Brooklyn Nets

La esperada vuelta de LaMarcus Aldridge a las canchas tras su retirada

176 días. Ese es el tiempo que ha pasado desde la última vez que LaMarcus Aldridge ingresó en pista. Una noche que nunca olvidará. En su quinto partido con Brooklyn Nets y después de maravillar tres días antes contra los Pelicans, donde anotó 22 puntos, aquella velada en el Barclays Center frente a los Lakers no fue en absoluto agradable. Sí, el interior firmó una actuación destacada, con 12 tantos, 3 tapones y 3 rebotes en 22 minutos, pero Andre Drummond lo pasó por encima para liderar a los californianos a una victoria por 25 puntos de diferencia. Sin embargo, lo peor estaba por venir.

Durante ese partido, el jugador notó un ritmo anormal en el latir de su corazón, algo inusual y que iría a más durante la noche. El pánico se apoderó de Aldridge que a la mañana siguiente comunicó a la franquicia lo que estaba ocurriendo, acudiendo rápidamente al hospital. Fue tras unos chequeos cuando el jugador decidió no arriesgar y poner fin a todo, diciendo adiós prematuramente por miedo a que la dolencia empeorase.

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Como medida preventiva, Aldridge colgó las botas, razón que no fue suficiente para Sean Marks, general manager de los Nets, quien le ofreció al ala-pivote la posibilidad de entrenar con un sistema de monitoreo para controlar sus pulsaciones y frecuencia cardíaca. LaMarcus se negó. No quería ni siquiera estar en la cancha por pánico a las consecuencias que pudiese sufrir su cuerpo.

De la noche a la mañana lo que parecía ser un fichaje que podía solucionar buena parte de los problemas del juego interior de Brooklyn se desvaneció, y con ello la carrera de uno de los ala-pivotes más fiables de la última década. En las semanas posteriores, Aldridge se alejó de la actividad física, probó con la televisión, siendo parte de NBA TV para algunas emisiones, estuvo en contacto con el mundo de los negocios, pero conforme pasó el tiempo y fue sometiéndose a más pruebas este vio que un regreso podía ser posible.

"Quiero ganar, todavía tengo algo que ofrecer y amo el juego", reconoció el jugador en el media day de los Nets. "No quiero que esos tres días definan el final de mi carrera, quiero hacerlo en mis propios términos. Por eso necesitaba regresar".

Tan inesperado fue su adiós como su regreso y es que LaMarcus Aldridge se unió nuevamente a los Brooklyn Nets durante la Agencia Libre para un último baile, para poder retirarse como es debido y así superar sus miedos.

"Sabía que iba a volver aquí", aseguró recientemente. "Era sólo una cuestión de asuntos pendientes. Nunca llegué a tener una experiencia real con estos chicos. Nunca llegué a la postemporada con ellos. Fue como si lo mejor para mí fuera volver aquí y ver qué pudo haber sido. Disfruté el tiempo que estuve. Me recibieron con los brazos abiertos. Fue un período muy corto, pero disfruté todos los días, así que ¿por qué no volver?".

La particular odisea por el desierto de Aldridge podría llegar a su fin en la noche del 3 de octubre cuando los neoyorquinos abran la pretemporada enfrentándose a Los Angeles Lakers en un duelo carente de las principales estrellas de los dos contendientes. Es por ello que la presencia de Aldridge podría ser uno de los grandes alicientes del choque, no por el hecho de que vaya a realizar una gran exhibición, sino por el hecho de poder volverlo a ver vestido de corto, cumpliendo su objetivo y dejando atrás una etapa oscura de su vida.

Será precisamente ante el rival contra el que jugó sus últimos minutos oficiales contra quienes podrá volver a sentirse jugador de baloncesto.

"Se lo ve genial. LaMarcus es LaMarcus. Un especialista desde la media distancia, sabe cómo defender. Es un gran jugador de baloncesto y está fantásticamente", aseguró su compañero Blake Griffin.

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"Me encanta verlo por aquí, aprender el uno del otro como hemos hecho a lo largo de los años y cómo aprovechar el paso del tiempo en tu carrera", destacó Patty Mills, ex-compañero en los Spurs y ahora reunidos en Brooklyn para la ocasión. "El hecho de que haya estado varios meses fuera le han dado la posibilidad de recuperar su cuerpo y mente para llegar a un punto donde se sienta cómodo con la opción de volver con el mismo hambre. Así que estar en el vestuario sabiendo que está ahí y poder tener conversaciones sobre el pasado con él, es algo que le ayuda. Pero se le ve realmente bien. Y otro factor importante es el nivel de motivación y emoción que aporta al grupo".

El tiempo ha sido el mejor aliado para LaMarcus Aldridge, pero no porque haya servido para facilitar su regreso, sino más bien porque le ha permitido conocer más su cuerpo y aclarar sus ideas. Todo ello con el único objetivo de estar en paz consigo mismo con el básquetbol como medio de expresión.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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