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The Last Dance

Cuando Dennis Rodman era una de las peores pesadillas de Michael Jordan

Aunque uno podría argumentar que probablemente Dennis Rodman le haya causado a Michael Jordan muchas noches insomnio y frustraciones, en su etapa como compañeros en Chicago, seguramente no fueron suficientes como para igualar lo que el Gusano representó para MJ entre 1988 y 1991.

Y es que antes de compartir plantel en Chicago y de ganar tres anillos juntos, Rodman y Jordan fueron enemigos íntimos, en la escena central de la tremenda rivalidad entre Bulls y Pistons de finales de los '80.

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Tras una temporada de novato en la que jugó poco, Rodman se ganó un lugar clave en el Detroit de la 1987-1988, siendo de hecho la única ocasión en su carrera en la que promedió doble dígito: 11,6 puntos. Y si bien la titularidad en el conjunto de Chuck Daly no le llegó hasta 1990, lo cierto es que ya jugaba un papel clave para esos conjuntos, especialmente en el costado defensivo.

La importancia del oriundo de Trenton, New Jersey, crecía ante determinados rivales y los Bulls de un Jordan todavía sin campeonatos, eran el ejemplo más claro.

Si bien otro gran marcador perimetral como Joe Dumars era el defensor primario de MJ, Rodman pasaba muchos minutos en esa asignación. Después de todo, estamos hablando de un jugador elegido a ocho Quintetos All-Defensive consecutivos, entre 1989 y 1996, además de quedarse con dos premios a Defensor del Año (1990 y 1991).

Más allá de sus excelentes fundamentos e intensidad en ese costado del campo, Rodman tenía todas las condiciones naturales como para complicar a Jordan. O al menos, hacerle la vida más difícil de que de costumbre: lo superaba en altura (2,01) y con su combinación de velocidad y brazos largos, podía tanto cerrar las líneas de penetración, como dificultar los clásicos lanzamientos a media distancia de Su Majestad.

Y todo encuadrado bajo las denominadas Jordan Rules de Chuck Daly, siempre al borde del reglamento.

Aunque por supuesto no fue el único responsable, Rodman se transformó en uno de los motivos por los que Jordan comenzó a encontrar en los Pistons a su gran némesis. Detroit eliminó a Chicago por 4-1 en las Semis del Este de 1988, repitió la gesta en 1989 con un 4-2 en las Finales del Este y completó el triplete con un inolvidable 4-3 en la definición de conferencia de 1990.

El balance de los enfrentamientos históricos entre ambos es muy claro: favorece a Dennis por 33 a 26, a lo largo de 59 enfrentamientos de Fase Regular y Playoffs. Pocos pueden presentar números semejantes.

El rol de Rodman fue mutando año tras año: de actor de reparto en 1988, a un papel protagónico desde 1989 en adelante. Y si bien las estadísticas de Jordan fueron buenas en esos tres años, si las comparamos con lo que hacía en la Fase Regular, se notaba un claro retroceso: 33,7 puntos y 53% de campo, contra 30 puntos y 47% de campo en esas postemporadas ante los Pistons.

La venganza de Jordan llegaría por fin en 1991, con un furioso 4-0 de Chicago en las Finales del Este, que probablemente haya cambiado para siempre la historia de su carrera y de la NBA en general: los Bulls se consagraron campeones venciendo a los Lakers y desde ahí, MJ se transformó en esa leyenda de los 6 títulos, con 6 MVP.

El muro infranqueable que presentaba Detroit (y Rodman) ya había caído.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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