Playoffs 2021

NBA Playoffs 2021: La evolución de Devin Booker como creador de juego y una mirada al pasado

A pocos días de terminar 2018, Phoenix Suns se encontraba en un punto muerto, sin rumbo definido, con un plantel poco competitivo y el enésimo año en el que la temporada terminaba prácticamente a las pocas semanas de arrancar. En este tipo de situaciones las ideas fluyen con mucha rapidez, siempre en busca de tratar de dar con la tecla que revierta la situación de manera veloz. Unas son acertadas, otras no tanto.

Una de esas decisiones se puso en práctica un 19 de noviembre de 2018 durante la jornada ante Philadelphia 76ers, cuando Igor Kokoskov tomó la determinación de iniciar sin su base titular, en ese momento Isaiah Canaan, en favor de Devin Booker. Este cambio no era en absoluto algo extraño para el ex de Kentucky, pues el año anterior ya había desempeñado en ciertos tramos de partido la responsabilidad de ser el director principal de juego de los Suns, algo que no acabó teniendo mucha continuidad dentro de la amalgama que era el equipo en ese momento. Sin embargo, bajo la dirección del técnico serbio esto parecía al fin tener sentido dadas las circunstancias, permitiendo al nativo de Michigan explorar otras facetas del juego para alcanzar un mayor grado de desarrollo.

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El mencionado partido, que concluyó con victoria de Sixers de manera apretada, dejó satisfechos tanto a Kokoskov como a Booker, quien sumó 8 asistencias. Lo que los llevó a que en los siguientes duelos se mantuvieran fieles a esta decisión hasta prácticamente enero de 2019. Tramo a lo largo del cual el joven se fue hasta las 7,0 asistencias por tan solo 3,5 pérdidas de balón siendo, más allá de la principal referencia anotadora, la llave en la creación de juego junto a una alineación formada en la mayor parte de los casos por Trevor Ariza, TJ Warren, Mikal Bridges y Deandre Ayton. Ese paso adelante de Booker como base en última instancia permitió elevar el ritmo del grupo en las transiciones ofensivas y explotar los carriles laterales para castigar desde la larga distancia.

En el pasado, Jay Triano quiso hacer de nuestro protagonista una versión renovada de James Harden al calor del éxito de los Houston Rockets, desempeñando un 5% del tiempo como base en la 2017-2018. "La idea surgió de cómo los Rockets están jugando ofensivamente, y cómo de eficientes están siendo. El hecho de ver a Harden como base es una de las cosas que tuvimos en cuenta cuando pensamos en poner a Booker en esa posición", analizaba el por entonces técnico de los Suns. "Es un pasador que siempre está dispuesto a compartir el balón que a veces puede olvidarse de intentar anotar él mismo. Queremos verlo jugar sin el balón, pero también con él balón y que siga siendo un anotador".

La idea no estaba mal planteada, pero carecía de los acompañantes necesarios para llevarla a cabo, algo que al curso siguiente sí tenía en cierto sentido. La llegada tanto de Ayton como de Tyler Johnson como un lanzador de lujo fueron los mejores refuerzos que pudo tener Booker para crecer como creador de juego, desarrollando su toma de decisiones y puliendo el control del tiempo y espacios. En ese curso el uso del nativo de Michigan como base ascendió al 15%, el máximo hasta el momento de toda su trayectoria, coincidiendo además con su máxima de asistencias que todavía se mantiene (6,8) y teniendo un 34,1% en porcentaje de asistencias.

Kokoskov incrementó su uso como iniciador de las jugadas, desplazándolo directamente al puesto de manejador y haciendo de este la punta de lanza de un sistema caracterizado por el bloqueo directo. En los meses posteriores, Booker vería cómo mejoraba considerablemente su capacidad de reacción ante la agresividad rival, sus lecturas se enriquecían y lograba conectar pases más complejos con una facilidad asombrosa.

Veamos algunos ejemplos:

Sin embargo, estos experimentos quedaron de lado en el momento en el que la gerencia firmó a Ricky Rubio, volviendo a colocar a Booker en su posición natural de escolta, lo que lo hizo explotar definitivamente hasta el punto de convertirse en All-Star y uno de los nombres propios de la reanudación en la burbuja de Disney.

Resulta más que obvio que Booker ha nacido para ser un escolta clásico, alguien que se mueve como pocos para recibir tras bloqueo indirecto, que siempre está preparado para moverse sin balón en busca del espacio perfecto para penetrar o tirar. Es decir, un ejecutor de lujo. Convertirse en un jugador completo, multifunción y que puede aplicar todo tipo de fundamentos debería ser el objetivo de todo aquel que pretenda alcanzar la cumbre, pero en muchas ocasiones en la NBA se prima la excelencia en apartados muy concretos más que cumplir con buena nota en muchos apartados.

La baja indefinida de Chris Paul por su entrada en el protocolo de seguridad y salud de la liga parecía haber dejado a los Phoenix Suns completamente expuestos justo antes de iniciar las Finales del Oeste. Nada más lejos de la realidad y es que entre Booker y Cameron Payne están pudiendo manejar el peso de la creación ofensiva sin que a nivel de resultados estén viéndose afectados de ningún modo.

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Aunque Payne haya adoptado el puesto de base, en la práctica Book ha vuelto a ser el armador de los Suns, siendo quien más decisiones toma con el balón y el encargado de dirigir al equipo en todos los tramos de partido. No es casualidad que su máximo de asistencias en Playoffs sucediese en el Juego 1 ante LA Clippers (11), sumando en el segundo encuentro un total de 5, pues Monty Williams está queriendo explotar al máximo la faceta creadora de su estrella en ausencia de CP3. Esto pasa por un incremento de aquellas situaciones en las que maneja el balón en el bloqueo directo, aliándose con Ayton de un modo fantástico.

Para llegar hasta este punto y ser capaz de rendir del modo que lo está haciendo Booker en las Finales de Conferencia no solo hace falta probarse en partido, sino también estar bien aconsejado. En ese sentido, el tiempo que ha pasado junto a Rubio y Paul ha hecho del jugador de 24 años alguien más completo y con una perspectiva más amplia de lo que es el juego. Sin ir más lejos, pueden verse detalles de CP3 y cómo este juega con las defensas para encontrar el momento perfecto para conectar con su compañero en el roll:

Chris Paul acabará regresando en algún momento de la serie ante los Clippers, devolviendo a Devin Booker a su posición natural de escolta, pero habiendo demostrado que es más que capaz de adoptar diferentes funciones en la cancha y que no es simplemente un anotador de volumen.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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