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Los Angeles Lakers

6 datos del paso de Dwight Howard por Los Angeles Lakers

Dwight Howard
Howard durante su etapa en los Lakers Gettyimages

La lesión de DeMarcus Cousins provocó que Los Angeles Lakers salieran a buscar un reemplazo para Boogie en la rotación. Después de analizar algunas opciones, el elegido es Dwight Howard, quien acordó su salida de Memphis Grizzlies para regresar a California. La oportunidad sería una revancha para Superman, quien en 2012-2013 llegó a la ciudad como una de las estrellas de la NBA.

Más: Reporte: Dwight Howard firmará con Los Angeles Lakers

Pensando en el futuro, viajamos hacia el pasado y recordamos los pormenores de aquella temporada que impidieron que la dinastía que los Lakers imaginaban finalmente se concretara. Howard ya no es una estrella y, después de pasar por cinco equipos durante cinco temporadas, regresa a Los Angeles en una ¿última? chance para su carrera.

Un trade sin ganadores

La ingenieria para que Dwight Howard llegara finalmente a Los Angeles Lakers fue uno de los entramados más complejos e impactantes de la historia de la NBA. Sin embargo, en retrospectiva, ninguno de los actores que participaron parecen haber ganado en un traspaso frustrado entre cuatro franquicias.

  • Los Angeles Lakers: recibieron a Dwight Howard, Earl Clark y Chris Duhon desde Orlando Magic. Enviaron a Christian Eyenga, Josh McRoberts y una segunda ronda de 2017 (Wsley Iwundu) a Orlando y a Andrew Bynum a Philadelphia 76ers.
  • Denver Nuggets: Recibieron a Andre Iguodala. Entregaron a Arron Afflalo, Al Harrington, una segunda ronda de 2013 (Romero Osby) y una primera ronda de 2014 (Dario Saric) a Orlando Magic.
  • Orlando Magic: recibieron a Maurice Harkless, Nikola Vucevic y una primera ronda de 2018. Enviaron a Dwight Howard, Earl Clark y Chris Duhon a Orlando Magic y a Jason Richardson rumbo a Philadelphia 76ers
  • Philadelphia 76ers: enviaron a Andre Iguodala a Denver Nuggets y a Maurice Harkless, Nikola Vucevic y una primera ronda de 2018 (Landry Shamet, finalmente elegido por los Sixers) a Orlando Magic.

Para contextualizar: con apenas 27 años, Howard era uno de los mejores jugadores de la NBA cuando se marchó de Orlando Magic en 2012. Superman, Baby Shaq, había liderado a su franquicia hasta las Finales de la NBA en la temporada 2008-2009. Tras obtener el tercer mejor récord del Este, eliminaron en seis partidos a Philadelphia en la primera ronda, protagonizaron una encarnizada batalla a siete partidos con Boston Celtics en semifinales y en las finales de conferencia sorprendieron a los Cleveland Cavaliers del MVP LeBron James. Howard, jugador defensivo del año, también fue el líder en ataque con 20,6 puntos de promedio en la temporada regular, donde también sumó 13,8 rebotes, 1,4 asistencias, 1 robo y 2,9 tapas por juego.

Como el mundo conoce, la experiencia de Howard en Los Angeles apenas duró una temporada antes de irse a Houston Rockets. Orlando encaró una reconstrucción frustrada: después de seis años consecutivos en playoffs, quedaron afuera de postemporada y recién regresaron en 2018-2019 de la mano de Nikola Vucevic, quien casualmente formó parte del trade. Seis campañas debió esperar el Magic para volver a ser protagonista. Denver se quedó con quien resultaría el jugador más valioso de aquel trade: Andre Iguodala, quien más tarde se convirtió en una de las piezas claves de Golden State Warriors.

Howard había dominado la liga al frente de Orlando Magic y le quedaba un año en el contrato, pero de cara a su agencia libre y con Orlando ya sabiendo que se quería marchar, decidieron transferirlo a los Lakers.

Tres entrenadores

Los Lakers habían apostado por convertirse en la nueva dinastía de la NBA. Dwight Howard y Steve Nash, dos veces MVP, se sumaron a un equipo que lideraban Kobe Bryant, Pau Gasol y Metta World Peace. "En la previa, es la mayor cantidad de talento que he tenido alrededor", aseguraba Bryant en la previa.

Las cosas no funcionaron ni dentro ni fuera de la cancha. Tampoco en el banco: tres entrenadores tuvieron los Lakers durante aquella campaña. Mike Brown comenzó la temporada al frente del proyecto e instauró una nueva ofensiva con Steve Nash como líder desde la base. Sin embargo, no funcionó: perdió los 8 partidos de pretemporada -todos sin Howard- y comenzó con un récord de 1-4 su aventura en la temporada regular. Después de apenas cinco partidos, Brown fue despedido en su segunda temporada al frente del equipo.

