New York Knicks

El renacimiento de los nuevos New York Knicks: De Tom Thibodeau a la explosión de RJ Barrett

Tras más de un lustro sin pisar los Playoffs solo un milagro parecía poder salvar a los New York Knicks de la mala dinámica en la que se habían sumido. El cambio de fase tras la etapa comandada por Carmelo Anthony parecía más una travesía por el desierto con el plan de reconstrucción en torno a las figuras jóvenes, sin dar siquiera frutos y con un total de 6 entrenadores en 7 temporadas. La inestabilidad parecía haberse asentado en una de las franquicias con mayor historia y peso dentro de la NBA, pero un simple cambio en la larga off season de 2020 abrió una nueva etapa para los neoyorquinos: la llegada de Tom Thibodeau.

Sin equipo desde que fuese destituído en enero de 2019 por los Minnesota Timberwolves, Thibs inició un proceso de renovación como técnico y como persona con el objetivo de actualizarse a los nuevos tiempos, así como tomar distancia tras más de 30 años ininterrumpidos en la NBA desde que llegase en 1989 como asistente de los Wolves.

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Han bastado apenas 15 partidos para que los Knicks hayan realizado un lavado de imagen express, pasando de ser uno de los conjuntos menos atractivos de ver y con unos resultados tremendamente negativos a un grupo joven, alegre y que va dando los pasos correctos en el poco tiempo que llevamos.

"Crecí como fan de los Knicks, mi padre era fan de los Knicks", dijo recientemente Tom Thibodeau. "Luego, cuando fui a la escuela en Boston [Salem State], mediados de los 80, así que me convertí en fan de los Celtics. La ironía de todo es que terminé trabajando para ambos equipos. Si creces en Connecticut, no hay nada mejor que eso. Encantado de ser parte de dos organizaciones históricas".

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El cambio de paradigma en la Gran Manzana no ha sucedido de la mano de nuevos jugadores precisamente, sino aprovechando los recursos ya disponibles del pasado curso y en concreto de RJ Barrett y Julius Randle, los cuales han dado comienzo a este curso con un rendimiento sobresaliente y, en cierto modo, inesperado. Tras un primer año en el que pese a ser la pareja más utilizada no consiguieron tejer una relación en pista muy depurada, firmando un -7 de net rating, en esta 2020-2021 se están demostrando como dos complementos perfectos, encontrándose el uno al otro con y sin balón para hacer de los Knicks uno de los conjuntos más llamativos del arranque. De hecho, han sido la formación de dos jugadores con más minutos en cancha, atesorando un +3 en net rating, la segunda mejor con más de 300 minutos en total.

La temporada de novato de Barrett dejó mucho que desear. Primero por una cuestión de expectativas, ya que venía de ser uno de los prospects más interesantes del Draft de 2019 después de su etapa en college y high school, y segundo por el mal encaje que tuvo en la plantilla del pasado curso, marcado por el negativo contexto y el cambio de entrenador al inicio del mismo. Al canadiense se le requirió desde el inicio un rol creativo para el que todavía no estaba preparado en medio de un espaciado ofensivo que solo evidenciaba sus carencias en el lanzamiento, razón por la cual acabó con un 32% en triples y un 44% en porcentaje de tiro efectivo. Aun así, Barrett consiguió hacerse un hueco para acabar como el tercer máximo anotador entre los rookies hasta la suspensión de la temporada en marzo, con 14,3 puntos.

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Mientras en el caso de Randle su 2020 sirvió como una huída hacia adelante. Su llegada a los Knicks no vino acompañada de una segunda espada que le ayudase a poder mantener la línea ascendente que había mostrado en los Pelicans un año antes. El ala-pívot firmó números notables, siendo el máximo anotador del equipo (19,5) pero sin un traslado real a los resultados y sensaciones del equipo.

La llegada de Thibodeau al banquillo y Leon Rose a los despachos ha supuesto el inicio de una nueva etapa para los neoyorquinos, que han conseguido desbloquear el potencial latente de ambos jugadores para colocarse en disposición de completar, al fin, un buen año

"Jugando duro. Esa es la clave de todo. Estamos jugando duro todas las noches. Estamos luchando. Mientras hagamos eso, deberíamos estar bien", reconoció RJ Barrett. "Empieza con Thibs y luego va hacia abajo. Julius es duro todas las noches. Va hasta el final. Todos los que entran en el partido juegan duro, juegan con ventaja. Todos en el equipo contribuyen de diferentes maneras y hasta ahora ha sido genial". Ese desarrollo del proyecto pasa, nuevamente, porque Randle y Barrett tejan una buena conexión, un aspecto que parece ir dando sus frutos a través de acciones de 2x2 en bloqueo directo o mano a mano:

Los números en acciones de este tipo todavía no son todo lo eficientes que podría desearse, con Barrett produciendo 0,7 puntos por posesión y Randle 0,93, pero es una línea positiva a seguir y de la que ambos han de aprender. Y es que los Knicks de Thibs están funcionando y creciendo a través de ensayo y error, focalizando en el desarrollo del canadiense para que acabe mejorando incluso en aquellas noches que no tiene el día de cara al aro.

"Salgo y juego. Es mi trabajo. Mientras el entrenador me quiera en la cancha, estoy feliz de estar allí. Quiero contribuir de cualquier forma que pueda", comentó Barrett.

"Tiene que entender que puedes jugar bien si no tiras bien", dijo Thibodeau. "El objetivo es ganar. Así que no hay que tener ningún dilema personal si no va bien. Solo tenemos que ser pacientes y pasar por este proceso. En este momento estamos trabajando uno contra cero, con algo de movimiento, saltos, cambios de dirección y ese tipo de cosas y luego progresaremos a dos contra dos, tres contra tres, y llegar al punto en el que podamos jugar a cinco contra cinco en los entrenamientos. Pero está haciendo un buen progreso, así que estamos satisfechos con eso".

