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Regreso NBA

El compromiso social de los jugadores de habla hispana en la NBA

El básquet es un deporte especial. Al contrario que en otras actividades mundialmente seguidas como pueda ser el fútbol americano o el hockey, donde los protagonistas cubren sus caras, o el fútbol donde el gran número de implicados en la acción real impide reconocer a todos ellos a simple vista, el básquet es un juego muy visual, fácil de seguir tanto en la cancha como a través de una pantalla. El factor coral, de unión y asociativo de esta práctica, así como los pocos recursos económicos que se precisan para jugarlo, hacen que en muchas ocasiones aquellos que acaban dedicando su vida profesionalmente a esto sean más sensibles a lo que sucede alrededor suyo, en el resto de la sociedad, lejos de la burbuja en la que muchas veces se ven inmersos los deportistas de diferentes deportes.

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La NBA en ese sentido siempre ha tratado de motivar a los jugadores a que se expresen libremente, que tomen parte de sus comunidades, sea en sus lugares de origen o bien donde se encuentre su franquicia. La liga norteamericana ha mantenido desde la llegada al frente de las oficinas de David Stern en 1984 una posición activa con las diferentes causas y problemáticas que se producían dentro de sus fronteras y que afectaban directa o indirectamente a la sociedad civil y, por extensión, a sus jugadores. En los 30 años de mandato y posteriormente con Adam Silver a la cabeza, la NBA lanzó campañas contra las drogas, el racismo, la lucha por el medioambiente o de ayuda en cuestiones humanitarias que se tradujo en la creación del NBA Cares en 2005, el programa de responsabilidad social global de la liga que tiene como objetivo abordar cuestiones sociales importantes.

Siempre se pone en valor el tremendo trabajo que jugadores como LeBron James, Jaylen Brown, Malcolm Brogdon o Kyrie Irving realizan en favor de las causas de justicia social en la actualidad, pero los jugadores de habla hispana que están o han estado en la mejor liga del mundo no se quedan atrás ni son ajenos a todo este tipo de acciones directas, sino todo lo contrario.

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El compromiso de los jugadores dentro del campus de Walt Disney World en Orlando (Florida), lugar donde se está realizando la reanudación de la competición, con el movimiento Black Lives Matter así como con otras causas, está poniendo en valor la importancia de que figuras tan fundamentales para la sociedad como los deportistas profesionales tomen parte de aquello que sucede en el resto del mundo y no sean ajenos a todo ello.

Una plataforma perfecta

El acuerdo entre NBA y NBPA para que los protagonistas del juego aprovechasen el seguimiento mediático y generalizado de la competición para difundir una serie de mensajes de justicia social expresados en forma de camisetas de juego y calentamiento, o bien realizando contundentes declaraciones en las ruedas de prensa, ha abierto el camino para que sean muchos los que ofrezcan su visión sobre un problema que afecta a todo el mundo: el racismo.

"Lo que está sucediendo en los Estados Unidos es lo que está sucediendo en todas partes", dijo Serge Ibaka. "En los Estados Unidos, se puede ver lo que está sucediendo directamente. Pero en el Congo, en África, en todos los países de Europa, también está sucediendo de diferentes maneras. La lucha que estamos librando aquí es más grande de lo que la gente se piensa, porque si ganamos vamos a poder cambiar muchas cosas en todo el mundo".

El mundo del deporte está viviendo una situación inusual, con muchas competiciones paralizadas y sin visos de poder regresar por culpa del coronavirus. Son pocas aquellas que están todavía en juego y con un seguimiento tan popular como el de la NBA, que atrae las miradas de más de 200 países en todo el mundo. La reanudación de la liga es el escenario perfecto para llamar la atención de aquellos fans más casuales y hacerles reflexionar sobre diferentes problemas que afectan a la sociedad, como el racismo o la desigualdad.

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"El racismo existe, no solo aquí sino en todo el mundo y queremos utilizar esta plataforma para llegar a mucha gente para que abra los ojos", expresó Ricky Rubio. "Es lógico que se pida que todo el mundo se trate igual, da igual la raza que sea, es muy importante que se eduque bien", opinó el base catalán.

Mientras, Marc Gasol, un jugador que nunca ha evitado decir lo que opina o meterse de lleno en una causa, declaró lo siguiente:

"Es un problema global. Obviamente en Estados Unidos tiene una magnitud mayor por todos los sucesos desafortunados que se han producido. Pero es un problema de todo el mundo. Cuando observas a cada sociedad, en cada comunidad puedes ver que hay un racismo estructural que está ahí y creo que es nuestra responsabilidad y deber afrontarlo. No debería haber nadie que se apartase de ese asunto. Lo he vivido a diferentes niveles en Europa, lo he visto con mis propios ojos y es momento de decir que ya basta. Tenemos que pedir un cambio, especialmente como parte de un proceso y un sistema, por cómo está todo estructurado, para que podamos educar a las próximas generaciones sobre cómo tratar al resto de personas. Para mi es sencillo: se trata de ser más responsables como individuos".