Bernie Bickerstaff asumió como interino durante un plazo de cinco partidos (4-1) hasta que contrataron a Mike D'Antoni (40-32). Le costó torcer la mala racha y los Lakers sufrieron su peor comienzo desde 1993-94 con una marca de 15-21. Los Lakers mejoraron después del All-Star y clasificaron a playoffs, pero se quedaron afuera en primera ronda a manos de San Antonio Spurs. La historia de D'Antoni en los Lakers continuaría en 2014-15, su última campaña al frente del equipo antes de ser reemplazado por Byron Scott.

Un equipo plagado de lesiones

Dwight Howard se había sometido a una cirugía en la espalda y se perdió la pretemporada. Los Lakers apuraron su regreso y Superman mostró altibajos constantes durante el resto del año. Howard, quien después de disputar 54 encuentros en 2011-2012 disputó 76 en 2012-2013, sufrió una baja considerable en su cantidad de rebotes (pasó de 14,5 a 12,4 de promedio) y de puntos (20,6 a 17,1). "La gente decía, 'Dwight es tan fuerte, es Superman, debería jugar con dolor'. Era un desgarro. Debería haberme sometido a una cirugía, pero no lo hice. En su lugar, volví a jugar. Nunca olvidaré el partido que jugamos contra los Celtics en Boston (el 7 de febrero de 2013). No había practicado por un tiempo. Pero jugué. Nos dinamitaron. El entrenador (D'Antoni) aún me tenía en cancha cuando perdíamos por 30. Después del partido, cuando salí caminando de la cancha, un fanático de los Lakers tiró su remera y me pegó en la cara. Mi nombre estaba en esa camiseta. Nunca olvidaré ese día durante el resto de mi vida".

Steve Nash disputó apenas 50 partidos durante la temporada regular, mientras que Pau Gasol afrontó tan solo 49. Las bajas se sucedieron de tal forma que los angelinos nunca pudieron afianzar a una formación que le diera solidez a un equipo endeble en defensa.

El mayor problema de la temporada llegó, justamente, sobre el final: Kobe Bryant se rompió el tendón de Aquiles en el antepenúltimo juego de la campaña regular frente a Golden State Warriors. La lesión trastocó definitivamente los planes de los Lakers y quedaron eliminados en cuatro partidos a manos de San Antonio Spurs. Sin saberlo, esa sería la última aventura de los Lakers en la postemporada hasta hoy.

Los jugadores claves de la rotación se perdieron un acumulado de 183 partidos durante la temporada.

Enemigos íntimos

Más allá de la lesión de Kobe, el principal problema para el fracaso de la era Howard era su relación con Bryant. La leyenda de los Lakers es uno de los mejores jugadores de la historia y también uno de los más complicados, habiendo tenido numerosas disputas durante su carrera. Shaquille O'Neal puede dar prueba de ello.

Kobe le marcó los límites desde el primer día: "Me hicieron una pregunta más temprano sobre este equipo. No quiero entrar en "bueno, compartimos...". No, este es mi equipo. Pero quiero asegurarme de que Dwight, una vez que yo me retire, sea su equipo. Quiero enseñarle todo lo que yo se para que cuando yo de un paso al costado, él pueda liderarla como si yo no me hubiera ido", explicó Bryant en una bienvenida en la que dejó plasmado su ego.

La convivencia no fue sencilla. Como si conociera el desenlace, a principios de 2013 subió una foto en su Twitter en la que imitaba la pose que los boxeadores suelen tener en la previa de cada combate, de frente a su rival y con los puños en alto.

Fue la nula química del equipo la principal razón por la que la experiencia no funcionó. Los Lakers, que tenían la potestad de ofrecerle más dinero y años en el contrato que cualquier otro equipo, intentaron renovarle a Howard después de la fatídica primera temporada pero ya era tarde: Howard se fue a Houston, donde firmó por tres años y 63 millones de dólares.

"Entonces, tomaré todo lo que él me dará porque sé que al final del día eso me hará un mejor jugador y una mejor persona y mejorará a este equipo", había explicado Howard durante sus primeros días en los Lakers, una mirada optimista para una experiencia que terminó en fracaso.

"Todos podían ver desde el comienzo que la relación entre ellos iba a ser difícil", rememoró tiempo después Steve Nash. Pasados los años, Kobe explicó los motivos de sus problemas con Howard, sobre quien decía que se sentía "incómodo" por pertenecer a un equipo con gente que pretendiera ganar un título.