Las dinámicas han cambiado y eso ha permitido que el grupo obtenga una confianza que les permita mantenerse concentrados e involucrados durante los 48 minutos de partido. Si en la pasada campaña una desventaja temprada podía suponer el final del partido para los Knicks, ahora es extraño no verles competir hasta los últimos instantes de cada posesión. Thibodeau está ayudando a forjar una identidad conjunta y creando una cultura del esfuerzo cuyo mejor reflejo es la defensa, como no podía ser de otro modo.

Ahora mismo, Nueva York es la quinta mejor defensa en términos de eficiencia de toda la NBA con 106,2 de ratio defensivo, son el equipo que menos puntos permite a sus rivales de promedio (102,7), los que menos acierto conceden (43%) y todo ello sin sobrecargarse de faltas (17).

No es una sorpresa encontrar a un equipo liderado por Thibodeau en lo alto de los ránkings defensivos pero sí a los Knicks, que en las últimas 4 temporadas habían ocupado los sótanos de la liga en ese sentido.

Temporada Ratio defensivo Ránking NBA
2019-2020 112,4 23º
2019-2018 112,9 26º
2018-2017 109,7 22º
2017-2016 110,7 25º

Basta ver dos clips cortos comparando la pasada campaña con la actual para darse cuenta del cambio de dinámica.

Si en la 2019-2020 la falta de actividad y coordinación era la tónica dominante, en la 2020-2021 los Knicks son capaces de pasar los bloqueos por arriba, fintar sobre balón, encadenar esfuerzos y rotar para llegar a realizar closeouts. En definitiva, un equipo bien ensamblado.

Todo ello en un año atípico por la falta de pretemporada, momento donde tradicionalmente Thibodeau ha asentado sus principios y ha conseguido crear su seña de identidad.

"Ese es el desafío de la temporada. Acortamos el campo de entrenamiento y comenzamos con un programa que es un poco inusual en términos de viajes", dijo Thibs. "Así que hay que gestionarlo lo mejor que puedas. Son muchas sesiones de vídeo, hay muchas sesiones de vídeo individuales, hay reuniones en el hotel. Luego, cuando tengamos la oportunidad de volver a practicar, lo aprovecharemos".

"Dijimos al principio que el primer paso era convertirnos en un gran equipo de entrenamientos. Creo que estamos dando algunos pasos en esa dirección. Sé que cuando practicamos bien, generalmente jugamos bien".

Temporada Ránking eFG% Defensivo Ránking eFG% Defensivo con defensa en estático Ratio defensivo Ránking NBA
Knicks 2020-2021 29º 106,2
Wolves 2018-2019 26º 26º 109,5 17º
Wolves 2017-2018 29º 28º 110,2 25º
Bulls 2014-2015 103,3 11º
Bulls 2014-2013 99,9
Bulls 2013-2012 101,9
Bulls 2012-2011 97,5
Bulls 2011-2010 99,5

Pero los principales motivos que invitan al optimismo con los Knicks no solo residen en el apartado defensivo donde la evolución es evidente, sino también en ataque. Mientras se firman estas líneas el equipo entrenado por Tom Thibodeau es el cuarto peor ataque en términos de eficiencia de toda la NBA, promediando 104,2 en ratio ofensivo, lo que comparado con el defensivo apenas da un -2 de net rating. Unos datos que dejan claro que los Knicks están todavía lejos de ser un conjunto vanguardista en ataque, pero se están dando los pasos adecuados a la hora de construir un camino positivo en ese sentido.

Es de recibo señalar que los equipos entrenados por Thibs nunca han brillado por ser una ofensiva polifacética y diversa, tendiendo a sufrir a media cancha. No obstante, su llegada con apenas un par de novedades en la construcción del sistema han permitido a sus jóvenes tener un mejor espaciado y una mejor ejecución que les ha colocado en la actual situación.

El conjunto del Madison Square Garden ha abrazado el juego en llegada con líneas de carrera muy abiertas y dos roles preponderantes como son manejadores y bloqueadores. La apuesta por centrar el sistema ofensivo de los Knicks en el bloqueo directo en transición es en parte herencia de lo visto años atrás, pero en esta ocasión Thibodeau ha pulido aspectos tan importantes como los ángulos de la pantalla, permitiendo que sus manejadores estén en disposición de tomar mejores decisiones que deriven en puntos.

Mientras a media cancha, las salidas de bloqueos indirectos desde lado débil, bien sea para tiradores o para tratar de forzar un segundo pick&roll, se han convertido en la seña de identidad de los neoyorquinos, que gracias al trabajo oscuro de Randle, Noel y Mitchell Robinson están creciendo noche tras noche. Por otro lado y contra la corriente del juego actual, los Knicks están fomentando el lanzamiento desde la media distancia como recurso de anotación contra defensas conservadoras, permitiendo a jugadores como Barrett desarrollar una mejor suspensión.

Si preponderancia de acciones de extrapass es la mejor expresión de una ventaja mantenida, los Knicks de 2021 van camino de convertirse en un grupo capaz de simplificar su juego hasta poder encontrar situaciones de este tipo de manera reiterada a lo largo de un partido. Todo ello fruto del gran ambiente, estructura y coordinación entre sus partes.

Es difícil intuir si los neoyorquinos conseguirán mantenerse entre los equipos que entren en los Playoffs o si optarán al Play-In, pero viniendo del largo periodo de oscuridad en el que se encontraba la franquicia, merece la pena detenerse y valorar en su justa medida tanto los cambios como la tendencia al alza de los Knicks.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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