NBA Finals 2021

Finales NBA 2021: Monty Williams, Chris Paul y su evolución y experiencia juntos en New Orleans

En los más de 70 años de historia de la NBA tan solo 31 jugadores han logrado ser MVP de las Finales mientras que 34 entrenadores se han consagrado como campeones de la competición. Una élite muy exclusiva a la que aspiran a unirse Chris Paul y Monty Williams, dos de las figuras más destacadas de lo que llevamos de Playoffs y que tras la victoria en el Juego 1 sobre Milwaukee Bucks (118-105) tienen el objetivo más cerca. 3 victorias separan a Phoenix Suns de su primer título, el cual pondría a la franquicia de Arizona en lo más alto del básquet mundial, algo que no habría sido posible sin la conjunción de técnico y estrella.

Dos figuras con una historia común, un nexo que los une y que desde el cual han tejido una sólida relación que va más allá de las cancha, de la clásica conexión entre técnico y subordinado. Y es que CP3 y Williams comparten una misma visión, una forma de aproximarse al juego que los hace mantener siempre el mismo camino. Dos personalidades con dos formas de liderazgo diferentes, una sumamente apasionada y vocal como es la del base y otra marcada por la pausa, la paciencia y la exigencia como es la de Monty.

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En 2010 sus caminos se cruzaron por primera vez cuando los por entonces New Orleans Hornets contrataron a Monty Williams como entrenador jefe, relevando al interino Jeff Bower. El plantel en aquel momento estaba liderado por un Chris Paul de tan solo 25 años a quien la pasión por el juego y la competición lo definían a la perfección, casi sin necesidad de estar sobre la cancha.

Lo vivido durante esa campaña en la que los Hornets alcanzaron las 46 victorias y fueron eliminados por los vigentes campeones de entonces, los Lakers, puso las bases de lo que podría llegar a ser una unión ganadora. Sin embargo, por aquel entonces las cosas no andaban muy bien en la franquicia. Sumidos en un proceso de reconstrucción organizativa, los Hornets carecían de la figura de un máximo accionista, alguien que diese sentido a la cúspide de la gerencia, lo cual dio lugar a movimientos extraños y a un caos a la interna que acabó por afectar al rendimiento del equipo.

Dadas las circunstancias, Chris Paul solicitó el traspaso en noviembre de 2011 después de comunicar a la franquicia su intención de no renovar cuando concluyera su contrato en junio de 2012, haciendo que el vínculo creado entre Williams y él se quedara en el pasado.

Ambos se mantuvieron en contacto de manera más o menos regular, algo relativamente sencillo teniendo en cuenta cómo es la NBA y su calendario, ofreciendo como mínimo dos oportunidades al año de poder verse en una cancha.

Y como en un baúl de los recuerdos allí quedó su relación, esperando el momento adecuado para poder retomarla allí donde la dejaron.

Esa ocasión sucedería en esta temporada cuando Oklahoma City Thunder accedió a traspasar a Chris Paul al lugar que quiso, Phoenix Suns. La unión de Williams y Paul 10 años después ha sido una de las principales razones por la que los de Arizona han conseguido elevar hasta tal punto su nivel que han conseguido alcanzar las Finales. Esa sinergia entre los dos pilares del plantele ha permitido crear una química interna muy sana, la cual hace que todos trabajen en la misma dirección y bajo un objetivo común.

El lapso de 10 años ha cambiado mucho las cosas en ambos casos. Williams es ahora un técnico más veterano, con la experiencia suficiente como para saber reaccionar y gestionar todo lo que sucede en un equipo a lo largo de una temporada. Monty ha aprendido de sus errores y los ha transformado en virtudes para así poder ayudar de un modo más adecuado a sus pupilos.

"Escuché muchas cosas sobre mi primera vez en Nueva Orleans. Lo escuché de los jugadores, lo escuché del personal. Para mí, se trató de averiguar cuáles eran las cosas que necesitaba cambiar para poder ser no solo un entrenador decente, sino también alguien con quien la gente quisiera trabajar fuera del básquet", relató el entrenador en la previa del Juego 2. "Cuando acepté el trabajo por primera vez en Nueva Orleans estaba tan concentrado en ganar y entrenar que hubo momentos en los que los jugadores probablemente sintieron que fui muy duro con ellos. Supongo que ahora trato de ser un poco más considerado con la forma en que transmito mi mensaje".

"Eso es probablemente algo en lo que yo, tal vez, he crecido. Trato de ser más pragmático y considerado con mis mensajes y trato de ser efectivo en tener la razón", prosiguió. "Pero eso es algo que probablemente tendrías que preguntarle a tipos como Chris, con quién estuve en Nueva Orleans y ahora estoy aquí con él. Yo era más tonto entonces de lo que soy ahora, aunque probablemente siga siéndolo".

Mientras, en el caso de Paul su temperamento se ha calmado un poco (si es que eso es posible), su juego ha evolucionado en todas las dimensiones, siendo más rico y variado. Puede que su velocidad y explosividad hayan ido decayendo con el paso del tiempo, pero el talento y la capacidad de lectura siguen ahí, presentes e incorruptibles al paso del tiempo.

"Creo que ambos hemos cambiado", expresó el base. "Si no has cambiado en 10 años es que hay algo que está mal. Ambos hemos visto muchas cosas desde entonces. Era su primera vez como entrenador jefe. Yo estaba en New Orleans con un equipo que, como todo el mundo sabe, no estaba en la mejor situación. Pasaron muchas cosas. Ese tipo de experiencias te enseñan".

"Probablemente no sea tan atlético como era hace 10 años", bromeó Paul. "Ese año tuve que jugar con una lesión importante en una rodilla durante prácticamente toda la temporada. Mi juego es completamente diferente y estoy seguro de que el entrenador no juega el mismo sistema. Muchas cosas han cambiado".

Los Suns son un equipo especial, ambos protagonistas así lo reconocen, y la ventana de oportunidad que tienen enfrente los hace estar en disposición de conseguir algo único, pasando de estar fuera de Playoffs durante 11 años a lograr alcanzar el anillo en un tiempo récord.

"Tenemos un verdadero equipo, un grupo donde no todo depende de uno o dos tipos. Todo el mundo en el plantel es capaz de tener un gran partido y todo el mundo está cómodo y acepta sus roles", describió un orgulloso CP3.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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