'Antoni pasaron de anotar 19,4 puntos en contragolpe en la 2018-2019 (10° en la liga), a 25,9 tantos en la 2019-2020 (2° mejor).

Westbrook fue responsable directo de esa mejoría, siendo el segundo jugador de la temporada con más puntos en partido vía transición (7,4), apenas por detrás de Giannis Antetokounmpo (8,3).

Su rol en el micro-ball

La historia de los Rockets en la 2019-2020 tuvo un momento crucial a principios de febrero, cuando decidieron traspasar a Clint Capela a Atlanta y afrontar el resto de la campaña sin pivotes naturales. Y si bien defensivamente esa función la fueron ocupando con jugadores como PJ Tucker o Jeff Green, en ataque quien asumió ese protagonismo en la pintura fue Westbrook. Obviamente no como jugador de poste bajo o cortinador (Houston básicamente eliminó el pick and roll de su ofensiva), sino atacando los enormes espacios que las defensas rivales se veían obligadas a dejar, al salir a marcar al perímetro.

El cambio le cayó como anillo al dedo a Russ, quien desde el 31 de enero hasta el parate de marzo, promedió nada menos que 31 puntos, 7,8 rebotes y 5,8 asistencias. Además de muy buenos porcentajes de tiro: 52,5% de campo y 35,5% en triples. Específicamente en lo que respecta a potenciar el juego de Westbrook, el micro-ball de los texanos fue un éxito.

Avanzar en Playoffs

Hasta ahora nos encontramos con aprobados de Westbrook en todas las áreas. Sin embargo, en la más importante volvió a llevarse un rotundo aplazo. Estaba claro que a la dupla se la iba a terminar juzgando por lo hecho en postemporada y hasta donde pudieran liderar a Houston. Y es allí donde Westbrook no estuvo a la altura de lo esperado.

En favor de Russ hay que recordar que llegó tarde al campus de Disney, luego de haber dado positivo de COVID-19 y que tras un par de seeding games sufrió una lesión de cuádriceps que lo marginó hasta el Juego 5 de la serie ante OKC. De todas maneras, quedarse apenas con eso para justificar el rendimiento del base, sería un error. Primero, porque vimos a otros jugadores recuperarse de lesiones e ir retomando su mejor nivel. Y segundo y todavía más importante, porque los problemas y defectos mostrados en esta postemporada se repiten con respecto a años anteriores.

Decisiones apresuradas, distracciones inexplicables en defensa, malos porcentajes de triple y ensimismándose con enfrentamientos individuales francamente ridículos. Sus burlas a Rajon Rondo en el Juego 5 ante los Lakers, por no haberlo podido defender mano a mano en el poste bajo, con su equipo casi 30 unidades abajo en el marcador y a punto de quedar eliminado, fueron un ejemplo de esas batallas personales de las que Westbrook aún no logra salir.

El nacido en Long Beach también trajo complicaciones para su equipo desde lo táctico. Debilidades que pasan desapercibidas en la frenética Fase Regular, pero que los rivales suelen explotar en Playoffs, con más tiempo para preparar un plan de juego. La serie ante los Lakers trajo esos inconvenientes a la superficie, con los angelinos decidiendo liberar en el perímetro a Westbrook y básicamente defender 5 vs 4. Fue justamente gracias a la presencia de ese no tirador que pudieron atacar constantemente con doble-marcas a Harden, sin pagar un precio excesivo por ello.

Sea por un tema físico o no, Houston fue mejor equipo en la postemporada cuando no tuvo a Westbrook en cancha que cuando lo tuvo. Russ tuvo el peor rating ofensivo (100,5) y el peor Net Rating (-6,1) de los nueve miembros de la rotación de D'Antoni. Mientras que uno de sus habituales reemplazos, Ben McLemore, terminó primero en ambos apartados (119 y +16,4).

Balance final: Russ vs CP

Aún con sus virtudes ya repasadas, el balance del cambio Westbrook/Paul termina siendo negativo para Houston. Para empezar, lo colectivo: tuvieron un porcentaje de victorias en Fase Regular (61,1%) inferior al de los dos años con CP3 (79,3% y 64,6%), mientras que también obtuvieron peores resultados en la postemporada, quedando a un triple de Lu Dort de ser eliminados en 1° Ronda y luego siendo despachados fácilmente por los Lakers.

A su vez, también hay argumentos para elegir a Paul sobre Westbrook desde el plano individual y hasta estadístico. En términos de Playoffs, no hay ni siquiera una discusión sobre cuál de los dos jugadores es más valioso, si tenemos en cuenta los dos costados de la cancha. Pero incluso en cuanto a la producción de Fase Regular podríamos terminar quedándonos con el hoy base del Thunder.

Si bien a Westbrook lo favorecen las métricas básicas de puntos y rebotes, una vez que incluimos cifras de eficacia y porcentajes, la balanza se inclina en favor de Paul (considerando sus dos años en Houston), sin excepciones. ¿True shooting percentage? 58,3% vs 53,6%. ¿PER? 22 vs 21. ¿Win shares por 48 minutos? 0,21 vs 0,10. ¿Box plus-minus? 5,5 vs 1,5. ¿Value over replacement? 3,5 vs 1,8. ¿Net Rating? +6,3 vs -0,5. Contundente.

Y de nuevo, todo eso con un Paul siendo insólitamente dejando de lado en los cierres de partido, algo que demostró poder hacer mejor que nadie en la 2019-2020. Más allá del argumento válido de la diferencia de edad, si hablamos de la 2019-2020, el tiempo demostró que lejos de dar un salto de calidad, el cambio envió a los Rockets un paso hacia atrás. Quizá el problema no era Chris Paul, sino cómo lo usaban en su esquema.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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