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La clave del éxito para Houston Rockets en la reanudación NBA pasa por la defensa

Entonar el nombre de Houston Rockets conduce automáticamente a pensar en vanguardia ofensiva, en lanzamiento exterior y en juego abierto. La conjunción de Mike D'Antoni, Daryl Morey y James Harden ha hecho del equipo de Texas uno de los más innovadores de los últimos tiempos, marcando en cierto sentido un cambio en las tendencias y modas del juego de ataque.

Su éxito, relativo hasta cierto punto, se ha traducido en la conquista del MVP de James Harden en 2018 y en ser uno de los pocos equipos en poner en serios aprietos a los todopoderosos Golden State Warriors desde la llegada de Kevin Durant en 2016. Un proyecto que forzó el séptimo encuentro en las Finales de Conferencia de 2018 al equipo de la Bahía y que terminó cayendo por una terrible serie desde el triple que contó con 27 tiros fallados de manera consecutiva que acabaron por sentenciarlos.

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Sin embargo, se suele pasar por alto un punto fundamental en el desarrollo de los Rockets como equipo: su defensa. Puede que sus números hayan experimentado un descenso considerable desde que fuesen la 6ª mejor defensa en 2018, siendo desde el parate del All-Star el 12º equipo en rating defensivo, el 11º en acierto rival en tiros de campo o el último en % de rebote disponible. Muy a pesar del marco teórico que llevó a los Rockets y en especial a su GM, Daryl Morey, a apostar por las estadísticas avanzadas, en este caso los números no les hacen justicia.

Porque el equipo de D'Antoni representa un oasis dentro de la NBA en lo relativo a la defensa. Después de traspasar a Clint Capela por Robert Covington el equipo dio un giro de 180 grados en este apartado, con una mejora más que evidente en su intensidad, actividad y, sobre todo, en las diversas propuestas que podían poner en práctica. Así, junto a Covington, Houston ha planteado una alineación de pura élite defensiva con Westbrook, Tucker, House y Harden.

Cada jugador es capaz de destacar en un aspecto muy concreto de la defensa, mientras Harden se ha establecido como el mejor defensor de toda la NBA al poste bajo (0,65 puntos por posesión en contra), Westbrook y House se han encargado de atacar sin descanso cualquier línea de pase mientras que Tucker y Covington han sido los responsables de saltar al trap, realizar largas coberturas o aguantar en el uno contra uno ante rivales de mayor entidad. Así, la alineación formada por estos cinco jugadores ha sido de largo la más eficiente desde el All-Star para el conjunto de Texas con apenas 101 puntos en contra por 100 posesiones, a la altura de la mejor defensa de toda la liga: Milwaukee Bucks (101,6).

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¿Pero cómo es posible que un equipo sin un solo interior sea capaz de dominar en ambos extremos? La respuesta, de nuevo, no está en los números sino en la cancha. Tradicionalmente, desde la llegada de D'Antoni, los Rockets habían acostumbrado a desplegar un sistema de cambios y reemplazos en cada bloqueo directo con el objetivo de frustrar los sistemas ofensivos rivales y poder reaccionar mucho más rápido a un cambio de ritmo. Con el paso del tiempo el resto de rivales acabaron por encontrar la brecha en su defensa, Clint Capela, lo que acabó afectando considerablemente al desarrollo de esta propuesta, viéndose obligados a establecer normas mucho más estrictas en las rotaciones y en la respuesta a los movimientos del otro equipo.

Tras su salida se aprecia que los Rockets han podido regresar a sus raíces. La alineación lo permite y, si bien carecen de presencia interior para frenar un poste bajo en el cuerpo a cuerpo propiamente dicho, han hecho de su mayor debilidad una virtud a tener en cuenta. Y es aquí donde podemos encontrar una de las claves a las que agarrarse a la hora de defender la posible candidatura de Houston al anillo en la reanudación de la competición que tendrá lugar a partir del 30 de julio en el ESPN Wide World of Sports Complex de Orlando (Florida).

Veámoslo más de cerca.

La propuesta que han seguido en la mayor parte de sus enfrentamientos desde que apostaron por el small-ball ha sido tratar de anticiparse y negar la recepción al poste bajo colocando a su emparejamiento por delante. Esta táctica tan sencilla a priori de ejecutar aumenta considerablemente el riesgo, pues si el otro equipo conecta el pase por encima de la cabeza del jugador de Rockets nada lo separa de anotar fácilmente. Así, los de D'Antoni han conseguido ejecutar esta defensa tan agresiva con dos reglas inquebrantables: uno, cerrar las líneas de pase más cercanas con el objetivo de que no puedan triangular y encontrar un ángulo más favorable; segundo, colapsar la pintura en un ejercicio de fintas continuo para reducir el espacio visual y potencial que el pasador percibe.

Ambas normas hacen que el hombre encargado de mandar la pelota al poste bajo tenga que tomar una decisión arriesgada con un alto porcentaje de fallo en comparación al beneficio que puede obtener. Esto se ve de manera mucho más clara en aquellos equipos que presentan un juego interior evidentemente superior al de Rockets, llegando a focalizar por momentos de manera exclusiva todo su juego en tratar de sacar rédito de estas acciones sin mucho éxito. Esta decisión explica que desde el All-Star, Houston haya sido el tercer equipo que más pérdidas ha provocado a sus rivales con una media de 17.

Por otro lado está la defensa del bloqueo directo. Al sistema de cambios antes mencionado, cuyas variables dependen del equipo que tengan enfrente en esa noche en concreto, destaca una reacción que puede ser muy útil de cara a la reanudación. El hecho de cambiar en un pick&roll hace que el jugador que se empareja con el bloqueador quede expuesto ante este si se mueve rápido, descuidando su posición con respecto a la canasta y facilitando al rival el pase en caso de que haya un movimiento más lento de lo necesario.

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Los hombres de D'Antoni han apostado en algunas ocasiones por saltar de manera muy agresiva sobre el balón, normalmente con PJ Tucker o Robert Covington, para tapar la línea de pase y dar tiempo a que el cambio sea eficaz y el resto del equipo pueda dar un paso hacia la pintura con el objetivo de colapsar y fintar.

El sistema defensivo de los Rockets no es infalible pues en ocasiones puede haber malentendidos en las rotaciones, choques involuntarios producidos por los cambios o una reacción insuficientemente rápida para frenar el curso del balón. A pesar de todo ello, la agresividad y el riesgo que toman en cada posesión defensiva puede retornarles un beneficio muy positivo si consiguen realizarlo de manera constante y efectiva en la reanudación. Pocos equipos pueden presumir de disponer de una línea exterior tan homogénea individualmente en defensa y que puede adaptarse tan bien a las necesidades de cada momento del partido. Si los texanos son capaces de mantenerse centrados y actuar al unísono en cada ataque de su contrincante las puertas del éxito pueden abrirse definitivamente para Mike D'Antoni.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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