"Traté de enseñarle a Dwight. Intenté mostrarle. Pero la realidad es que cuando tienes una percepción de lo que es ganar un campeonato -y la mayoría de percepciones de lo que es ganar son sobre un vestuario sociable, un vestuario gregario en donde cada uno levanta al otro como si fueran amigos de toda la vida, esa es la percepción. Esa es la percepción. Y creo que esa es la percepción sobre esa idea. Pero cuando vio realmente lo que era, se empezó a sentir incómodo. Y es muy difícil poder superar eso, enfrentar ese desafío. Y no creo que estuviera dispuesto a lidiar con esa naturaleza incómoda y combativa", recordó Kobe pasados los años.

Howard, el gran protagonista de la historia, agregó: "Cuando llegué a Los Angeles, me dijeron: 'No necesitas química de equipo. Solo necesitan jugar al básquet juntos'. Yo realmente quería que la relación entre Kobe y yo funcionara. Pero creo que estamos en dos momentos diferentes de nuestras carreras".

"Cuando llegué a Los Angeles, la gente me advirtió: 'Dwight, te vas a dar cuenta que Kobe quiere ser la estrella'. Mi respuesta fue: 'Está bien'. Quería aprender de ambos, tanto de Kobe como de Steve (Nash). Kobe me presionó, dijo algo así como que no tenían tiempo para que yo estuviera lesionado", recordó.

"Cuando arribe al equipo, le dije a Kobe delante de todos: 'La única forma en la que ganaremos es si dejamos de lado nuestros egos y jugamos juntos'. Yo quería jugar con él, no se si él quería jugar conmigo, si sentía que yo no era un asesino como él. Quería un equipo. Pasaron cosas durante la temporada que no me hicieron sentir parte de él, como lo que sucedió con Kobe y mi hombro", reflexionó en una entrevista con ESPN.

Nash cerró la historia: "En definitiva, creo que Dwight no estaba cómodo y no quería estar en Los Angeles, y si realmente no quería qudarse aquí, no tiene sentido que siga aquí", declaró en una entrevista con ESPN por aquel entonces. "Escuché en los medios que nunca se sintió cómodo en Los Angeles, que nunca se sintió apoyado. Nunca se sintió cómodo en casa, y no se de quién será la culpa".

Con Howard en Houston, se reencontraron y protagonizaron un cruce en donde Kobe llamó "blando" a Howard.

Problemas en defensa

Los problemas de los Lakers estuvieron principalmente en defensa. Si bien el ataque finalizó como uno de los mejores 10 de la liga, las continuas lesiones impidieron que se solidificara el entramado defensivo de un equipo que finalizó la campaña en el 18º puesto en el rating defensivo, permitiendo 103,6 puntos cada 100 posesiones.

De todas maneras, y pese a los problemas, Howard fue clave en ese apartado: el mejor jugador defensivo del año tuvo un impacto contundente en la formación angelina. Con él en cancha, apenas permitieron 101,7 puntos cada 100 posesiones -10ª mejor marca de la liga-. Sin él, los Lakers permitieron 107,8 unidades, situación que los hubiera rankeado en la 28º posición del rating defensivo.

Si bien no era un equipo especialisa en defensa, la presencia de Howard y de Metta World Peace anticipaban a un equipo que mejoraría notablemente en ese apartado. Sin embargo, las lesiones conspiraron contra esa ilusión de certeza que jamás se concretó.

Hack a Howard

El 5 de diciembre de 2012, Dwight Howard falló ocho libres -tres en el momento cúlmine del partido- para que los Lakers perdieran por 107-105 frente a los Rockets en un partido que perdieron por 107-105. La franquicia texana apostó por cortar con falat cada vez que Howard tomaba la pelota, una situación que mereció la crítica de Mike D'Antoni y Kobe Bryant.

"No se puede hacer eso con un jugador", dijo un ofuscado D'Antoni. "Howard no anotó sus puntos desde la línea de personal, pero está claro que tendrá que trabajar más, aunque lo que no tiene sentido es que vayas a sentar a un jugador franquicia en el banquillo por ese motivo", agregó.

"Debemos saber eso y encontrar la manera de superarla. Al final en cada partido tienes que hacer lo que sea necesario para conseguir la victoria, algo que ya lo hemos hablado", explicó Bryant, quien además aseguró que Howard tenía que trabajar más en su tiro.

Howard lanzó un 57.9% de tiros libres durante la temporada regular, encestando 483 de los 816 que lanzó y convirtiéndose en una tentación para el rival.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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