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Portland Trail Blazers

Billy Ray Bates, el mejor anotador desde el banco en la historia de los Playoffs de la NBA

La trayectoria deportiva de Billy Ray Bates fue efímera como profesional en las grandes ligas, pero tan rápido como su caída había sido su ascenso. La de este escolta de poco más de 1,90 de altura es una de las historias más particulares de la NBA de fines de la década del 70 y principios de los 80, una época de cambios en la liga y en el básquetbol. Así es como este jugador, desconocido cuando apareció y desconocido para la gran mayoría de los fanáticos hoy en día, se hizo con el récord de mayor promedio de puntos en los Playoffs saliendo desde el banco. Una leyenda de la que quedaron pocas imágenes y para la que hay que basarse mucho en los testimonios orales.

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Billy Ray Bates nació en mayo de 1956 en Kosciusko, un pequeño pueblo de Mississippi que es más conocido por ser el lugar de nacimiento de Oprah Winfrey. A unos kilómetros de allí comenzó a jugar al básquetbol en la escuela secundaria hasta ser reclutado por una universidad de poco prestigio deportivo, de segunda división de NCAA: la de Kentucky State. Dicen que tenía ofertas de universidades mejores, pero que prefería quedarse cerca de casa. Un denominador común en este tipo de leyendas que van creciendo de boca en boca.

Billy Ray empezó con un rol pequeño, pero para el final de su carrera amateur Bates ya era un jugador de 22 puntos y 8 rebotes por partido que deslumbraba volando por el aire: el básquetbol se iba haciendo espectacular y él encajaba perfecto en la nueva era. Houston Rockets lo eligió en la tercera ronda del Draft de 1978, pero terminó siendo cortado y su debut profesional llegó en la CBA, que había quedado como la mejor liga estadounidense no llamada NBA.

Ahí, en esa competencia de segundo orden, Bates fue sensación jugando para los Maine Lumberjacks, una franquicia nueva a la que no logró dejar con récords ganadores pero en la que enloquecía a los fanáticos presentes: ganó el premio de Rookie del Año y destruyó varios tableros de vidrio con sus volcadas.

Con esa misma potencia se dio su salto a la NBA: después de la partida de Bill Walton, Portland Trail Blazers había quedado a la deriva y estaba en un mal momento en febrero de 1980, peleando por no quedarse fuera de los Playoffs. Bates, la estrella de la CBA, arribó con un contrato de diez días y tuvo pocas oportunidades de verdad al principio: apenas en uno de los primeros seis partidos jugó más de 10 minutos, siendo un rookie de 23 años. Después los minutos empezaron a llegar y Bates tuvo una racha de cinco partidos en la que promedió 19,6 tantos en 23,2 minutos por juego. No había tiro que no le gustara y hasta se animaba con los triples. Fue elegido el mejor jugador de la semana a fines de marzo del 80. ¿Portland había encontrado una estrella?

El rol de Bates siguió siendo el de anotador desde el banco, pero en los Playoffs, con una serie por delante ante Seattle Supersonics, campeón defensor, los Blazers lo necesitaron mucho y Billy respondió. El novato al que nadie conocía apenas unos meses antes promedió 25 puntos y 4 asistencias por juego con un 52% de campo y lanzando 2,3 triples por partido, cifra elevada para la época. Bates jugaba de forma individualista, con estilo callejero, pero era efectivo. "No podía recordar las jugadas, lo hacia enojar a Jack Ramsey (el entrenador), pero te ganaba partidos", le recordó Rick Barrett, amigo de Bates, al Seattle Times. "Mientras otros jugadores se escapaban de la pelota y no querían los tiros bajo presión, Billy Ray siempre los tomaba", dijo Steve Kauffman, su ex representante. La primera ronda por entonces era apenas a tres partidos y Portland cayó por 2-1, pero con Bates casi dan la sorpresa ante un equipo que había ganado 18 partidos más en temporada regular.

Billy Ray continuó en los Blazers para la campaña 1980-1981: con él, la recuperación de Mychal Thompson, pick número uno del Draft 1978 que no había jugado en la temporada anterior por lesión, y el estreno profesional de Kelvin Ransey, un Portland liderado por cuatro jugadores menores de 26 años (el máximo anotador del equipo era Jim Paxson) mejoró mucho su ataque y entró más cómodo a Playoffs, con récord de 45-37. Desde el banco, Bates fue un buen anotador pero nada fuera de lo común: 13,8 puntos en 20,3 minutos por partido. Era irregular, tan capaz de tener varias noches de 22 tantos como otras de 6 unidades.

Una vez más, cuando llegaban los Playoffs, calentó la mano: en las dos semanas previas promedió 22,3 tantos por encuentro, cerrando la fase regular con una actuación de 40 puntos ante los San Diego Clippers. Los Kansas City Kings serían los rivales en la postemporada y el resultado volvió a ser una derrota por 2-1 a pesar de que Bates, una vez más, fue el mejor de Portland: 28,3 puntos en 38,3 minutos por partido, con un 56% de campo. Ya se había ganado el apodo de "Dunk" (volcada). Con 25 años recién cumplidos, su futuro era muy prometedor.

Todo comenzó a caer al año siguiente. Bates continuó generando muchos puntos en pocos minutos (11,3 tantos en 16,4 minutos por partido), pero los Blazers quedaron fuera de los Playoffs a pesar de volver a finalizar con un récord ganador. En septiembre de ese año, en la previa a su cuarta temporada en la NBA, Portland lo cortó del equipo. Adicciones a la cocaína y el alcohol habían complicado demasiado su vida. Bates fue a rehabilitación y regresó a la NBA para jugar 15 partidos con los Washington Bullets y otros tres con Los Angeles Lakers, pero el 15 de abril de 1983, con 26 años, su capítulo en la mejor liga del mundo se cerró. "Con Billy Ray siempre queda el pensamiento de lo que podría haber sido", rememoró Kauffman.

Bates seguiría siendo basquetbolista profesional por un par de años más: entre 1983 y 1988 jugó en la PBA de Filipinas. Allí fue una especie de Michael Jordan local. Ganó varios campeonatos, promedió 46 puntos por partido en sus 98 partidos disputados en esa competencia, fue apodado "Black Superman" y hasta una empresa local lanzó su línea de zapatillas, como sucedía con MJ en Estados Unidos.

Después de Filipinas, ya entrando en la década del 90, Bates también maravilló al público en Uruguay, México y Suiza, pero las adicciones le siguieron jugando una mala pasada y en el año 2000 fue condenado a siete años de prisión por un robo realizado en 1998 con un cuchillo. Una mala decisión, una más entre tantas que perjudicaron su vida. "Es difícil para mi mirar atrás en mi carrera, porque es muy doloroso. Lo tuve todo en la palma de mi mano y dejé que se vaya", le declaró Bates en 2016 a WBUR.

Bates pudo haber sido mucho más, pero todavía queda ese récord del promedio de 26,7 puntos por partido en Playoffs en su carrera sin haber sido titular que recuerda la sensación que generó en Portland en el inicio de los ochenta. Así como apareció desde la nada, desapareció de golpe. Con el mismo vértigo con el que jugaba.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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