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The Last Dance

Las 10 conclusiones que nos dejaron los 10 episodios de The Last Dance

El final de The Last Dance nos abrió la puerta para todo tipo de balances y análisis de lo observado a lo largo de sus 10 maravillosos capítulos. Momentos emotivos, divertidos, tristes y de enorme tensión, fueron guiando un documental que cumplió con toda la expectativa que había depositada sobre él.

¿Qué fue lo más importante que nos dejó el mismo desde los diferentes conceptos generales? Lo analizamos a través de 10 conclusiones, a continuación.

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Todo por la victoria

Está claro que la gran temática que une a todos los episodios de The Last Dance tiene que ver con la singular mentalidad de Michael Jordan y su deseo de sacrificar absolutamente todo en pos de los campeonatos. Un espíritu competitivo como muy pocas veces se ha visto, guiándolo a momentos de enorme felicidad, como también a otros de oscuridad y errores.

Una y otra vez vimos a Jordan buscar diferentes excusas para transformar un determinado enfrentamiento en algo personal. Desde jugadores completamente secundarios como LaBradford Smith, hasta MVPs como Charles Barkley o Karl Malone.

Sin importar el desafío que tuviera adelante, MJ era capaz de encontrar la motivación necesaria como para afrontarlo con el 100% de su energía e intensidad. Sin excusas, sin descanso y sin contemplaciones.

Krause vs Chicago

Una de los grandes personalidades que nos dejó The Last Dance en términos narrativos fue Jerry Krause, quien en cierto sentido, terminó siendo el principal responsable de que el documental existiese: fue gracias a su decisión de rejuvenecer al plantel de los Bulls, que Chicago encaró la 1997-1998 sabiendo que sería el último baile de aquel equipo.

Más | ¿Quién es Jerry Krause? Los datos del arquitecto de la dinastía de los Chicago Bulls de Michael Jordan

Más allá de los justificativos o no que pudiera tener la postura de Krause, su presencia fue de lo más interesante del documental, sobre todo en los episodios iniciales: desde las bromas pesadas de Jordan con respecto a su apariencia física, a su determinación de reemplazar a Phil Jackson con Tim Floyd, sin importar lo que sucediera en esa campaña.

Un verdadero personaje de película.

MJ revivió una franquicia en decadencia

El documental se encargó de demostrar como Jordan transformó una franquicia a la deriva, inmersa en años de mediocridad deportiva y con jugadores problemáticos en su plantel, en el espectáculo deportivo más espectacular de todos los tiempos.

Los Bulls de Jordan trascendieron todo tipo de barrera y generaron un impacto aún en países sin una cultura basquetbolística importante. Una marca registrada a la que es imposible comparar con cualquier otro equipo de un deporte colectivo.

El toro de los Bulls llegó a cada rincón del planeta y con él, la consolidación definitiva de la NBA como un fenómeno global.

Los dos lados de Scottie

Si bien los motivos para cada una de sus decisiones estuvieron expuestos en The Last Dance, lo cierto es que el documental mostró algunos momentos negativos de la carrera de Pippen, desde su negativa a ingresar al campo en un partido de Playoffs a su decisión de esperar para operarse, perdiéndose el inicio de la 1997-1998, en medio de un conflicto contractual con la dirigencia de Chicago.

Claro que también vimos durante buena parte de la serie al otro Pippen: al gran escudero de MJ, al jugador polifuncional, al as defensivo, al factor x que terminó de elevar a Jordan y a los Bulls hacia lo más alto.

Bad Boys

Uno de los grandes capítulos de la serie tuvo que ver con el repaso de la rivalidad entre Chicago Bulls y Detroit Pistons, dejando en claro que la misma se mantiene hasta hoy en día.

La implementación de las Jordan Rules, el abandono sin saludar de los Pistons en 1991, la decisión de dejar a Isiah Thomas afuera del Dream Team, el Rodman versión Detroit... momentos memorables que nos dejaron esos enfrentamientos y que tan bien supo reflejar The Last Dance.

Las aventuras de Rodman

Desde un principio se esperaba que The Last Dance tuviera a Dennis Rodman en el centro de la escena y lo cierto es que no decepcionó.

Vimos al ex Pistons ausentarse de un entrenamiento en las Finales para participar de un evento de lucha libre, tomarse vacaciones en Las Vegas en plena temporada, recordamos los traumas que moldearon su personalidad y su transformación en el personaje del Gusano.

Pero claro, también vimos al Rodman clave para el éxito de Chicago, al rebotero excepcional, al defensor versátil y en definitiva, a una de las tres patas fundamentales para el éxito de Chicago.

Rivales respetados

Mientras que el documental dejó en claro la rivalidad que Jordan mantenía con ciertos jugadores, excediendo lo estríctamente deportivo, también mostró que con otras figuras de la competencia, los duelos eran simplemente adentro del campo, mientras que afuera se observaba una relación de respeto o incluso amistad.

Así como vimos su desprecio hacia los Bad Boys de Detroit, también vimos a un MJ mucho más bondadoso a la hora de relacionarse o hablar sobre figuras del calibre de Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley o Patrick Ewing, entre otros (con todos ellos compartió plantel en el Dream Team).

El clásico greatness recognizes greatness.

El tirano

Antes del estreno de The Last Dance se hicieron públicas declaraciones de Jordan, avisando que parte del documental podía mostrarlo como un tirano, con respecto al trato hacia sus compañeros.

Y si bien es verdad que también vimos el lado más humano de MJ, sobre todo a la hora de relacionarse con su grupo íntimo, la realidad es que ese costado al que aludía Jordan también saltó a la vista.

Peleas a golpes con compañeros, sus constantes críticas a Scott Burrell, sus bromas contra Krause, sus enojos en las derrotas y la constante exigencia de una excelencia que solo él mismo era capaz de alcanzar.

"No era fácil jugar con Michael" fue una frase que escuchamos en boca de varios protagonistas.

La confrontación

The Last Dance mostró a muy pocos jugadores haciéndole frente a esa tiranía que por momentos imponía Jordan en Chicago. El caso más claro fue el de Steve Kerr, quien en una práctica durante la 1995-1996 llegó a intercambiar golpes con la gran figura del equipo.

El propio Kerr relató como ese incidente lo llevó a ganarse el respeto de MJ y como fortaleció la relación de confianza entre ambos. Una confianza que alcanzaría su punto cúlmine en el Juego 6 de las Finales de 1997, cuando un doble-marcado Jordan descargó la bola para que el escolta termine anotando el doble del título.

Mientras otros no soportaron la presión que significaba jugar con Jordan, Kerr hizo pie en ese contexto.

La sombra de James Jordan

Las ramificaciones del asesinato de James, padre de Michael Jordan, en 1993 estuvieron presentes a lo largo de todo el documental. La trágica muerte fue una de las razones esgrimidas a la hora de explicar su primer retiro de la liga, como así también su decisión de dedicarse al béisbol. O incluso sus nervios en el regreso en 1995 ante Indiana, en lo que era su primer partido sin James. O su relación con Gus Lett, jefe de su grupo de seguridad y en palabras del propio astro, "una figura paternal" en su vida.

Probablemente The Last Dance no haya tenido un momento más emotivo que el festejo de Jordan en 1996, abrazado al balón en el vestuario, luego de haber vencido a los Sonics, nada menos que en la fecha del Día del Padre.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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