Los tres jugadores españoles presentes en el campus han sido muy claros en sus declaraciones a la prensa con respecto al racismo y a los problemas de esta índole que afectan a todas las sociedades, exhibiendo camisetas de apoyo al movimiento Black Lives Matter o bien con mensajes en sus camisetas como Justicia (Gasol y Rubio) y Respétanos (Ibaka).

JJ Barea, Juan Toscano-Anderson y Al Horford, los representantes latinos que tiene la NBA en la actualidad, también se expresaron al respecto. Toscano, ahora jugador de Golden State Warriors, es de raíces mexicanas pero nació en Oakland, Estados Unidos, y lideró manifestaciones antiracismo en las calles de su barrio, el mismo al que ahora representa con Golden State Warriors. "Todos estamos aquí con el mismo propósito. No solo por los afroamericanos. En este momento se trata de los afroamericanos y de toda la humanidad. Hay personas en todo el mundo oprimidas. Y solo estamos tratando de dar un paso hacia la dirección correcta y empezar algo: yo y mis hijos, mis hermanos", dijo el mexicoamericano en su discurso.

"Como jugadores de la NBA tenemos que usar nuestros privilegios para promover la igualdad. Debemos enseñarle a los chicos desde el inicio, ellos escuchan, sobre la igualdad de oportunidades y el racismo. Cuando crezcan estarán listos para la vida y todo lo que pasa. Tenemos que aprender de este momento", afirmó Barea en una mesa redonda del ciclo NBA Together con énfasis puesto en la realidad de la comunidad latina que reside en Estados Unidos. JJ eligió vestir, en castellano, la palabra "Igualdad" en su camiseta, como todos sus compañeros de Dallas, mientras que Horford se decantó por Equality, lo mismo pero en inglés.

Más allá de las canchas

Aunque esto pueda parecer resultado de la coyuntura en la que se encuentra Estados Unidos y se pueda entender como algo circunstancial, la realidad es que desde hace ya mucho tiempo los jugadores hispanos en la NBA han manifestado su compromiso total y absoluto con situaciones de desigualdad económica y social, apoyo a causas benéficas, ayuda a los más necesitados, independientemente de su lugar de origen o residencia.

Los primeros en abrir la veda fueron Pau Gasol, Manu Ginóbili y José Manuel Calderón, que de la mano de su trabajo con UNICEF han invertido buena parte de su tiempo fuera de las canchas en ayudar de la manera que fuese para tratar de reducir la brecha que distancia a los diferentes países con el objetivo de que no haya más personas en situaciones de pobreza en el mundo.

Gasol, embajador de la ONG desde 2003, ha realizado una intensa labor año tras año siendo parte de diferentes campañas y realizando viajes humanitarios a países como Irak, Chad, Etiopía, Sudáfrica, Angola y Bangladesh. El pivote catalán ha sido un habitual en las campañas para incentivar el deporte como vehículo para el desarrollo de estas zonas así como contra la hambruna infantil, razón por la cual en 2019 fue nombrado Defensor Mundial para la Nutrición y el fin de la Obesidad Infantil. "Todos somos necesarios en este trabajo. Es un partido que tenemos que ganar, por los niños", dijo en una ocasión.

Calderón por su parte ha mantenido una estrecha relación del mismo modo con UNICEF, centrando sus esfuerzos en ayudar en la medida de lo posible a combatir el hambre en zonas como el cuerno de África o Líbano. "Todos tenemos la posibilidad de formar parte de este trabajo. Necesitamos un mundo en el que todos confiemos un poco más", dijo tras su viaje humanitario a Líbano.

El argentino Ginóbili, en tanto, fue nombrado embajador de UNICEF en 2007 y, por ejemplo, colaboró en varias causas de la ONG en Argentina, como campañas de prevención del VIH-SIDA y donaciones económicas para mejorar la infraestructura de distintas escuelas de educación especial.

Otros como Ricky Rubio han desarrollado una actividad un poco más diferente. Por medio de su fundación homónima el base de los Phoenix Suns trata de ayudar a familias y pacientes de cáncer en el duro proceso, recaudar recursos para la investigación del cáncer de pulmón en concreto así como otros proyectos como contribuir a la integración y socialización de adolescentes y jóvenes sin recursos, o fomentar y normalizar el deporte inclusivo. "Me gustaría ayudar a familiares, a pacientes que pasan por este proceso que es una enfermedad [el cáncer] que no solo afecta al paciente sino a toda la familia, que es duro", dijo Rubio a este medio en 2018. "Y tratarlo de diferentes formas; una está muy clara que es ayudar a encontrar una solución, pero no una solución, sino durante el proceso ayudar a la investigación del cáncer, a mejores técnicas y tratamientos; y después ayudar a familias personalmente".

