Houston Rockets

Houston Rockets, ¿reconstrucción a toda velocidad?

Hay un patrón claro en la NBA que sorprende al revisarlo pero que también deja en claro lo bien que funciona el sistema de la liga pensado para que todos los equipos tengan oportunidades de ser competitivos.

Desde que en 1990 se introdujo un sistema de Lotería del Draft ya algo similar al actual, el equipo que terminó último en cada temporada tardó apenas un promedio de tres años en regresar a los Playoffs, con 18 de los 33 casos contados volviendo en la tercera temporada o antes.

Solamente tres de ellos regresaron a la postemporada al año siguiente de haber sido últimos (Denver Nuggets en 2004, Miami Heat en 2009 y Milwaukee Bucks en 2015), algo extremadamente difícil de conseguir, pero en los últimos 15 años los únicos que debieron esperar más de 4 años fueron Minnesota Timberwolves (de 2011 a 2018), Orlando Magic (de 2013 a 2019) y Sacramento Kings (fue último en 2009 y aún no volvió a la postemporada). A su vez, desde Chicago Bulls en 1999-2000 y 2000-2001 que una franquicia no termina con el peor récord de la liga en dos campañas consecutivas.

En la última temporada, el equipo menos ganador fue Houston Rockets: la franquicia texana vivió una campaña muy turbulenta, con cambios en los despachos y en el staff de entrenadores, con la salida de James Harden apenas iniciada la temporada y con lesiones varias de sus pocos jugadores experimentados restantes. Así terminaron con un récord de 17-55 luego de ocho años consecutivos accediendo a los Playoffs con Harden como estrella de la franquicia.

A pesar de la idea de que terminar tan abajo en la clasificación le daría a Houston una buena elección en el Draft 2021, su futuro no lucía tan promisorio como para sentirse empujado por el dato alentador que acabamos de repasar que básicamente indica que tocar fondo en la NBA te lleva muy rápidamente a los primeros planos nuevamente. El traspaso de Harden en su momento pareció bastante desaprovechado como una chance de reconstrucción, sin una estrella joven a cambio.

La Summer League, sin embargo, terminó dejando una sensación muy diferente: los cuatro jugadores elegidos por los Rockets en la primera ronda del Draft (Jalen Green, pick 2 porque perdieron el #1 en la Lotería, Alperen Sengun, Usman Garuba y Josh Christopher) lucieron bien en su primer test NBA y, aunque no se puede esperar que automáticamente empiecen a ganar partidos en la Conferencia Oeste, en un instante ya le armaron algo así como un núcleo al que apoyar a futuro.

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A ellos cuatro, todos con menos de 20 años en este momento, los rodearán instantáneamente con otras apuestas jóvenes realizadas previamente como Kevin Porter Jr., Christian Wood, Kenyon Martin Jr. y Jae'Sean Tate. Hablando de apuestas, queda también la esperanza de que John Wall (20,6 puntos y 6,9 asistencias de media en la 2020-2021 con un 40,4% de acierto en tiros de campo) recupere más de su gran nivel previo a las lesiones que lo martirizaron en sus últimos años en Washington. Y que Eric Gordon, que solamente jugó 27 partidos en la última temporada, esté disponible más tiempo. Dentro de la cancha los Rockets tendrán que armarse prácticamente desde cero como equipo, pero talento disponible tienen.

El contexto de este año ya debería ser el de un equipo serio y no sin rumbo como en la campaña pasada, algo que de por sí ayudará bastante. En el medio los Rockets no deben perder de vista como objetivo primordial desarrollar a su talento joven, ya que parece realmente poco probable que lleguen a pelear por ir a Playoffs en una Conferencia Oeste tan competitiva, pero tampoco es que los chicos que incorporaron vía Draft no tengan experiencia: Usman Garuba y Alperen Sengun tienen 19 años pero una cuota de rodaje importante en el básquetbol europeo, el primero en el Real Madrid y el segundo siendo el MVP de la liga de Turquía con el Besiktas.

En Green, por lo que se vio en la Summer League, pueden confiar como un jugador titular que tendrá sus errores mientras se adapte a la liga pero que ya posee las condiciones técnicas y físicas necesarias para sumar muchos puntos en la NBA. Estas impresiones de los novatos habrá que confirmarlas en acción, pero todo luce bastante bien.

¿Qué hacer con Kevin Porter Jr.?

Sobre quien gira un manto de dudas es Kevin Porter Jr. El díscolo escolta de apenas 21 años ha tenido varios inconvenientes desde que llegó a la NBA, pero en Houston también contó con la posibilidad de demostrar su talento: firmó un partido histórico ante Milwaukee Bucks (¡el equipo campeón!) que lo dejó como el jugador más joven de la historia de la NBA en terminar con al menos 50 puntos y 10 asistencias en un encuentro.

Porter promedió 17,3 puntos, 4,4 rebotes y 6,5 asistencias en sus últimos 15 partidos de la temporada, con un 41,4% de acierto en tiros de campo que incluye un destacado 37,9% en triples lanzando 6,3 intentos por partido. Para rendir así necesitó tener el balón en las manos, como lo hizo en ese encuentro contra Milwaukee en el que jugó 41 minutos siendo prácticamente el único manejador del balón de todo el equipo. ¿Debe Houston confiar en dejarlo en ese rol? ¿O esa tarea la deberían compartir solamente entre Wall y Green?

Jugando sin el balón no pareciera haber demasiado lugar para KPJ. No es fiable como tirador a pie firme (34,5% en tiros de campo provenientes de acciones de catch and shoot durante la 2020-2021), su impacto defensivo de momento es realmente limitado (le permitió un ¡71,6%! de acierto en tiros de campo a los rivales que defendió) y prácticamente no utilizó ni fue efectivo en otras acciones como los cortes hacia el aro, jugadas de catch and drive o movimientos siendo el cortinador. Todo su juego de momento se basa en ejecutar el pick and roll o situaciones de 1 vs. 1 (el 53,6% de sus acciones en la 2020-2021 fueron así y otro 14,4% fueron jugadas de transición en las que tuvo un pésimo rendimiento, quedando en el percentil 10 de la liga con 0,84 puntos por posesión).

La capacidad para impactar en el juego parece tenerla KPJ, pero también unos puntos débiles claros y la necesidad de un contexto que le permita funcionar. De momento parece encajarle mejor el mote de sexto hombre, algo que puede pensar que no lo favorezca del todo antes de saltar a su primera Agencia Libre en 2022. La situación de John Wall impactará en esto, pero es difícil pensar en un traspaso para un jugador que tendrá un salario de 44,3 millones en la temporada 2021-2022.

Mientras tanto, seguir el desarrollo de Porter parece tan interesante como ver qué sucede con los novatos de Houston o con un joven de la capacidad atlética de KJ Martin, que se las arregló para dejar buenas impresiones al final de la 2020-2021 (promedió 16,8 puntos y 8,1 rebotes con un 40,4% en triples en los últimos 10 partidos).

Recapitulando, estamos hablando de una franquicia donde cinco de sus jugadores más interesantes (seis si se quiere agregar a Christopher, que parece más relegado que los otros novatos) son nacidos después del 1 de mayo del 2000 y donde a su vez hay jugadores experimentados con al menos dos años más de contrato por delante (Wall, Word, Gordon, Daniel Theis). Houston no es un contendiente, pero ya no es un equipo del fondo del tarro sino que tiene la obligación de ir pensando en volver a ser competitivo a corto plazo. El fondo ya lo tocó y su reconstrucción post Harden puede que termine siendo dolorosa pero bien rápida.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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