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All-Star 2020

Historias NBA All-Star: el día que Kobe Bryant y Shaquille O'Neal fueron compañeros en 2009, cinco años después de su separación

Era otro tiempo. Este contra Oeste, figuras del pasado que los nostálgicos recuerdan con orgullo, incluso con algo de pena. Aquel All-Star de Phoenix del año 2009 es uno de los más recordados del Siglo XXI y uno de los principales motivos fue la considerada como tregua entre dos jugadores que pudieron someter la NBA durante mucho más tiempo.

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Kobe Bryant y Shaquille O'Neal fueron compañeros de nuevo, por una noche. El Partido de las Estrellas de 2009 reunía a la mítica dupla por primera vez en el mismo equipo desde el 15 de junio de 2004. Ese día fue el final del Shaq&Kobe. Fue el final de la dinastía Laker de inicios de siglo.

O'Neal fue traspasado a Miami en julio de aquel año, equipo con el que fue All-Star las tres temporadas completas que estuvo en Florida. En la 2007-2008 lo traspasaron de nuevo, esta vez a Phoenix, y con 36 años en su primera y única campaña entera con los de Arizona, Shaq fue de nuevo -y por última vez- All-Star.

Fue un partido melancólico. En la incipiente era de dominio individual de LeBron James, el Este amenazaba con una nueva victoria, como la de New Orleans del año anterior, y otro trofeo de MVP para el todavía joven Rey. Pero ese trío de destructores que tantos recuerdos dejó en el aficionado Laker lo evitaría a toda costa.

Bryant y O'Neal eran compañeros de nuevo, y el entrenador del Oeste era Phil Jackson. "Lo he sentido como los viejos tiempos", decía Shaq tras el All-Star. "Echo de menos esos tiempos. Kobe me estaba buscando, sobre todo en el pick&roll y cuando tenía a Rashard Lewis conmigo".

Ese día no hubo alley-oops. Ni Phil quería, ni las rodillas de Shaq daban para tanto con 36 años. Pero hubo memorias, emoción, risas y mucha nostalgia. La mejor pareja de la historia de Los Angeles Lakers brillaba de nuevo en un parqué, compartiendo camiseta, balón y mismo objetivo, algo que no sudecía desde hacía un lustro.

"No hay nada malo con ser nostálgico", explicaba la Mamba Negra. "Ha sido muy divertido. Phil ha dibujado un par de jugadas para que hiciésemos entre nosotros, en un juego de dos, otra vez, de nuevo".

Sus mejores jugadas se resumen en este vídeo, esos minutos merecen la pena ser vistos, no leídos. La descripción de la belleza y la melancolía no alcanzaría ni la mitad de lo que merecen. Ni un cuarto de lo emotivo que fue para ellos y para los seguidores angelinos. Incluso para los aficionados que tantas veces sufrieron esos movimientos de Kobe y alleys para Shaq sonreían. O, al menos, lo harán ahora.

Bryant terminó con 27 puntos y 4 asistencias. Shaq se iría a los 17 puntos, 8 mates y 5 rebotes, paliza 146-119 del Oeste. El público lo pedía y así fue. Ganaron el partido, rieron juntos de nuevo y levantaron el MVP del Partido de las Estrellas, compartido, como tantos éxitos del pasado que cuelgan del techo del Staples Center

Se dice que aquella noche fue la de su reconciliación. Lo cierto es que su relación ya era de amistad, al menos cordial, tiempo atrás. Sin embargo, aquella noche en Arizona sirvió para que fuesen felices juntos de nuevo y recordasen todo aquello que les hizo imparables. A tal punto llegó, que incluso hablaron y contestaron preguntas sobre volver a jugar juntos. Jamás lo harían sobre una cancha NBA, pero qué bonita fue aquella velada.

Kobe y Shaq se convertían en la tercera pareja de la historia en ganar el MVP de manera compartida tras Elgin Baylor y Bob Pettit en 1959 y el propio O'Neal y Tim Duncan en el año 2000. "No vamos a irnos a un cuarto y ver una película juntos, llorar y algo por el estilo. Hemos pasado un rato increíble, desde luego, pero eso es todo", cerró Bryant aquel mágico fin de semana, uno que ahora -por desgracia- cobra mayor carga emocional.

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