Las fundaciones han sido siempre una práctica muy común entre los jugadores profesionales, una forma de tocar tierra y salirse de su entorno habitual, devolviendo una parte de todo lo que reciben por su trabajo a la sociedad. Como ejemplo la Gasol Foundation, que desde 2013 ha trabajado con Pau y Marc a la cabeza para combatir la obesidad infantil, que es un síntoma de desigualdad económica en buena parte de los países occidentales, y que afecta a más de 42 millones de niños en todo el mundo. Una importante acción contra un problema que afecta a nuestra sociedad y que necesita ser abordado de manera directa.

Juan José Barea, a través de la Fundación JJ Barea, constantemente está colaborando con Puerto Rico. Sea con donaciones de bicicletas, canchas de básquetbol en las escuelas de la isla, clínicas deportivas para niños con enfermedades o incluso una importante ayuda, con colaboración de Mark Cuban, dueño de Dallas Mavericks, en tiempos del paso del Huracán María en 2017, el boricua nunca para de darle ayuda a su país. "El trabajo con mi fundación no para de crecer y no se detendrá para ayudar a la comunidad latina, especialmente a mi gente de Puerto Rico", declaró JJ hace unas semanas.

Un mar de ayuda

El ejemplo más claro de compromiso con una causa social fue protagonizado por Marc Gasol en el verano de 2018, cuando el pivote de Toronto Raptors tomó parte en un rescate marítimo en el mar Mediterráneo junto a la ONG Open Arms. Esta organización dedicada de manera activa a socorrer a aquellas personas a la deriva en alta mar en embarcaciones precarias y cuyo objetivo es encontrar en Europa un horizonte más favorable que en sus lugares de origen, lleva más de un lustro luchando para evitar que los mares sigan siendo el final para cientos de migrantes.

El hecho de que se uniese a la tripulación del Astral, siendo parte activa del día a día de Open Arms, dejó clara la vocación de Gasol con la causa, algo que va más allá de sus sentimientos personales como él mismo decía, pues se trata de una cuestión humanitaria. "No hay un motivo concreto", dijo a Robert Álvarez de El País en 2018. "Desde luego la fotografía del niño sirio que murió en la costa turca [Aylan Kurdi] en 2015 me provocó una sensación de rabia y a la vez me hizo que ver todos tenemos que poner de nuestra parte para que nos sucedan casos así".

"Tenemos que dar ejemplo de cómo lidiar estos problemas, ya que es una responsabilidad que tenemos que aceptar y afrontarlo", expresó en la previa del Mundial de 2019. "Hay que tratar todo el tema con más humanidad debido a que es escamoso y muy difícil".

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Colaborando contra la pandemia

La pandemia del COVID-19, además de los estragos que hizo con la salud en todo el mundo, demostró una vez más las carencias de los llamados países "del tercer mundo" para hacer frente a cuestiones así, debido a las limitaciones de infraestructura y económicas. Dos íconos latinoamericanos, como el recientemente retirado Manu Ginóbili en Argentina y el jugador de Philadelphia 76ers Al Horford en República Dominicana, se pusieron rápidamente a buscar formas de colaborar con sus tierras de origen en estos tiempos difíciles.

El argentino se puso al frente de la campaña #SeamosUno, un proyecto que tiene como finalidad recaudar fondos para armar unidades alimentarias y de higiene que son entregadas a familias en situaciones vulnerables. Manu, contactado por los creadores de la iniciativa, convocó a personalidades de gran relevancia en Argentina como los deportivas Gabriela Sabatini, Javier Mascherano y Diego Schwartzman, entre otros. El proyecto tiene como objetivo repartir un millón de cajas con productos alimenticios y de higiene, financiado con donaciones de la gente que, al participar, se gana una oportunidad de formar parte de un encuentro virtual con Ginóbili o el resto de las personalidades.

"Ahora es una emergencia mundial, dentro de la emergencia nacional que ya teníamos. Es un doble golpe el que está sufriendo nuestro país. Este es el momento de actuar, de hacer algo por el de al lado", manifestó el bahiense.

Por su parte, Horford fue uno de los primeros jugadores de la NBA en realizar una donación de dinero. El de Puerto Plata donó 500.000 dólares en su país para ayudar a combatir los efectos de la pandemia, como también lo hizo en cada ciudad en la que vivió durante su carrera como deportista (Michigan, Gainesville, Atlanta, Boston y Philadelphia).

Se puede dejar huella y crear un legado que perdure sin la necesidad de ser el mejor jugador sobre la cancha, basta con ser una figura íntegra, consecuente e implicada con aquello que sucede en la sociedad y los jugadores hispanos son un buen ejemplo de ello, cada uno a su manera.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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